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    Un meteorito que cayó en 2018 en Michigan (EEUU) contiene miles de compuestos orgánicos que se formaron hace miles de millones de años y podría contener pistas sobre los orígenes de la vida en la Tierra.

    El meteorito entró en la atmósfera de la Tierra el 16 de enero de 2018, iluminando los cielos de Ontario (Canadá) y el Medio Oeste de Estados Unidos.

    La roca espacial se desintegró en llamas y sus fragmentos cayeron en el lago Strawberry en Hamburgo, en el estado estadounidense de Michigan.

    Un equipo internacional de investigadores examinó entonces un trozo del tamaño de una nuez del meteorito "mientras aún estaba fresco", informaron los científicos en un nuevo estudio.

    El análisis de los expertos reveló más de 2.000 moléculas orgánicas que datan de cuando nuestro sistema solar era joven. 

    Compuestos similares pueden haber sembrado el surgimiento de vida microbiana en nuestro planeta, informaron los autores del estudio.

    La rápida recuperación del meteorito de la superficie congelada del lago impidió que el agua líquida se filtrara en las grietas y contaminara la muestra con esporas y microbios terrestres.

    "Hubo tan poca erosión terrestre que el fragmento traído al Museo de Campo de Chicago parecía haber sido recogido en el espacio", comentó la coautora del estudio Jennika Greer.

    Cuando las rocas espaciales entran en la atmósfera a velocidades de varios kilómetros por segundo, el aire a su alrededor se ioniza. El calor extremo derrite hasta el 90% del meteorito, y la roca que sobrevive al paso atmosférico queda encapsulada en una corteza de fusión de un milímetro de espesor de vidrio derretido, explicó el autor principal del estudio, Philipp Heck, un curador de meteoritos en el Museo de Campo y profesor asociado de la Universidad de Chicago.

    El fragmento que sobrevive dentro de la corteza es un registro prístino de la geoquímica de la roca en el espacio.

    La larga vida del meteorito

    La proporción de uranio del meteorito de Michigan (isótopos 238 y 235) al estado de descomposición del elemento como plomo (isótopos 207 y 206) les hizo inferir a los científicos que el asteroide padre se había formado hace unos 4.500 millones de años.

    En esa época, la roca sufrió un proceso llamado metamorfismo térmico, ya que fue sometida a temperaturas de hasta 700 grados Celsius. Después de eso, la composición del asteroide permaneció casi sin cambios durante los últimos 3.000 millones de años.

    Luego, hace unos 12 millones de años, un impacto rompió el trozo de roca que después cayó en Michigan, según un análisis de la exposición del meteorito a los rayos cósmicos en el espacio.

    Debido a que el meteorito fue alterado tan poco después de su calentamiento inicial hace miles de millones de años, fue clasificado como H4. Una H indica que es un meteorito rocoso con alto contenido en hierro, mientras que los meteoritos de tipo 4 han sufrido un metamorfismo térmico suficiente para cambiar su composición original. 

    Solo alrededor del 4% de los meteoritos que caen en la Tierra hoy en día es de la categoría H4, revelaron los científicos.

    "Cuando miramos estos meteoritos, estamos viendo algo que está cerca del material cuando se formó al principio de la historia del sistema solar", señaló Greer. 

    El meteorito contenía 2.600 compuestos orgánicos o que contienen carbono, según informaron los investigadores en el estudio. Debido a que el meteorito no ha cambiado en su mayor parte desde hace 4.500 millones de años, estos compuestos probablemente son similares a los que otros meteoritos trajeron a la joven Tierra, algunos de los cuales "podrían haberse incorporado a la vida", dijo Heck.

    La transformación de los compuestos orgánicos extraterrestres en la primera vida microbiana en la Tierra es "un gran paso" que aún está envuelto en misterio, pero la evidencia sugiere que los compuestos orgánicos son comunes en los meteoritos, incluso en aquellos metamorfoseados térmicamente como el que aterrizó en Michigan, añadió.

    El bombardeo de meteoritos también era más frecuente para una Tierra más joven, "por lo que estamos bastante seguros de que el aporte de los meteoritos a la existencia de los orgánicos en la Tierra fue importante" para sembrar la vida, afirmó Heck.

    Los hallazgos fueron publicados en la revista Meteoritics & Planetary Science.

    Etiquetas:
    vida, Espacio, meteorito
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