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    El espacio será el siguiente campo de batalla. Así lo vaticinó el pasado 29 de agosto el mandatario estadounidense, Donald Trump, durante una ceremonia dedicada a la inauguración del Comando Espacial (Spacecom). Sputnik habló con el especialista militar ruso Alexéi Leonkov para analizar si Washington sería capaz de ganar la batalla espacial.

    La expansión militar en el espacio por parte de Estados Unidos no es ninguna novedad. La carrera armamentista en el cosmos ya dio sus primeros pasos durante la época de la Guerra Fría. La tensión podía cortarse con un cuchillo.

    Fue en septiembre de 1985 cuando Spacecom se creó por primera vez. Después de los atentados del 11S, Washington se concentró en la seguridad interior. Por esa razón, el comando dejó de existir en octubre del 2002.

    Con la llegada de la Administración Trump, EEUU volvió a prestar mucha atención al espacio. En 2018 se anunció que Spacecom sería reestablecido y la promesa cristalizó el pasado 29 de agosto. El nuevo organismo se ocupará de la protección de los intereses vitales del país norteamericano en el espacio. Así lo afirmó el propio Trump.

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    Si bien la determinación del inquilino de la Casa Blanca es clara, el futuro de Spacecom es incierto. La habilidad de las fuerzas estadounidenses de librar el combate espacial dependerá de las capacidades tecnológicas de EEUU en la creación de armas espaciales, aseveró en su comentario Alexéi Leonkov, director de la revista rusa Arsenal Otechestva (Arsenal de la Patria).

    Según recordó Leonkov, en el año 2002, la corporación RAND —think tank estadounidense— publicó un informe sobre diferentes tipos de armas que pueden ser lanzadas al espacio. Se centraba en el uso de armas láser, armas cinéticas que pueden neutralizar misiles balísticos intercontinentales, armas cinéticas almacenadas en el espacio para eliminar blancos terrestres y diferentes tipos de armamento radioelectrónico.

    Washington apuesta actualmente por el desarrollo del componente de militarización del espacio más fácil de mejorar: los satélites. Pero, al mismo tiempo, Estados Unidos trabaja en el desarrollo de portadores que llevarán al espacio las armas mencionadas anteriormente.

    "Es posible que en la primera fase manden al espacio sistemas cinéticos y los prueben allí. El ensayo consistirá en un ataque contra blancos balísticos. Además, tratarán de ensayar el ataque contra la superficie desde la órbita. Estos objetivos se pueden cumplir a corto plazo", dijo el entrevistado.

    Luego, con toda probabilidad, seguirán con el uso de láseres. El arma tendrá que disponer de un sistema de generación de energía nuclear. En la actualidad, EEUU tiene ciertos problemas en este sentido. Las obras de creación de este tipo de sistema de generación de energía fueron suspendidas ya durante la Guerra Fría, dado que todos los experimentos fracasaron.

    En cuanto a la posible fecha de aparición de los prototipos de dichos sistemas espaciales, se puede hablar de los años 2024 y 2025, pronosticó Leonkov.

    EEUU ya tiene un prototipo de la aeronave espacial X-37B, que podría hacer las veces de portador de armas. La elección es obvia: los estadounidenses apuestan por sistemas aeroespaciales no solo porque sea más barato que el uso de cohetes portadores convencionales, sino también porque son capaces de maniobrar en órbita.

    De vez en cuando, agregó Leonkov, aparecen informes que aseguran que Washington prevé crear un conjunto orbital que servirá como instalación para el ensamblaje y mantenimiento de aparatos espaciales.

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    El director general de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Rogozin, se hizo eco de las palabras de Trump en el sentido de que el espacio se va a convertir en el siguiente campo de batalla. "Nadie tiene dudas de que es así. Todos estamos volcados en ello", admitió Rogozin.

    De acuerdo con Leonkov, Rusia está creando una agrupación militar de satélites. Se trata de satélites de reconocimiento, de navegación y señalamiento del objetivo, de comunicaciones, así como cartográficos. Es la tarea primordial del Ministerio de Defensa ruso, explicó.

    La Defensa rusa no está llevando a cabo hoy obras de creación de armas espaciales, porque se atiene al principio de que el espacio debe estar desmilitarizado. En 2011, Moscú invitó a EEUU a unirse a su iniciativa de renunciar a la militarización del espacio, pero la otra parte no apoyó la idea.

    "Desde hace años, Washington persigue metódicamente una política de militarización del espacio. Por ahora no queda claro si alcanzarán su objetivo, pero es obvio que ya dan pasos en esa dirección. No han tenido mucho éxito con los sistemas hipersónicos y no tienen experiencia con sistemas nucleares de producción de energía. Albergamos la esperanza de que los estadounidenses se limiten a la creación de una agrupación satelital", subrayó Leonkov.

    En tiempos de la Administración Reagan, en los años 80, el presidente de EEUU tenía planes para desarrollar la Iniciativa de Defensa Estratégica. La URSS, a su vez, tomó un enfoque muy serio hacia la creación de diferentes tipos de armamento espacial.

    Los soviéticos desarrollaron y, en algunos casos, incluso ensayaron armas ligeras especiales, misiles espacio-espacio, así como un misil estratégico nuclear con una ojiva orbital R-36orb —SS-9 Mod 3 Scarp, según designación de la OTAN—. Lo único que no se probó en el espacio fueron las armas láser, aunque sí en la superficie y en el aire.

    "Si los estadounidenses se niegan a negociar, y es muy probable que así sea, Rusia podría dar nueva vida a sus tecnologías y modernizarlas. De esta manera, podremos crear armas que pillarán desprevenidos a los estadounidenses, como ocurrió en el caso de nuestros sistemas hipersónicos", concluyó Leonkov.

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    X-37B, EEUU, espacio
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