En directo
    Entrevistas
    URL corto
    Por
    0 310
    Síguenos en

    En el año 2010, el artista plástico Samuel Riera llegó a Caracas proveniente de La Habana para cumplir labores dentro de la Misión Negra Hipólita, una iniciativa fundada por el presidente Hugo Chávez en el 2006, para atender a la población más vulnerable de la sociedad venezolana.

    Lo que descubrió en la interacción con los pacientes en situación de calle, con problemas de drogadicción y desórdenes mentales es ahora un movimiento que se expande por el mundo: el Art Brut.

    "Situado a mitad de camino entre el activismo social y el arte"

    Al taller de Samuel Riera se llega fácil por su relativa cercanía a la Plaza de la Revolución. Está enclavado en un barrio de La Habana, donde los niños y niñas juegan en la calle y los vecinos te ven pasar con una calma que cultivan desde hace siglos.

    La Galería Riera Studio, de Samuel Riera
    © Foto : Samuel Riera
    La Galería Riera Studio, de Samuel Riera

    Quien guía al equipo de Sputnik es Miguel Herrera, fotógrafo venezolano con una impresionante estela de propuestas creativas que tienen a lo que él llama "los rechazados de la sociedad" como su eje.

    Mientras caminamos en dirección al taller-galería, nos cuenta cómo fue su propia experiencia dentro de la Misión Negra Hipólita, lugar donde conoció al artista cubano.

    Sus recuerdos están cargados de las voces de quienes ayudó en los centros de apoyo y tratamiento de la Misión, confiesa que la experiencia "lo golpeó con fuerza".

    "Un día, un ciudadano en atención me decía que el frío de la calle no es el mismo frío que sienten las personas en sus casas, eso siempre me llamó la atención, otro me dijo que lo más fuerte de estar en la calle es verte buscando cartón para hacer la cama, ese tipo de cosas las podía sentir en el pecho", comenta.

    Herrera evalúa su vocación profesional siempre como una práctica de activismo social. Los diplomados de consejería terapéutica en drogadicciones en Medellín y Bogotá, le permitieron acceder al mundo de la enfermedad desde una óptica distinta.

    Bastardos con gloria y Retrato expegado, fueron parte de un proyecto artístico donde Riera fungió de curador y que le permitió a Herrera estar en la XI Bienal de Cuba. Nos muestra algunas fotografías de aquella labor, mientras nos acercamos a destino.

    'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica
    © Foto : Miguel Herrera
    'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica

    Cuando Riera lo saluda en la distancia, Herrera aprovecha para responder a una pregunta que surge al vuelo de las imágenes que nos presenta.

    — ¿Cuál es el papel del arte en nuestras vidas, Miguel?

    — Martillar la burbuja en la que vivimos que no es del todo real, creo que el arte tiene la capacidad de hacerte reflexionar entreteniéndote y golpeándote sin dolor…

    • 'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica
      'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica
      © Foto : Miguel Herrera
    • 'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica
      'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica
      © Foto : Miguel Herrera
    • 'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica
      'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica
      © Foto : Miguel Herrera
    1 / 3
    © Foto : Miguel Herrera
    'Bastardos con gloria', fotografía estenopeica

    "Estoy demasiado enraizado en mi propia realidad"

    Samuel Riera Méndez ha transformado todo su hogar en su taller creativo y galería de exposición. Los primeros pasos que se dan hacia el interior de aquellas paredes recubiertas de colores y mundos simbólicos hacen que de momento tengamos que asirnos a una frase suelta para reencontrarnos con la orilla de la realidad.

    Graduado en la Academia de Bellas Artes San Alejandro, Samuel Riera es todo lo que nunca se mostrará de la Cuba filtrada en los medios corporativos de difusión. Un artista plástico con opiniones críticas sobre la cultura y el papel del Estado, emprendedor privado y activista por los derechos de las minorías, que aún así ha encontrado en su país su mayor fuente de inspiración y realización personal.

    Samuel Riera en su taller
    © Foto : Samuel Riera
    Samuel Riera en su taller

    En la observación meticulosa de las cientos de obras de su autoría y de otros artistas que se exponen en su galería, queremos tantear la intensidad que tomará la entrevista:

    — Eres un artista reconocido internacionalmente. Has girado por Europa, has visitado países como Inglaterra, Alemania, Bélgica…  Pero, sin embargo, sigues aquí en Cuba, esta es como tu plataforma, tu base de operaciones, ¿por qué no irte?, ¿por qué permanecer aquí?

    Estoy demasiado enraizado en mi propia realidad. Soy de los que consideran que no se debe partir en búsqueda de nuevas realidades que a lo mejor no están relacionadas conmigo desde el principio. Yo creo que es mucho mejor quedarse y transformar las que tenemos y tratar de arreglarlas y solucionar los problemas. Soy de esos individuos que no desea hacer el sueño de otro que quizá es irse, entonces estoy en esa disyuntiva. A veces no lo entiendo desde esa visión del quedarme y vanagloriarme, yo creo que es contribuir a la sociedad que es la que creo que responde y con la que me comunico desde ese punto de vista.

    — En tu tarjeta de presentación, una de tus direcciones electrónicas es samuelriera@cubarte.cult.cu, ¿cómo ha sido esa relación entre este emprendimiento privado y el Estado cubano?

    Todavía es una relación digamos medio pasionaria, entre el amor y el odio. Al mismo tiempo, levantando nuestras contradicciones pero trabajando con un fin social, que creo que es un fin social único, y yo creo que hasta el momento quizá ellos lo entiendan de esa manera también. Desde el sector privado tengo muchas posibilidades que quizá no se me hubieran permitido al trabajar dentro de una institución, porque me debería a esa institución como una norma establecida, así por lo menos lo estipula mi país, y desde el mundo independiente puedo tener un acercamiento directo o por lo menos desde mi interés como humano o como individuo social, en búsqueda de una práctica o de un mejoramiento cívico, que quizá es en lo que estamos enfocados en nuestra sociedad, en mejorar nuestra sociedad.  Créeme… todavía no ha llegado un momento de tipo feliz, pero se han creado leyes desde el mundo del cuentapropismo, que es así como se llama sector privado, que posibilita más herramientas legales donde te permiten hacer trabajo social, quizá, y de emprendimientos de este tipo como el que estoy realizando.

    El taller de Samuel Riera
    © Foto : Samuel Riera
    El taller de Samuel Riera

    "No hay que ver al individuo libre como un enfermo"

    En una escena tan habitual y que, sin embargo, nunca parece repetirse exactamente igual, Derbis Campos Hernández, codirector de la Galería Riera Studio donde se anida Art Brut Project Cuba, sirve ron en vasos que se hacen demasiado pequeños ante la copiosa amabilidad.

    Él también aprovecha para recoger los detalles que a Samuel puede habérsele escapado al contar la historia de uno u otro artista Brut y lo alienta a hacer la genealogía de aquel espacio dedicado al arte.

    "El estudio se abrió en el año 2012, después de retornar de Caracas. Decidí abrir este espacio en búsqueda de visualizar un arte totalmente diferente, un arte que muchas veces estaba totalmente opacado y que no era el interés del mainstream artístico institucional por lo que decidí enfocarme en un arte alternativo, que era hasta ahora como se conocía en el medio artístico. Después de un proceso de investigación, me di cuenta que había una tendencia que se llamaba Art Brut y que estaba muy ligada a un proceso de trabajo que ya venía haciendo, de trabajo social directamente, donde me enfoqué en la realidad de ese grupo de artistas que estaba vulnerado y que de alguna forma también padece de enfermedades mentales. Con la intención de visibilizar el proceso de trabajo de ellos y brindarles espacios, condiciones y protección dentro de este proyecto", señala.

    Junto a Miguel Herrera, Samuel Riera rememora su paso por la Misión Negra Hipólita y su trabajo de acompañamiento y promoción artística de los pacientes que estuvo a su cargo. Sonríe al considerarse un 'artista pulpo' que últimamente ha abjurado de las bellas artes para enfocarse activamente en el Outsider Art.

    El taller de Samuel Riera
    © Foto : Samuel Riera
    El taller de Samuel Riera

    Los excluidos de la sociedad, tienen mucho que ver en su transformación y en que considere que no existe una 'baja o alta cultura', sino una cultura que se expresa en distintas formas y donde la sensibilidad para recogerla, lo es todo.

    La galería de exposición de Samuel Riera
    © Foto : Samuel Riera
    La galería de exposición de Samuel Riera

    "Antes de 2012, en el 2010, me voy para Caracas, a un proyecto de trabajo, había ido a un proceso de misión por parte del Estado cubano y entonces me enfoco en unas dinámicas de trabajo social directamente ahí también, sobre el trabajo me llevan a una misión que se llamaba Negra Hipólita. Ahí empecé mi carrera directamente social, trabajando con psicólogos y terapeutas, personas con un alto nivel humano y de conocimiento, que empezamos a utilizar la herramienta del arte como una estrategia de sanación, y una estrategia también para visibilizar las problemáticas de estos individuos, que a nivel social tenían muchos conflictos. Aprendí la base, a tener una comprensión directamente hacia el individuo mucho más humana, ya que teníamos que trabajar con una base social, un real problema, y fue una herramienta de capacitación importantísima para mi arte. Después, cuando regresé para Cuba, me di cuenta de que había  grupos sociales vulnerables también en mi país, que hasta ahora no eran visibilizados o por lo menos yo no los veía, entonces empecé a usar casi esas mismas herramientas de trabajo desde un punto de vista muy personal, pero también acercándome un poco más a la herramienta del arte como una fórmula, también de ese tipo sanador; así nació Art Brut Project Cuba, con esa idea de visibilizar artistas con problemáticas determinadas y decidimos promover su trabajo, crear una fuente de atención tanto para ellos como para su familia y de proveerlos de todas las necesidades en torno al arte que ellos demandan. Hasta ahora llevamos ya casi 8 años de trabajo en visibilizar este tipo de arte y acá estamos".

    Una de las obras de Samuel Riera en su taller
    © Foto : Samuel Riera
    Una de las obras de Samuel Riera en su taller

    — ¿Cuál crees tú que es la mayor diferencia de este arte de los marginados, de los excluidos y de los artistas que pueden considerarse sin patologías clínicas?

    Las diferencias las hay, primeramente, digamos los grupos de artistas que están muy enfocados en la realidad del arte contemporáneo evalúan muchísimo tanto su ego, su proyección personal y evalúan también el mercado en el que su obra quiere ser ubicada por tanto ya hay una consideración demasiado construida, desde el pensamiento que construye. Entonces, dentro del Art Brut todo eso se esfuma y el individuo va hacia la introspección, digamos a buscarse a sí mismo, a ver cómo él se enfrenta ante su propia realidad, cómo discute o se relaciona. Entonces, la introspección aleja al ego y entonces te encuentras al humano, digamos a ese individuo que es sensible, extremadamente sensible. Es un individuo que tiene preocupaciones aparentemente sencillas, pero que transporta un pensamiento que te puede llevar a entender múltiples realidades.

    — Ivonne Bordelois, en su libro 'Etimología de las pasiones', subrayaba que el 'loco' es un ser marginal en nuestra sociedad, mientras que era escuchado y venerado entre los griegos. ¿El Art Brut busca rescatar esta visión?

    Creo que el individuo outsider, el individuo fuera de ese contexto que ya está permeado por un mercado extremadamente fuerte, construido, armado, fortalecido, sería como una alternativa. Esa visión alternativa de un individuo fuera, aislado, es la realidad que el futuro debería ver del arte. No quiero decir que lo alternativo se limite a las personas que sufren de algún padecimiento mental o algo por el estilo, puede ser una realidad para todo individuo. Ese nivel de libertad no solamente radica en un enfermo, no hay que ver al individuo libre como un enfermo, no, hay que verlo desde el punto de vista de la liberación, desde el punto de la felicidad como razón. Yo creo que todos ellos, los artistas, por lo menos con los que trabajamos, logran ese aspecto, el de la felicidad.

    Una de las obras de Samuel Riera en su taller
    © Foto : Samuel Riera
    Una de las obras de Samuel Riera en su taller
    Etiquetas:
    cultura, arte, Venezuela, Cuba
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook