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    Se calcula que hay más de 3.000 aldeas abandonadas en España, un nicho de mercado al que muchas agencias inmobiliarias están sacando rédito con dos objetivos: hacer negocio y repoblar las zonas rurales.

    "Oportunidad. Se vende aldea en la comarca de Ribeira Sacra (Lugo-Ourense), zona de denominación de origen para los vinos autóctonos, con seis edificaciones, bodega y un finca de 3.000 m2. Buenas vistas, cerca del Camino de Santiago y del río Miño. Precio: 90.000 euros", señala uno de los anuncios que se puede leer en la agencia inmobiliaria Aldeas Abandonadas, una empresa especializada en este tipo de ventas.

    "Los precios pueden variar dependiendo del número de edificaciones de las aldeas, de la zona, del acceso y de otros muchos factores. Los precios más bajos rondan los 60.000 euros y los más altos pueden superar las seis cifras", explica a Sputnik Nóvosti Elvira Fafian, gerente de Aldeas Abandonadas.

    La mayoría de estos pequeños pueblos, están en la zona de Galicia y Asturias, dos regiones muy castigadas con la emigración al exterior o el éxodo rural.

    "Nadie vive allí en estas pequeñas aldeas, la mayoría llevan 50 o 70 años abandonadas", explica la gerente.

    Muchas de estas poblaciones se sitúan en enclaves privilegiados: bosques autóctonos, a los pies de la montaña, al lado de un río o con vistas al mar. Sin embargo, los herederos de estas propiedades, en la mayoría de los casos, no pueden volver a estas zonas rurales, por lo que deciden ponerlas en venta.

    "Antes estaba mal visto vender estas casas, pero ahora, la tercera generación, ya no está tan atada a estas creencias y no quieren volver al campo", afirma Fafian.

    Algunas de las aldeas en venta cuentan con hasta 14 o 15 edificaciones, un pueblo entero que en ocasiones incluye capillas, escuela o cine con varios años de antigüedad.

    "Después de la venta, los nuevos dueños tienen que hacer grandes reformas, por lo que el precio no puede ser muy elevado", señala la gerente.

    La mayoría de compradores son extranjeros. Aproximadamente el 70 por ciento de los compradores son foráneos, frente un a 30 por ciento de españoles.

    "Los compradores son sobre todo suizos, belgas, mexicanos o alemanes", señala la responsable de Aldeas Abandonadas.

    La mayoría compran estas aldeas para vivir con sus familias, marchar de su país y vivir en tranquilidad. "El perfil suele ser de edad media o avanzada, jubilados que vienen a descansar y disfrutar de la tranquilidad", explica.

    No obstante, también hay otros perfiles. "Algunos quieren montar un negocio rural de turismo. Otros, más jóvenes, quieren vivir en el campo cosechando las tierras", asegura Fafian.

    Sin embargo, destaca que en estos momentos también se está potenciando el comprador local, con un perfil empresarial.

    Manuel Gregores es uno de ellos. Este empresario pontevedrés negocia con Aldeas Abandonadas para comprar una de estas localidades, reformarla y posteriormente venderla a familias que quieran repoblar el rural gallego.

    "Estas aldeas llevan abandonadas muchos años, si se reforman pueden volver nuevas generaciones y dar vida a estas zonas. Puedes vivir con una tranquilidad que no vives en la ciudad", explica a Sputnik Nóvosti Gregores.

    Etiquetas:
    economía, venta, Aldeas Abandonadas, Manuel Gregores, Elvira Fafian, España
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