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    Aunque los astronautas hacen de todo, una de las cosas más difícil del espacio es ir al baño. Y es que los inodoros en el espacio se encuentran con complicaciones que no pertenecen a este mundo. Por ello, científicos de la NASA crearon un nuevo modelo que promete dar paz en las misiones espaciales más complejas.

    No es difícil imaginarlo, pero los baños espaciales son realmente desagradables. Pero quizá sea más sencillo describirlo bajo la palabra de un especialista. "Si quieres recrear el olor de un inodoro espacial usado tienes que juntar unos pañales usados, envoltorios de comida para microondas, una bolsa de mareo usada y toallas con sudor; colocar todo en un bote de basura de metal y dejarlo hornear al sol del verano durante 10 días. Luego, ábrelo y huélelo profundamente", tuiteó el líder de ingeniería de la nave espacial Orion, Jason Hutt.

    Ahora, a cargo de Hutt, precisamente, los científicos de la NASA crearon un nuevo inodoro espacial que promete evitarle disgustos a los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI), situada a unos 400 kilómetros de la Tierra.  

    ​El nuevo inodoro fue enviado en la nave espacial Kalpana Chawla, nombrada así por la astronauta india fallecida en el accidente del transbordador espacial que realizaba la Misión Columbia, en 2003, según informó el cosmonauta ruso de Roscosmos Ivan Vagner

    Ahora, será probado por los miembros de la tripulación de la EEI, con el fin de comprobar si puede usarse para futuras misiones en la Luna, especialmente la de Artemis, donde la NASA planea enviar por primera vez a una mujer a la superficie lunar. 

    ¿Cómo es el nuevo inodoro espacial?

    Más conocido como Sistema Universal de Gestión de Residuos, se trata del primer inodoro que la NASA envía a la EEI desde 1990 y está diseñado para que su uso sea más sencillo y más limpio que los inodoros habituales. 

    A través de un embudo con un sistema de ventiladores motorizados, el inodoro succiona sólidos y líquidos depositados en su superficie. Las heces, más precisamente, se almacenarán hasta que la nave regrese a la Tierra, mientras que la orina se ventilará al espacio, donde se convierte instantáneamente en nieve amarilla. 

    El verdadero desafío, sin embargo, es el olor, como ha reiterado Hutt. A falta de ventilación, los ingenieros probarán utilizar desodorantes que incluyen carbón en polvo para contrarrestar la intensidad del olor en el encierro. 

    El diseño fue financiado por el programa 'Lunar Loo Challenge', organizado por el  Programa del Sistema de Aterrizaje Humano de la NASA, su Laboratorio de Torneos y una startup llamada HeroX, para recaudar fondos para la misión Artemis. 

    Etiquetas:
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