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    La astronomía moderna tiene un conocimiento profundo de la parte del sistema solar más cercana al Sol, pero más allá de Neptuno todo se complica. Allí se encuentran los llamados objetos separados, astros oscuros de hielo que tienen a los expertos en vilo por su extraño comportamiento.

    Los cuerpos que se encuentran suspendidos en la zona más alejada del sistema solar transitan por unas órbitas trastocadas y con un patrón inusual. Una de las explicaciones que se suele ofrecer a este fenómeno es la posible presencia del Planeta Nueve que podría modificar el comportamiento de estos objetos.

    No obstante, un nuevo análisis asegura que el elemento perturbador es muy diferente: todo podría deberse a la gravedad colectiva de los objetos separados, modificando sus órbitas ellos mismos desde hace millones de años. Esta conclusión resulta novedosa para una sección del espacio de la que se sabe poco dado lo difícil que es ver qué hay más allá de Neptuno por la poca luz que llega allí.

    Y es que estamos hablando de objetos como Sedna, que se encuentra a una distancia entre 76 y 937 unidades astronómicas (UA) del Sol. Si a eso se le suma que las órbitas sobre las que giran son muy elípticas y están inclinadas en contraste con la mayor parte del resto de órbitas del sistema solar, la confusión está servida.

    "Somos el primer equipo que ha podido reproducirlo todo, todas las extrañas anomalías orbitales que los científicos han visto a lo largo de los años", declaró la astrofísica de la Universidad de Colorado en Boulder Ann-Marie Madigan, una de los dos autores del trabajo, citada por Science Alert.

    Para ello, Madigan y su colega Alexander Zderic modelaron el sistema solar exterior de épocas anteriores valiéndose de un superordenador. De esta manera sumaron la masa de los objetos separados colectivos e individuales, prestando atención a factores como la influencia gravitacional de planetas tan grandes como Júpiter, y cubriendo una superficie de entre 100 y 1.000 UA.

    La simulación resultó efectiva y los objetos separados del experimento no tardaron en desordenarse e interactuar chocándose entre sí. Es decir, el resultado de la simulación del ayer, aunque con reservas, representa con bastante fidelidad la realidad del presente en el sistema solar exterior.

    Con esta nueva introspección en el complicado fenómeno de los objetos separados, se puede decir que la teoría del Planeta Nueve puede tener un nuevo rival, y más aún teniendo en cuenta que los científicos de la Universidad de Colorado en Boulder no son los únicos que están demostrando que todo se debe más bien a la actividad de los propios astros.

    "Tanta fascinación como la que vemos últimamente con el sistema solar exterior se debe a los avances tecnológicos. Realmente se necesita la última generación de telescopios para observar estos cuerpos", dice Zderic.

    Por eso hay ya otros dos trabajos que han investigado en esta línea y que han demostrado que no hay pruebas del supuesto alineamiento que indica la presencia del Planeta Nueve.

    Etiquetas:
    gravedad, astronomía, órbita, sistema solar
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