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    Unas imágenes registradas por la NASA revelan la presencia de un océano de agua salada debajo de la superficie de Ceres, el planeta enano que se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. El hallazgo indica que el objeto astronómico puede haber albergado vida.

    Entre 2015 y 2018, la sonda espacial Dawn, lanzada por la agencia espacial estadounidense, orbitó Ceres y llegó a capturar instantáneas a tan solo 35 kilómetros de su superficie. Los científicos todavía siguen estudiando los datos recopilados por la misión. En particular, los detalles acerca de las misteriosas regiones brillantes por las que Ceres es conocido.

    "Los científicos habían descubierto que las áreas brillantes eran depósitos compuestos principalmente de carbonato de sodio, un compuesto de sodio, carbono y oxígeno. Es probable que provengan de un líquido que se filtró hasta la superficie y se evaporó, dejando una costra de sal altamente reflectante. Pero lo que aún no habían determinado era de dónde provenía ese líquido", explicó la NASA.

    Un análisis de los datos registrados hacia el final de la misión llevó a los científicos a concluir que el líquido provenía de un depósito de salmuera, es decir, de agua enriquecida con sal, ubicado a una profundidad de unos 40 kilómetros y con una anchura de cientos de kilómetros.

    "Esto eleva a Ceres a la categoría de 'mundo oceánico'", apuntó Carol Raymond, científica planetaria e investigadora principal de Dawn, citada por Business Insider.

    ​El hallazgo ubica al planeta enano a la par de otros mundos con océanos subsuperficiales, como Encélado y Europa, lunas de Saturno y Júpiter, respectivamente.

    "Ceres no se beneficia del calentamiento interno generado por interacciones gravitacionales con un planeta grande, como es el caso de algunas de las lunas heladas del sistema solar exterior. Pero la nueva investigación (...) confirma que Ceres es un mundo rico en agua como estos otros cuerpos helados", detalló la NASA.

    Los hallazgos, que se centran en Occator, un cráter de Ceres de 92 kilómetros de ancho, donde se encuentran las áreas brillantes más extensas, se dieron a conocer en una serie de estudios publicados por Nature el pasado 10 de agosto.

    Los investigadores descubrieron que los depósitos en la superficie del planeta enano se acumularon en los últimos dos millones de años, es decir, en un abrir y cerrar de ojos en plazos astronómicos. 

    "En la superficie de Ceres, las sales que contienen agua se deshidratan rápidamente, en cientos de años. Pero las mediciones de Dawn muestran que todavía tienen agua, por lo que los fluidos deben haber llegado a la superficie muy recientemente", detalló la NASA.

    Esto es, según la agencia espacial, una evidencia "tanto de la presencia de líquido debajo de la región del cráter Occator como de la transferencia continua de material desde el interior profundo a la superficie".

    El agua se considera un ingrediente clave para la vida, por lo que es posible que Ceres posiblemente albergó —o todavía alberga— vida microbiana extraterrestre.

    "¡La probabilidad de encontrar vida en otro mundo sigue aumentando! Ceres es la evidencia más reciente de que nuestro sistema solar está lleno de antiguos ambientes habitables", tuiteó Jim Bridenstine, administrador de la NASA, acerca del hallazgo.
    Etiquetas:
    NASA, vida extraterrestre, Ceres
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