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    Solemos despedir el año con una cena en el entorno familiar. Pero cuando estás a 400 kilómetros desde el planeta azul y en condiciones de falta de gravidez, ¿cómo instalar un árbol, organizar la cena y comprar regalos? Dos cosmonautas rusos describieron al medio RG.ru la fiesta de Nochevieja en la Estación Espacial Internacional.

    Oleg Kótov y Serguéi Riazanski son cosmonautas rusos que formaron parte de la tripulación en la Estación Espacial Internacional (EEI). Kótov cuenta con tres viajes al espacio, dos de los cuales tuvieron lugar justo en la temporada de las fiestas navideñas. Mientras que Riazanski realizó dos vuelos a la órbita para una vez celebrar la Nochevieja arriba.

    Sin alcohol, pero con un pastel

    "El árbol de Navidad es un atributo que no puede faltar", empezó Kótov. Dice que un arbolito artificial se guarda en la estación y lleva allí mucho tiempo. Para las fiestas se coloca en el techo, que de vez en cuando se convierte en el suelo, debido a los giros de la EEI. También cuelgan los adornos y ponen música navideña, creando un ambiente "casi como en casa".

    Los cosmonautas Oleg Kotov (izquierda) y Serguéi Riazanski (derecha) tras su regreso desde la EEI
    © Sputnik / Roman Sokolov
    Los cosmonautas Oleg Kótov (izquierda) y Serguéi Riazanski (derecha) tras su regreso desde la EEI

    Luego los cosmonautas se reúnen en una mesa para disfrutar de la cena festiva, continúa Riazanski. Además del menú rutinario se sirven golosinas de contendores especiales. Los tripulantes intercambian regalos preparados de antemano. En lo que se refiere al alcohol, dice que "por supuesto, no tenemos".

    "En general esta reunión no dura mucho, pero este día se nos da más tiempo para hablar con las familias", concluye.

    Kótov, por su parte, añade que la cena es acompañada también con una especie de pastel, hecho a base de una magdalena.

    ​"Le añadimos mantequilla de maní, mermelada, gofres belgas: todo lo dulce entra en acción. ¡Resulta un pastel improvisado, hecho en una sola copia!", narra el cosmonauta.

    Dice que los contenedores mencionados por su colega son traídos especialmente para el evento con una misión de carga. Allí hay comida que le gusta a cada cosmonauta en particular: puede ser su plato favorito o simplemente una lata de sardinas.

    Un árbol de Navidad en la Estación Espacial Internacional
    Un árbol de Navidad en la Estación Espacial Internacional

    "En los contenedores hay un letrero: abrir el 31 de diciembre. Puede abrirlo antes, pero ¿para qué dañar el espíritu navideño?", agrega Kótov.

    Los regalos y el 'Papá Noel' en el espacio

    En cuanto a los regalos, por lo general es algo pequeño o comestible: dulces o juguetes porque hay un "gran problema" para llevar los objetos desde la EEI a la Tierra. Así que "regalar algo significante no tiene sentido".

    Riazanski desmiente el mito de que en la EEI se celebra varias veces la Nochevieja: los tripulantes toman en referencia el tiempo medio de Greenwich (GMT). 

    Aunque en Rusia la Navidad tradicionalmente se celebra el 7 de enero, Riazantski afirma que de igual manera se unen a los festejos de la Navidad católica el 25 de diciembre, si en la estación están los astronautas europeos o estadounidenses. "La fiesta de nuestros colegas es nuestra fiesta también", dijo.

    A su vez, Kótov recordó una historia divertida vinculada con la Navidad. Cuenta que una vez llegaron a la EEI justo en vísperas de la celebración y simplemente "no podían llegar con las manos vacías". Así que llevaron desde la tierra un árbol de Navidad y se disfrazaron de personajes de los cuentos: duende, enano y Papá Noel. 

    "¡Los cosmonautas a bordo de la EEI no sabían nada de esto! Y ahora imagínate: se abre la puerta de la escotilla y una compañía fabulosa vuela a la estación con un árbol de Navidad y una bolsa de regalos. Dio la casualidad de que nos entregamos los regalos de Año Nuevo a nosotros mismos", recuerda.

    Otra llegada inusual se produjo cuando los dos viajeros espaciales llegaron al espacio vestidos de… doctores. Se pusieron gorros médicos, mascarillas y tomaron un maletín con una cruz roja. Además, pegaron un símbolo de ambulancia en la nave, así que resultó una "ambulancia espacial".

    La cosa es que ambos tienen vínculos con la medicina y la biología: la profesión 'terrestre' de Kótov es médico, mientras que Riazantski es científico que se especializa en estudios biológicos.

    Sueños de por encima de las nubes

    Los dos profesionales afirman que los viajes al espacio son una experiencia única e irrepetible: las vistas que se abren desde la órbita son impresionantes. Hacen miles de fotos de los atardeceres lunares y solares, de la aurora boreal y las tormentas en la tierra. 

    "No se pueden ver las fronteras estatales desde el espacio. Este es un planeta asombroso. Y los límites existen solo en nuestra cabeza", reflexiona Riazanski.

    "Y ves lo que el hombre ha hecho de bueno y de malo. ¡Los campos de regadío en los desiertos son increíbles! Pero la deforestación total, los incendios forestales dan miedo. Pueden ser tan grandes que el fuego es visible a simple vista", dice.

    Justo con esto, afirman que en la órbita extrañan los detalles de la vida en la Tierra: paseos, charlas con amigos, y la naturaleza. 

    "Me llevo las fotos de mi familia y amigos en vuelo. Y en órbita fotografío estas imágenes con el fondo de la Tierra. Al volver a casa, se las entrego para agradecerles su apoyo, porque todo este tiempo estuvieron conmigo", comparte Riazanski.

    Etiquetas:
    tradiciones, cosmonautas, Estación Espacial Internacional (EEI), espacio
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