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    El ratonnauta Shum (Ruido) lanzado por un grupo de escolares rusos a la estratósfera desde la azotea del planetario de San Petersburgo, aterrizó satisfactoriamente en los bosques de la región de Nóvgorod, tras comerse durante su vuelo prácticamente toda su reserva de pepinos.

    "En San Petersburgo ha sucedido un hecho importante, ahora la ciudad tiene un héroe estratosférico, el ratonnauta Shum voló exitosamente en dirección al cosmos", se comenta en el grupo de la red social VKontakte dedicado al Club de Adolescentes Cosmonautas "Yuri Gagarin".

    Según los escolares, este fue el mejor regalo en honor al 12 de abril, Día de la Cosmonáutica.

    El balón con el roedor a bordo voló a una altura de 20 kilómetros a una distancia de 300 kilómetros, tardando dos horas en ascender y una en descender.

    Los educandos del Club de Adolescentes Cosmonautas "Yuri Gagarin" llevaron a cabo exitosamente la operación de rescate, concluyendo de tal modo el proyecto "Jvost" (Cola).

    Este proyecto científico tomó tres meses de preparación.

    El ratón que debía volar a la estratósfera lo adquirieron en un vivero de la ciudad.

    Según la joven participante del proyecto Jvost Marina Vólkova, este fue posible gracias a la capacidad de soñar.

    "Cómo sino explicar a la gente cuál es el sentido de la costosa conquista del espacio o los lanzamientos estratosféricos de aficionados?", reflexionó la adolescente.

    Según Vólkova, es imposible transmitir la alegría que se siente cuando la cápsula sobre la cual trabajaron dos meses, analizando múltiples variantes, "finalmente está terminada y asciende al cielo azul acompañada de la alegría conjunta, mientras el globo blanco brilla en los rayos del sol y todo el aparato con un ser vivo a bordo lentamente se pierde de la vista".

    El ratonnauta Shum no fue la primera criatura lanzada a la estratósfera por los jóvenes entusiastas.

    El pasado 4 de abril se realizó un lanzamiento de prueba de la cápsula con dos cucarachanautas a bordo.

    Para el vuelo se utilizaron dos balones con helio, y los navegadores de a bordo mostraban la dirección del vuelo. En determinado momento la cápsula tomó rumbo a la frontera de Estonia y aterrizó en un bosque a cinco kilómetros de los límites nacionales.

    Al día siguiente el equipo de rescate llegó al lugar de aterrizaje, pero resultó que las cucarachas tropicales se durmieron y no despertaron pese a que fueron puestas al calor.

    El 11 de abril le tocó el turno a los ratones Shum y Gam (Barullo).

    Durante la preparación para el vuelo se detectó que el ratón Shum de tres meses resistía mejor el estrés y soportaba mejor los espacios cerrados, de modo que a él le correspondió el honor de ascender a la altura de 20.000 metros.

    El ratonnauta fue colocado en una escafandra improvisada y luego en una cápsula térmica.

    A bordo cargaron también comida, una bolita prensada de pienso y varias lascas de pepino.

    El vuelo era grabado por cámaras especiales y un termómetro electrónico velaba por los cambios de temperatura.

    "Si todo sale bien, mañana serás famoso, todos los gatos se sentarán frente a los televisores para aplaudirte", expresó al ratón el vicepresidente de la Federación de Cosmonáutica Oleg Mujin, que acudió al planetario para observar el lanzamiento.

    La cápsula fue elevada gracias a un globo con helio, que tras dilatarse a grandes alturas, estalló.

    El correcto aterrizaje fue garantizado por un paracaídas.

    El estratostato con el ratón a bordo recorrió más de 280 kilómetros y quedó colgando sobre un pino, a una altura de tres metros.

    "Tras recorrer solo kilómetro y medio por los pantanos, encontramos el aparato y al anochecer recuperamos la nave junto al ratonnauta sobreviviente", explicó Konstantín Mazéin, uno de los participantes del proyecto Jvost, en la página del proyecto de la red social VKontakte.

    El Día de la Cosmonáutica el ratonnauta lo pasó en la fortaleza de Pedro y Pablo, donde se realizaron actividades dedicadas a la festividad.

    Según los participantes del proyecto, el roedor se siente magníficamente, tras abandonar su cápsula corrió enseguida a saludar a su doble, no perdió la confianza en los humanos e incluso se deja cargar mejor.

    La cápsula del estratostato fue realizada de un contenedor usado para hielo seco y de una botella plástica de 9 litros, que fungió como recinto hermético para el ratonnauta.

    Tanto dentro como fuera del contenedor fueron instaladas cámaras de video, varios navegadores, un altímetro, un dosímetro, un termómetro, una iluminación y equipos electrónicos.

    Una computadora de a bordo sobre la base Raspberri interconectó una serie de sensores y equipos.

    Para el lanzamiento se utilizó un globo japonés con helio del tamaño de una habitación.

    Etiquetas:
    ratón, animales, Club de Adolescentes Cosmonautas "Yuri Gagarin", San Petersburgo, Rusia
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