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    La NASA ha revelado detalles sobre el objeto más distante visitado por una sonda espacial. Sus observaciones pueden ayudar a descifrar el rompecabezas de cómo los planetas emergieron.

    Arrokoth, antes conocido como Ultima Thule, fue explorada por la sonda espacial New Horizons de la NASA el día de Año Nuevo de 2019, pero la sonda todavía está transmitiendo los datos recogidos entonces debido a su distancia de la Tierra. El objeto rojo con forma de patata está situado a 1.000 millones de kilómetros más allá de Plutón, en el cinturón de Kuiper, formado por miles de planetas enanos y objetos helados.

    "Arrokoth ha resultado ser asombroso por lo mucho que hemos aprendido de él. Nos relata algunas verdades profundas sobre nuestro sistema solar. No es solo una patata espacial. Es un mundo extraordinario que nos ha contado una historia extraordinaria", explica el profesor Bill McKinnon, un científico planetario de la Universidad de Washington en San Luis y el autor principal del último trabajo.

    La posición de Arrokoth en el cinturón de Kuiper se encuentra en lo que antes era la nebulosa solar que rodeaba al Sol recién formado. El desarrollo planetario allí se detuvo en una etapa temprana porque el material necesario para que se formase carecía de la densidad necesaria. La exploración de los cuerpos celestes que se encuentran allí permite a los científicos retroceder en el tiempo, a la época de la génesis de los planetas actuales.

    Los científicos barajan dos teorías sobre la forma en la que se inició la formación de planetas:

    • Acumulación jerárquica, que supone que pequeños granos se comprimen ocasionalmente golpeándose entre sí con suficiente fuerza para pegarse, haciendo objetos cada vez más grandes. Poco a poco y durante millones de años, llegan a ser tan grandes como en la actualidad.
    • Colapso de nubes, que supone que ciertas regiones de la nebulosa tenían una mayor densidad de partículas y fueron atraídas entre sí hasta colapsar gravitacionalmente de forma espontánea. Estas colisiones fueron suaves, y los planetas eran grandes desde el principio.

    El aspecto y la composición de Arrokoth proporcionan pruebas de la teoría del colapso de las nubes.

    "Las imágenes no muestran signos de violencia ni fracturas. Los dos lóbulos no parecen estar destrozados", aclaró Alan Stern del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, en Colorado.

    Etiquetas:
    Universo, Espacio, NASA
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