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    Muchos quizá se sorprendan al saber que los planetas y las estrellas deforman el espacio-tiempo a su paso. La pregunta es cómo ocurre esto. A estas y otras preguntas se han propuesto responder los autores de una nueva investigación.

    La tan mencionada teoría general de la relatividad de Einstein es la base de la teoría gravitacional actual. Esto explica el movimiento preciso de los astros y el paso del tiempo partiendo de la concepción del espacio-tiempo, esto es, del modelo matemático que da lugar a todos los fenómenos físicos del universo.

    El universo, referencial
    © Foto : Pixabay / Free-Photos / 9091
    Una de las predicciones de Einstein dio lugar a lo que unos científicos austríacos denominaron con sus apellidos como el efecto Lense-Thirring (frame-dragging): la teoría del arrastre y deformación del espacio-tiempo que rodea al astro mientras este gira sobre sí mismo.

    El efecto Lense-Thirring es causado incluso por la propia Tierra, pero se trata de un proceso extremadamente sutil que solo puede ser observado por telescopios tan potentes como el Gravity Probe B. Por suerte, el universo es tan extenso que es posible ver diferentes predicciones de Einstein en detalle en muchos lugares.

    Una nueva investigación revela pruebas de manifestaciones mucho más perceptibles del efecto Lense-Thirring usando un radiotelescopio y un único par de estrellas compactas. Estas se mueven a velocidades tan altas que deforman el espacio-tiempo.

    Esto es especialmente relevante si hablamos de enanas blancas. Se trata de remanentes de estrellas muertas que algún día fueron mucho mayores que el Sol y que rotan hasta una vez por minuto, causando un efecto Lense-Thirring 100 millones de veces más potente que el que causa nuestro planeta.

    Si bien no podemos lanzar satélites para observar estas enanas blancas, sí que podemos fijarnos en las estrellas que rotan a su alrededor para tener acceso a información sobre las enanas. Hablamos de los púlsares. Una enana blanca y un púlsar fueron descubiertos en 2001 formando el par estelar PSR J1141-6545.

    Los púlsares, que son estrellas muy densas hechas de neutrones muy concentrados y que giran hasta 150 veces por minuto, son de gran ayuda para observar la actividad de las enanas blancas.

    Tal y como han demostrado Vivek Venkatraman Krishnan y sus colegas en el estudio, analizar el par estelar PSR J1141-6545 ha dado lugar a importantes descubrimientos, como que el plano de la órbita de su púlsar no está definido, sino que va rotando lentamente.

    ¿Cómo se formó este sistema?

    Cuando un par de estrellas nace, la mayor de las dos muere primero. En este proceso es común que se cree una enana blanca. Antes de morir, la segunda estrella transfiere materia a la enana blanca que tiene al lado.

    Alrededor de la enana se va formando un disco de materiales que va acumulando y que rota cada vez más rápido.

    La segunda estrella, en ocasiones muy contadas, puede detonar y convertirse en una supernova, dejando el púlsar atrás. Es el caso de PSR J1141-6545. La enana blanca, con su gran velocidad de rotación, arrastra el espacio-tiempo de su alrededor, y con ese movimiento, deforma el plano de la órbita del púlsar.

    Etiquetas:
    púlsar, supernova, órbita, estrellas, enanas blancas
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