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    El fundador de la empresa espacial SpaceX, Elon Musk, ha presentado esta semana un plan para realizar vuelos tripulados y poblar Marte. Sin embargo, el experto militar Vasili Kashin, entrevistado por Sputnik, opina que los planes anunciados por Musk no son más que una estrategia de 'marketing' para expulsar a sus competidores del mercado.

    En el Congreso Internacional de Astronáutica, Musk anunció su intención de realizar el primer vuelo tripulado a Marte durante los próximos seis años, y habló de la posibilidad de colonizar Marte con la ayuda de naves espaciales gigantescas, capaces de transportar a cientos de personas, a un precio de 'solo' 100.000 dólares por billete.

    Sin embargo, el único programa de misiones tripuladas a otro cuerpo celeste realizado hasta el momento por la humanidad, el programa Apollo, costó más de 200.000 millones de dólares —según el precio actualizado—. Apollo, además, se dedicaba a enviar a la Luna sencillas naves espaciales con dos personas a bordo, sin pensar en ningún momento en la colonización del satélite natural. El programa Apollo supuso un enorme esfuerzo para EEUU, tanto en el ámbito financiero, como en el científico y el tecnológico, con el fin de restaurar su reputación tras el lanzamiento del Sputnik soviético —1957— y el vuelo espacial de Gagarin —1961—.

    Desde aquellas fechas lejanas, han aumentado los recursos y los presupuestos de los programa espaciales, también han aparecido nuevas tecnologías y se ha reducido el gasto necesario para enviar cargas a la órbita terrestre. Sin embargo, los cambios no han sido tan radicales como para poder plantear una expedición privada al planeta rojo a los costes anunciados por Musk.

    Es evidente que incluso una 'simple' misión tripulada a Marte, con el aterrizaje de una nave con dos hombres a bordo y su posterior retorno a la Tierra, sería una operación bastante más complicada que un vuelo a la Luna.

    Pero Musk está hablando de "colonización" de Marte y de la creación de bases relativamente autónomas. Esto significa que allí debe desplegarse no solo una producción completa de combustible, alimentos y medicinas, sino también toda una economía industrial en miniatura.

    Por supuesto, la reacción del cuerpo humano a una larga estancia en Marte después de un vuelo espacial también supone un problema científico complejo, que puede resolverse solo parcialmente en el transcurso de múltiples experimentos médicos y biológicos llevados a cabo, en particular, en Rusia y EEUU.

    Los datos financieros de la empresa de Musk, SpaceX, tampoco son transparentes, ya que es una empresa privada. La información disponible sugiere que la supervivencia de SpaceX depende de dos factores: la exageración del valor propio del negocio, que permite atraer capital e inversores en condiciones favorables, y los encargos gubernamentales de organizaciones como la NASA y el Pentágono. Para abordar estos dos problemas, resulta crucial el hábil uso de la propaganda.

    Al mismo tiempo, no se dispone de datos fiables que certifiquen que Space X pueda ser un negocio rentable si realmente sigue adelante con este proyecto a unos precios tan bajos —los 100.000 dólares por pasaje—.

    Es posible que, siguiendo la lógica empresarial, el importe de este servicio esté congelado en un nivel artificialmente bajo durante mucho tiempo para desplazar a la competencia de este mercado.

    Esta estrategia puede funcionar durante un largo período de tiempo. La condición principal para su éxito es poder garantizar el interés sostenido del público y la cobertura favorable por parte de los medios de comunicación.

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    Etiquetas:
    publicidad, colonización, viaje espacial, SpaceX, Elon Musk, Marte
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