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    La actual pandemia y la cuarentena mundial han puesto de relieve el sentido del vivir y con ello, la intimidad se ha convertido en el escenario político más importante; esto ocurre mientras la parálisis económica cambia las reglas de las finanzas planetarias.

    Justamente ahora, muchas y muchos cuestionan los modos de vivir impuestos a las masas, e incluso argumentan que la esclavitud del trabajo se sostiene sobre estas creencias inducidas para que las mayorías se mantengan de espaldas a su placer y, por tanto, a sus poderes creativos, intelectuales y materiales, para que estas permanezcan empobrecidas, sosteniendo un orden desigual que privilegia a una élite con casi la totalidad de la riqueza mundial. 

    Quizá ahora más que antes, las revoluciones más importantes puedan darse en el plano íntimo, en el que cada ser se subleve al permitirse vivir de una manera distinta a la convencional, libre de prejuicios en relación al sexo y a los vínculos, en cuya naturaleza descansa el germen del placer y de la tan ansiada e idealizada libertad.

    "La vida es más sencilla de lo que parece"

    Evelia María Peña, coach y máster en Programación Neurolingüística (PNL) coincide con el argumento según en el cual, en la sociedad occidental, la mayoritaria clase trabajadora se conforma, por lo general, con el disfrute que proporcionan los medios, una especie de disfrute artificial y adormecedor, porque tienen muy poco tiempo y menos dinero para disfrutar de la vida desde sus propios sentidos.

    "Lo vemos a diario en frases comunes como aquellas que dicen que la gente odia los lunes y ama los viernes, es decir, que en su vida han instaurado como cierto que tienes que trabajar cinco días para poder disfrutar uno. Cuando tú ves argumentos como estos y frases como estas instauradas en el pensamiento de la mayoría, te das cuenta de que las personas están viviendo a través de lo que le dicen los demás y están viviendo muy poco su vida para supuestamente ganar dinero", explica.

    Para la terapeuta "la vida es más sencilla de lo que parece", señala que trabajamos de manera extenuante por un ideal que comparte la mayoría pero que no necesariamente nos satisface.  

    "¿Qué podemos hacer? Hay dos cosas fundamentales: la primera es decirnos 'este es el trabajo que tengo', 'cómo soy feliz aquí, cómo mis dones entran aquí, cómo hago esto mejor, cómo vengo feliz a esto'. La segunda es ¿qué haría gratis? Con esa respuesta comienza a girar nuestra vida hacia vivir de eso que nosotros haríamos gratis. Y desde allí viene la actitud, los comportamientos diarios, qué voy a hacer con esto, cómo hago esto divertido, cómo hago esto que me gusta y comenzar a sacarnos frases de nuestras vidas como que los lunes son malos, como que estoy esperando el viernes, como que no tengo tiempo para vivir". 

    Muchas personas trabajan casi enteramente para mantener casas, vehículos, lanchas, que son asociados a estatus y bienestar material pero en cambio son pasivos que captan la mayor parte de nuestros ingresos. 

    "No quiero decir que el dinero sea la felicidad, quiero decir que en este medio donde no hemos aprendido del trueque, donde no hemos respetado nuestros dones, necesitamos una cantidad de dinero para estar y tener paz, para comer en la calle, para ir a la playa y ese dinero no puede entrar a través del sacrificio y el dolor, tenemos que hacer que entre de manera pasiva y comenzar a trabajar en ser felices desde lo que estamos haciendo, ganando el dinero justo por lo que estamos haciendo".

    Creencias que nos quitan placer y dinero

    La especialista en técnicas de programación neurolingüística señala que la sociedad impone cárceles invisibles, patrones de conducta definidos para coartar la libertad y a través de los cuales se limita el disfrute, la creación y por tanto, el bienestar material. 

    El amor es exclusivo

    "El amar en libertad nos llena de buena energía, nos llena de felicidad y ella en sí misma nos trae creatividad, creación y prosperidad". La conferencista venezolana, afirma que la idea de amor exclusivo nos hace esclavos del sistema, aunque sabe lo polémico que puede ser el cuestionar nuestro concepto de amor y la manera de relacionarnos.

    "La creencia de que solo puedes amar exclusivamente a un ser y si ya no lo amaste serás infeliz por siempre nos quita placer, nos quita creatividad, nos quita creación, aleja nuestros dones y talentos. Socialmente está instaurado que debes amar solo a un ser mágico que va a venir a completarte y no nos damos cuenta de que como individuos debemos sentirnos completos y felices para poder amar bien a otros y en libertad".

    Para la especialista, las estrategias que ejecuta un pequeño grupo para dominar a una mayoría en escasez pasan por quitar la libertad de amar. 

    "¿A qué me refiero? Bueno, 'si le hablas a más de un hombre eres prostituta, o eres puta', como lo quieras decir ¿y qué sucede? Me quedo callada, me reservo ese amor porque no puedo tener un novio, una pareja ideal, 'el amor de mi vida' y tener un amigo o una amiga a quien también amar. Las estigmatizamos con la palabra prostituta y comienza el placer a bajar porque llega la culpa", apunta. 

    El amor es sacrificio

    La terapeuta también señala que sobre la idea de amor por sacrificio se sustenta y naturaliza el maltrato

    ​"Mamá me dijo que el amor era sacrificio, mi papá me dijo que el amor era el sacrificio, en la escuela me dijeron que el amor era sacrificio, en la iglesia me dijeron que el amor era sacrificio, todos mis patrones de admiración me han dicho que el amor es sacrificio y por eso soporto el maltrato, por eso muchísimas mujeres soportan maltrato, porque hay un mapa mental, un estado psicológico que me hace creer que me tengo que sacrificar cuando amo", destaca Peña.

    El sexo debe ser oculto y la intimidad es solo sexual

    Peña explica que el tabú sobre el sexo y el definir la intimidad y el amor como un vínculo que solo es posible a través del contacto sexual son creencias que nos quitan la capacidad de crear y tener dinero.

    "El quitarnos el sexo, el tener que ser oculto, el prohibirlo, incluso para las mujeres que somos las que estamos diseñadas para crear la vida, nos limita. Después, decirnos que la intimidad es solamente sexual, y debe ser oculta por ende, también nos evita quitarnos máscaras y la intimidad es ser nosotros mismos, es poder quitarnos las máscaras con las personas que amamos". 

    El placer de lo pequeño 

    A juicio de la experta estamos acostumbrados a esperar momentos extraordinarios para sentir placer, sin percatarnos que son los momentos más sencillos los más abundantes y donde efectivamente es posible alcanzar un disfrute verdadero.

    "A la generación anterior a la nuestra, le cuesta mucho decir te amo, entonces creo que tenemos que aprender a disfrutar de las pequeñas cosas, a vivir el placer, a inventárnoslo inclusive y también a decir 'te amo' y con esas dos herramientas vamos a estar agradecidos todo el día, todos los días, y la vida va a ser más sencilla así". 

    La conferencista concluye que son estos contextos los que nos permiten experimentar nuevas formas de relacionamiento con nuestros semejantes, pero también obligarnos a que la perspectiva interna posea un impacto transformador a lo exterior. Una mejor sociedad que, desde la óptica de Peña, debe partir de una simple fórmula "amar con libertad, disfrutar de nuestra intimidad, del sexo, de la manera en que queramos, con quien queramos, vincularnos a personas desde la libertad".

    "Ojalá lleguemos a ese ideal donde se rompan esas estructuras que tienen ese pequeño grupo que quiere dominar a las masas para mantenerlas pobres y hacerlos ricos, que nosotros no vemos, que no entendemos y que muchas veces llamamos conspiranoia. Eso solo se resuelve amando en libertad, sintiendo placer, disfrutando de nuestros dones y talentos y respetando el merecer de los otros", concluye.

    Etiquetas:
    talento, dinero, pandemia de coronavirus, sexo, amor, placer
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