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    Se trata de la primera misión espacial tripulada de una compañía privada. El cohete Falcon 9 transportará dos cosmonautas estadounidenses hasta la Estación Espacial Internacional. La pandemia mitigará la expectación suscitada por el vuelo, ya que el recinto para visitantes del Centro Espacial Kennedy no abrirá sus puertas.

    SpaceX, la compañía del empresario estadounidense Elon Musk, cuenta ya con todos los permisos de la agencia espacial de EEUU (NASA) para proceder el próximo 27 de mayo al despegue del cohete Falcon 9, el cual portará la cápsula Dragon Crew con los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley a bordo.

    Con rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI), la misión se denomina Demo-2 y, pese a no suponer desde el punto de vista tecnológico ninguna novedad (los viajes de cosmonautas hacia la EEI son recurrentes desde hace 20 años), sí supone un hito desde el plano económico. Se trata de la primera misión tripulada de una nave organizada por una empresa privada, SpaceX, que hasta ahora sólo había operado cohetes no tripulados. Además, supone el primer despegue tripulado en suelo estadounidense desde 2011, cuando la NASA utilizó por última vez la tecnología de los transbordadores espaciales, siendo el Atlantis el último de ellos. Recordamos que la era de los transbordadores espaciales estadounidenses entró en declive con el trágico accidente del Columbia en 2003.

    Un paso hacia Marte

    Hasta ahora cualquier misión espacial tripulada de EEUU necesitaba de la tecnología de las naves rusas Soyuz, cuyo regular lanzamiento desde el cosmódromo en la estepa de Baikonur (Kazajistán) es organizado por la Agencia Espacial Rusa (Roskosmos) para proveer a la EEI de suministros y garantizar el relevo de las tripulaciones. Pero ahora la colaboración público-privada ha obrado un cambio en los EEUU, donde la NASA ha evaluado favorablemente la misión Demo-2 y ya ha proporcionado una plataforma de lanzamiento 39A, así como los sistemas de control.

    La compañía SpaceX participa en el programa de la NASA bajo el cual está previsto el regreso del hombre a la Luna en 2024 y el primer amerizaje en Marte en 2030. El programa se llama Artemisa, como la diosa griego del terreno virgen, y sus fines también son comerciales. El lanzamiento del Falcon 9 con su cápsula Dragon Crew reviste una doble importancia. Desde el ámbito público, supone un gesto político más para ahondar en esa vuelta a la carrera espacial que parece haber prendido en la Casa Blanca en los últimos años, y también en el relanzamiento de la industria astronáutica en ese país. Y por el lado privado, el éxito de la misión dará un impulso definitivo al turismo espacial, al tiempo que subrayará la vocación permanente de la iniciativa privada de la nación norteamericana.

    Turismo espacial y empresa privada

    Es cierto que ya han pasado 19 años desde que el ingeniero y multimillonario estadounidense Dennis Tito realizara el primer viaje "turístico" al espacio. Pero Tito viajó a la EEI en una nave Soyuz que despegó desde Baikonur. Ahora los estadounidenses pueden jactarse de tener una nave propia que despegará desde Florida.

    "La NASA volverá a lanzar astronautas estadounidenses en cohetes estadounidenses desde suelo estadounidense”, anunció ya en abril el director de la NASA Jim Bridenstine.

    Se da la circunstancia de que Hurley y Behnken fueron los últimos astrounautas en viajar al espacio desde EEUU, cuando integraron la tripulación del transbordador Atlantis en julio de 2011, la última misión del programa de las lanzaderas espaciales, el shuttle. La misión Demo-2 es fruto de un trabajo de 10 años tras la entrada en funcionamiento del Programa de Tripulación Comercial de la NASA.

    El programa incluye a empresas privadas como Boeing y SpaceX. Pese a contar con mayor financiación por parte de la NASA (4.380 millones de euros frente a los 2.860 que recibió SpaceX), Boeing fracasó entre los días 20 y 22 del pasado mes de diciembre en la puesta en servicio de la nave no tripulada CST-100 Starliner, cuya cápsula no alcanzó la órbita prevista y no pudo atracar en la EEI. Los astronautas Behnken y Hurley, cuya estancia en la EEI está aún por determinar, estrenarán trajes espaciales nuevos, diseñados por SpaceX. Está previsto que su cápsula Dragon Crew se acople de manera automática a la EEI.

    La influencia de la pandemia

    La costa adyacente a Cabo Cañaveral, la denominada Space Coast, suele albergar durante los despegues de las misiones espaciales a centenares de miles de personas. Pero en esta ocasión, desde la propia NASA se recomienda evitar aglomeraciones y contemplar el despegue del Falcon 9 desde casa. Tanto desde SpaceX como desde la NASA recomiendan no situarse en la carretera que conduce al recinto para visitantes del Centro Espacial Kennedy, sino en la playa, a fin de mantener la distancia de seguridad.

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    pandemia de coronavirus, coronavirus, turismo espacial, Centro Espacial Kennedy, Cabo Cañaveral, Roscosmos, NASA, SpaceX, Elon Musk, Estación Espacial Internacional (EEI)
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