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    "Buscaba cuestionar el concepto de masculinidad que vive en el imaginario mexicano", afirma Fabián Cháirez en una entrevista a Sputnik en el aniversario de exhibición de su polémica obra 'La revolución', que muestra al Caudillo del Sur desnudo y montado a caballo, con unos tacones negros y un sombrero rosa.

    Más allá de la mera decoración y placer estético, hay artistas que generan su obra para cimbrar los cimientos de las sociedades que las ven nacer, para poner el dedo en las llagas colectivas que supuran hipocresía en nombre de moralismos anacrónicos y desenmascarar discursos de intolerancia camuflados de patriotismo. Ese es el caso de Fabián Cháirez, artista plástico Chiapaneco, que cuestiona con su obra los estereotipos masculinos hegemónicos y a un año de la exposición en El palacio de Bellas artes Emiliano: Zapata después de Zapata, donde su pintura La revolución hiciera honor a su nombre, nos habla de su experiencia con amenazas, estigmatizaciones, el papel del arte en las revoluciones y sus nuevas creaciones en el marco de conmemorativo de la Revolución Mexicana.

    Fabián Cháirez
    © Foto : Cortesía de Fabián Cháirez
    Fabián Cháirez

    —Tu trabajo inevitablemente reta al espectador, mueve fibras y trae recuerdos  escondidos en el inconsciente. Esto me sucedió con tu obra 'La venida del señor', recordé que estaba en una escuela católica y cuando nos confesaba el padre siempre le preguntaba los alumnos si se masturbaban y pedía detalles, en cuanto estuve frente a tu obra vinieron a mi mente esos momentos de incomodidad frente al sacerdote, que representaba una figura masculina de autoridad moral, en contraste con su mirada lasciva. Me parece muy interesante como en una  imagen exhibes obscuridades de la masculinidad estereotipo y sus fragilidades. ¿En qué contexto comenzaste a gestar tu obra 'La revolución'?

    —Cuando comencé a hacer la pintura La revolución en el 2014, buscaba cuestionar el concepto de masculinidad que vive en el imaginario mexicano y hacer un contrapeso a ese estereotipo que constantemente vemos replicado en los medios audiovisuales, novelas, cine de oro, luchadores y héroes que bombardean a la colectividad.

    También surge como una forma de autoafirmación, ya que mucho del arte LGTB+ que fue referencia al inicio de mi carrera, también replica el estereotipo hipermasculino y caucásico, así que yo como  homosexual, moreno, de clase baja no me sentía representado, entonces busque plasmar algo que me representara explorando la disidencia de género y sexual al mismo tiempo que veranee reflejado en figuras combativas, también porque vivía y sigo viviendo en un entorno machista, así que fue una manera de apropiarme de ese simbolo para mi lucha personal y colectiva.

    —¿Cómo concibes la masculinidad en México?

    —La masculinidad que tenemos como referente en México es una masculinidad agresiva que pareciera tiene un complejo manifestado en una constante reafirmación de su poder, tratando de dominar todo lo que le rodea. Una masculinidad considerada sagrada por muchos en el que muchas personas no entramos, ya que nos aleja de la calidez, empatía y humanidad encerrándonos en una espacio hostil y de competencia. 

    —Ahora que lo mencionas basta ver a nuestra figuras aspiracionales, tanto héroes como religiosas  y definitivamente cumplen este patrón ¿Por qué crees que nuestros héroes están vinculados de manera ineludible a este estereotipo?

    —Creo que siempre hemos relacionado esto de la masculinidad con el ejercicio del poder y el éxito. Hacemos la conexión inmediata de macho, poder, héroe y nos lo han enseñado de esa manera por mucho tiempo.

    Por otro lado, también a las personas LGTB+ se nos ha borrado de la historia, al no darle importancia a la sexualidad de personajes emblemáticos y próceres, dando por sentado que si hizo algo bien por la sociedad era seguramente heterosexual, cuando se habla de personajes como Sor Juana que se dice tenía contactos homosexuales.

    O del mismo Zapata que corría el rumor tenia encuentros con Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Diaz, de hecho ahora se está exhibiendo una película que toca esos hechos El baile de los 41, la cuál no he visto porque estoy en desacuerdo que habiendo tantos actores homosexuales no se les de un espacio para representar homosexuales en la pantalla, siguen sin dejarnos representar nuestros papeles, mismo hecho que sucede con las mujeres trans, es importante abrir los espacios. Se nos ha borrado de la historia justo por falta de inclusión. 

    —¿Crees que la sociedad mexicana está preparada para abrirse a manifestaciones sexuales y artísticas que transgreden la heteronorma? 

    —México sigue siendo hipócrita, racista, clasista y machista. Lo que sucedió con mi obra, manifestaciones, violencia y señalamientos, creo que nos demostró que hay una gran parte del sector poblacional que no está preparado para cuestionar roles hegemónicos de la sexualidad, es una lucha constante, y aunque creo que sí se han logrado cosas a favor de la libertad de expresión y la igualdad, falta mucho trabajo por hacer, falta que la educación llegue a todos los rincones del país, ya que hay una desigualdad de acceso a la información que se refleja en sucesos como la gente golpeada en Bellas Artes a causa de mi obra. Si en México se le diera importancia a la clase de arte y de sexualidad, habría más gente consciente de que otras ópticas también son parte de la realidad. 

    —Me llamó mucho la atención como el usar una figura emblemática de la revolución y las causas sociales para las minorías como es Zapata causó un efecto contradictorio en el simbolismo, en el que pareciera que hay sectores adueñados de esa imagen y no permiten otra interpretación, es decir, está bien que Zapata represente las causas de las minorías y las luchas igualitarias, siempre y cuando no sean homosexuales. ¿Qué opinas de eso?

    —Es una paradoja abogar por una libertad y estar en contra de otra, generalmente eso te vuelve conservador, resulta irónico y lamentable porque creo en la transversalidad de las luchas, para mí no puedes estar a favor del movimiento Black Lives Matter y ser homófobo o transfóbico. Creo que muchas personas no entendieron en mi pintura el símbolo que representa Zapata para la lucha de las minorías y contradicen su significado. Es un pena que la lucha agraria, estudiantil, campesina y muchas otras luchas puedan adoptar la imagen de Zapata pero la LGTB+ no pueda hacerlo, cada lucha ha hecho su interpretación de Zapata, el EZLN por ejemplo, le puso pasamontañas y nadie dijo nada, las luchas se apropian los símbolos a sus necesidades y exigencias, peor porque la población LGTB+ no lo puede hacer.

    —Tocando ese tema de la apropiación de símbolos, se supo que la familia de Zapata quería demandarte, además de anunciar en varios medios que retirarían la pintura por las buenas o por las malas. ¿Qué sucedió con eso?

    —Al principio me cuestioné si podían o no hacerlo, me pareció rara la advertencia en los medios y consultando con diferentes abogados, la respuesta fue que era ridículo, ningún abogado o juez daría seguimiento esa causa, ya que la imagen de Zapata no es una marca registrada.

    Era más sencillo que yo los demandara por los agravios hacia mi persona con las declaraciones que suscitaron una ola de violencia en mi contra  o el daño que pudieran haberle causado a mi obra dentro de un recinto, pero también considero vivimos en un estado que no da garantías si luchas por una minoría o por una idea de justicia, sabemos de muchos activistas o reporteros que han sido asesinados, así que eso me hizo cuestionarme en la necesidad de seguir con el conflicto, ya que no me sentí protegido por el estado mexicano, podrían haberme dado un tiro o violentarme de alguna manera en la calle y no hubiera pasado nada. Recibí algún mensaje de la Secretaría de Gobierno y de cultura, pero no recibí apoyo, tuve que buscar por mi parte seguridad.

    Aunque hubo pronunciamientos contra la violencia, hizo falta una postura más contundente contra el discurso de odio, porque creo que ese es el límite que debe tener la libertad de expresión, ya que los familiares y mucha gente propiciaban actos de odio en mi contra, que concluyeron en los manifestantes que llegaron a Bellas artes a querer quemar mi obra. 

    Cuando se le da un espacio a ese tipo de discurso para expresar su postura bajo la temática de la libertad de expresión, se le da cabida a actos de odio. Recibí muchas amenazas, sobre todo en redes sociales y las amenazas no eran únicamente dirigidas a mí, sino a mi familia, papá, mamá, hermano, sobrinos tuvieron que sufrirlas. Me pareció bajo y lamentable que la gente está dispuesta a poner en riesgo la integridad de terceros por defender la masculinidad de un héroe que tal vez ni siquiera saben dónde nació, todo esto nos habla de una masculinidad cobarde, hipócrita y frágil. 

    —¿Consideras que tu obra ha sido estigmatizada o se ha cerrado espacios por la carga sexual y transgresora a los parámetros de la heteronorma?

    —Claro que sí, pero no puedo culpar de esto solamente a las galerías, también al espectador y los compradores. Afortunadamente con el internet he podido comercializar de manera independiente mis obras, lo que es lamentable es que mi mercado no está en México pues tenemos un mercado conservador que no abre las puertas a este tipo de temas, he vendido obra en Reino Unido, España y recientemente una versión de mayor formato de La revolución en Alemania, hay mucha gente interesada en mi obra, pero está en mercados menos conservadores.

    ​Creo que es necesario retar al consumidor y proponer cosas más novedosas. Creo que lo sexual podría afectar de alguna manera, pero realmente son los prejuicios, ya que vemos en cada puesto de periódico portadas con mujeres semi desnudas, eso obvio no está mal, pero cuando es un hombre que no se presenta de la forma convencional es donde hay problemas y la gente se exalta, pero eso es hipocresía; en "La revolución" simplemente hay un personaje desnudo, montado en un caballo, no hay escena de sexo alguna, simplemente son metáforas de la masculinidad, que si el público tuviera cierto conocimiento de arte interpretaría de otra forma, ahí es donde recalco la importancia de la educación, porque si no vamos a vivir de prejuicios que  se convierten  en una cadena que afecta a las galerías, los compradores, el público y los artistas.

    —¿Qué exposiciones tienes próximamente y que viene para tu obra?

    — Actualmente estoy exponiendo en España, la obra de La revolución en la colección de Tatxo Benet, que estará hasta el 8 de enero del 2021, también inauguro en Barcelona en enero mi exposición individual La floración de las suculentas. Habrá una exposición en Berlín también y espero poder conseguir un espacio en la ciudad de México para una exposición individual y poder llevar mis exposiciones a diferentes lugares del país, con piezas de gran formato.

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