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    Si deseas ver la lluvia de meteoros leónidas de 2020, estás de suerte: los cielos oscuros a consecuencia de la fase creciente de la Luna te facilitarán la vista.

    A finales de año podemos disfrutar de uno de los mejores espectáculos astronómicos. Primero llegaron las dracónidas, que pudieron verse a mediados de octubre. Luego las oriónidas, ahora las leónidas, y tras estas, las gemínidas.

    El 17 de noviembre es una ocasión perfecta para observar las leónidas, la segunda lluvia de estrellas más importante de esta época del año. Esta lluvia de estrellas toma su nombre de la constelación de Leo. Aunque algunos portales astronómicos consideran que el punto del que parecen venir los meteoros es desde esta misma constelación (concretamente de la estrella Algieba, su punto radiante) otros aseguran que no es necesario conocer con exactitud el paradero del punto radiante para poder ver la lluvia de meteoritos. Es más, aseguran que las leónidas se pueden observar desde cualquier punto.

    "Los meteoros a menudo no se vuelven visibles hasta que están a unos 30 grados de su punto radiante. Están saliendo del radiante en todas direcciones. Por lo tanto, los meteoros leónidas, como los meteoros en todas las lluvias anuales, aparecerán en todas partes del cielo", explica el portal Earthsky.

    Aunque las leónidas pueden verse fácilmente entre el 6 y el 30 de noviembre, estos días viven su máximo apogeo debido a la ausencia de la Luna que se encontrará en fase creciente. En un cielo oscuro, sin luna, se pueden llegar a ver de 10 a 15 meteoros por hora.

    Tal y como explica el Instituto Geográfico Nacional, los meteoros de las leónidas son fragmentos del cometa 55P/Tempel-Tuttle, que fue descubierto en 1865, y que tiene un periodo orbital de 33 años. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa en anteriores pasos cerca del Sol. Cuando uno de esos meteoroides entra en contacto con la atmósfera terrestre, se vaporiza por la fricción con el aire, creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. Es decir, las leónidas son para el otoño lo que las perseidas para el verano en el hemisferio norte. Quizá no tan brillantes, pero sí de mayor tamaño.

    El mejor lugar para observar esta lluvia de estrellas puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista, como edificios, árboles o montañas y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión.

    "Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es sentarse o tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad", define el Instituto Geográfico Nacional.

    Así que, si puedes, duerme una siesta por la tarde, pues suelen bullir a partir de la medianoche. Aunque pueden aparecen en cualquier momento, las horas entre la medianoche y el amanecer son las mejores para observar meteoritos.

    Etiquetas:
    estrellas, cielo, astronomía, otoño, lluvia de estrellas
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