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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
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    La solicitud de una cuarta prórroga del estado de alarma ha provocado un nuevo pulso político en España. El Partido Popular y algunas agrupaciones nacionalistas han manifestado su intención de votar en contra. Ciudadanos y el Partido Nacionalista Vasco han dado el sí.

    El presidente Pedro Sánchez insiste en la necesidad de prorrogar el estado de alarma en todo el territorio nacional hasta que se haya derrotado al COVID-19.

    Ha explicado que "no hay plan B" y que solo con el estado de alarma se puede garantizar la adecuada atención sanitaria, social y económica de todos los ciudadanos, especialmente de los más afectados.

    "Si ese estado de alarma no se aprobara ¿qué pasaría al día siguiente? No solamente en el ámbito del confinamiento, no solo en la vuelta a la escuela de los niños, sino ¿qué pasaría con los trabajadores y trabajadoras que se benefician del ERTE, de los autónomos que se benefician y cobran una prestación por cese de actividad? ¿qué pasaría con los bonos sociales que se han puesto en marcha como consecuencia del estado de alarma?", se preguntaba Sánchez el pasado 2 de mayo.

    El Partido Popular, que con 88 diputados representa a la segunda fuerza dentro del Parlamento, ha rechazado de momento la posible extensión de este instrumento. El presidente de esta tolda política, Pablo Casado, ha dicho que el "estado de alarma ha dejado de tener sentido".

    ​El Gobierno sostiene que no está pidiendo un "cheque en blanco" y advierte los riesgos que traería la suspensión de esta medida.

    "No aprobar o desentenderse de la aprobación del estado de alarma es tanto como condenarnos a un caos del que tendrán que responsabilizarse ¿Qué otra alternativa hay sino el caos y el desorden?", alertó el ministro de Transporte, José Luis Ábalos.

    Pero no solo formaciones opositoras como el Partido Popular y Vox han manifestado su rechazo a una prórroga del estado de alarma. También lo han hecho partidos aliados del Gobierno que a inicios de enero permitieron la investidura de Pedro Sánchez.

    Entre ellos está Esquerda Republicana de Catalunya (ERC) que sostiene que "el centralismo ha sido un error" y que "el estado de alarma no es el mecanismo adecuado"; y por otro lado están el Partido Nacionalista Vasco, que comunicó que votará a favor luego de negociar nuevas condiciones, y EH Bildu que ha dicho que presentará una enmienda al decreto.

    Para la aprobación de esta prórroga el Gobierno necesita el apoyo de una mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra. Por el momento, cuenta con el apoyo manifiesto de Unidas Podemos, Ciudadanos y PNV, entre otros. De no lograrlo, el estado de alarma queda suspendido y la toma de decisiones sobre la desescalada no recaería en un mando único del Gobierno, sino en manos de las Comunidades Autónomas.

    ¿Quién ganará este pulso? ¿Cómo le afectaría a la ciudadanía? ¿Podría provocar esta votación una reconfiguración de las fuerzas políticas dentro del Gobierno? Sobre este tema, Sputnik conversa con Gemma Ubasart, analista política española, ex secretaria de Plurinacionalidad y Políticas Públicas de Podemos y también ex secretaria general de este partido en Cataluña.

    —¿Cómo se debe leer este nuevo pulso político por la prorroga del estado de alarma?

    —Pedro Sánchez no tiene mayoría absoluta en el Parlamento y, por lo tanto, tiene que aprender a negociar para conseguir los apoyos, y eso, requiere de diálogo, negociación y llegar a consensos. Por otro lado, las fuerzas plurinacionales: Esquerda Republicana de Catalunya (ERC), Partido Nacionalista Vasco (PNV), si quieren continuar siendo decisivas, tienen que aprender a forjar acuerdos y, en todo caso, no tanto decir que van a votar No, sino tener un margen de maniobra para forjar un acuerdo distinto porque en cada prórroga del estado de alarma se permite fijar las condiciones en los contenidos.

    El estado de alarma es necesario porque permite limitar la circulación de las personas y mantener el confinamiento en esta fase de desescalada, que veo necesaria. Ahora bien, creo que lo que está en juego es quién de los terceros actores va a ser el protagonista y el que va a condicionar la prórroga, puede ser ERC si sabe jugar bien las cartas y apostar, por ejemplo, por una desescalada en la que las Comunidades Autónomas tengan un papel más importante. Pero también puede ser decisivo el PP poniendo sus condiciones o Ciudadanos. Yo creo que la prórroga del estado de alarma se va a conseguir, de una manera u otra, el tema será quién va a ser el actor determinante. 

    —Diversos partidos han expresado su rechazo a esta prórroga, como lo han hecho Vox, JxCat, la CUP y El PP. Este último dijo que, de momento, se desliga de esta propuesta. Pero lo noticioso ha sido que Esquerda Republicana de Catalunya, partido que permitió la investidura de Sánchez, diga que votará en contra porque "el centralismo ha sido un error" y porque "el estado de alarma no es el mecanismo adecuado". ¿Cómo evalúa usted la postura de ERC?

    —En ERC hay un debate interno y además en un marco de una próxima convocatoria de elecciones, por lo tanto, esto se tiene que entender en ese contexto.

    En ERC hay dos posturas muy claras: uno sector que continúa encallado en el pasado, en una cierta subalternabilidad a JxCat, y por lo tanto, a una cierta dependencia a lo que haga la otra fuerza independentista, y por el otro lado, un sector que quiere convertir a ERC en un partido central y protagónico en la vida política catalana y española. Estos últimos apostarían por entrar a negociar fuerte. Yo creo que aquí encontraríamos a un Joan Tardá, un Gabriel Rufián, que tienen un poco la postura de: seamos decisivos y entremos a negociar las condiciones de esta etapa de desescalada.

    —Pero al votar en contra del estado de alarma desechan la opción de negociar

    —Por eso este 4 de mayo hubo una importante disputa interna entre un sector del ERC, que fue el que ganó con el No a la prórroga del estado de alarma, y otro sector que dice que entremos a negociar, a condicionar y a ser el partido político decisivo en la vida catalana, pero también de la vida política española.

    ERC es un partido donde hay debate y con posturas muy distintas que nos cuentan cómo piensan afrontar este episodio, pero que también nos permiten conocer qué mirada de futuro tienen.

    —En lo territorial también hemos visto a las máximas autoridades de Cataluña, el País Vasco y Galicia expresando su rechazo a la prórroga del estado de alarma ¿Por qué tanta oposición a esta medida? ¿Es por una mala gestión del Gobierno o hay otras razones?

    —Por un lado hay falta de capacidad de negociar y por la otra hay unas disputas que tienen que ver con la proximidad de las elecciones en Cataluña, el País Vasco y Galicia.

    También creo que aquí ha habido un error de partida al pensar que la coalición que gobierna España es una coalición formada por dos: PSOE y Unidas Podemos. En realidad, en un sistema parlamentario lo que vale son las coaliciones parlamentarias porque se necesita sumar la mayoría de votos. En este sentido, yo creo, que por parte de Pedro Sánchez, hubiera sido más interesante mantener una cierta relación privilegiada con los socios de la coalición parlamentaria que han apoyado su investidura, como es el caso de ERC y PNV. Con ellos ha habido intercambio, conversación, pero no ha habido suficiente búsqueda de consensos, de negociación y acuerdos.

    La dinámica de funcionamiento durante estos casi dos meses de estado de alarma ha sido que desde el centro se decide y después se comunica a los territorios. Esto ha ido generando una sensación de descontento en el PNV, ERC y en distintos representantes de las Comunidades Autónomas de diversos colores políticos que han mostrado su rechazo a esta manera de funcionar. Cuando en el Congreso de los Diputados dependes de estas terceras fuerzas políticas es mejor tener un escenario de diálogo y de búsqueda de consensos. Yo creo que nada está perdido. Es un momento donde Pedro Sánchez también puede reevaluar la manera de funcionar y abrir una etapa de diálogo con la mayoría parlamentaria que le permita tejer esta coalición de izquierda y plurinacional con una cierta solidez.

    —Al Gobierno se le acusa de centralista, pero ¿era posible gestionar una emergencia sanitaria de esta magnitud negociando con fuerzas parlamentarias y con autoridades de 17 Comunidades Autónomas?

    —Hay varias cosas. Está el caso de Alemania, donde hay un intento de hacerlo así. Pero es que aquí también se ha hecho, de facto, pero se ha hecho porque las políticas sanitarias están en manos de las Comunidades Autónomas y, por lo tanto, sí que puedes intervenir en la política sanitaria, pero si los organismos que tienen que gestionar esta política no están de acuerdo no vas a tener nunca una buena gestión. Entonces, de facto, ha habido diálogo, negociaciones, solo que de carácter más técnico, en un segundo nivel.

    El ejercicio que puede hacerse con un poco más de calidad es mantener y generar unas ciertas simpatías. Muy posiblemente la decisión y la comandancia, como se ha hecho en medio de un estado de alarma, es el que tiene que ser, pero es muy distinto si la gestión la haces solamente informando que si vas generando una cierta confianza en el día a día. De hecho, el PSOE y Unidas Podemos han terminado trabajando así. La tentación en un primer momento podría haber sido que Pedro Sánchez y el PSOE bajaran la línea y mandaran a Unidas Podemos, pero al final no ha sido así, sino que se logró un equilibrio de una construcción colectiva entre los dos partidos. De alguna manera, creo que se pudo haber cuidado un poco más la relación con ERC y PNV, que han mostrado durante estos tres meses, una cierta lealtad y  apoyo al Gobierno.

    —El presidente se reúne todos los domingos con los presidentes de las Comunidades Autónomas ¿hacía falta más diálogo?

    —La forma de trabajar ha sido así: se toma la decisión el sábado y el domingo se comunica a las Comunidades Autónomas. Bueno, quizás una reunión el sábado para evaluar y escuchar propuestas de las Comunidades Autónomas no hubiera sobrado. Cuando tienes un estado centralizado y cuando estas gobernando en minoría cualquier espacio de diálogo y generación de consensos no sobra. Todo lo contrario.

    —EH Bildu presentará enmienda al estado de alarma y el Partido Nacionalista Vasco puso sus condiciones ¿Qué podría salir de esto?

    —Las condiciones que puede poner el Partido Nacionalista Vasco o Bildu podrían ser aceptables. El problema está en si ERC también quiere entrar en este pack.

    Si quiere entrar es perfectamente transitable un escenario donde se prolongue el estado de alarma, pero cambien las condiciones, y tendría sentido porque en un escenario de contención ha sido importante la centralización, y en un escenario de desescalada podría ser una buena manera ir devolviendo protagonismo a las Comunidades Autónomas. Podría ser un escenario racional y que beneficiaría a todos los actores.

    —Ciudadanos parece que quiere recuperar el centro y unas 12 horas antes del inicio del debate parlamentario dijo que votaría a favor de esta prórroga ¿este debate podría traer una recomposición de fuerzas en el Gobierno?

    —Sí, ciertamente. A mí me da la sensación de que el estado de alarma se va a prorrogar y dependerá quién votará. Uno de los escenarios es que adquiera protagonismo Ciudadanos, que con su voto y junto a otros actores, facilite la prórroga. Por lo tanto, en esta vuelta al centro, Ciudadanos puede recuperar protagonismo aunque solo tenga 10 diputados, pero que serán necesarios en esta votación. Si ERC renuncia a su papel de ser protagonista, quizás le esté dejando el papel protagónico a Ciudadanos.

    —Y si Ciudadanos llena ese hueco que deje ERC ¿de qué manera podría influir en la planificación de los próximos Presupuestos Generales del Estado?

    —Esta aprobación de Ciudadanos puede quedarse en la anécdota o puede erosionar la correlación de fuerzas de izquierda y plurinacional, donde el papel de PNV y ERC pierda peso y adquiera mayor relevancia Ciudadanos.

    —El periodista Iñaki Gabilondo advierte que en este debate se hablará del COVID-19, pero también de recuperar atribuciones de las Comunidades Autónomas, de la activación de la economía y de las elecciones en Galicia y el País Vasco. Dice: "todo esto bajo la enorme hostilidad entre los principales partidos y con las acusaciones siniestras de Vox" ¿Qué dejará este pulso político?

    —Va a depender de qué actor se convierta en el protagonista de la votación. Por primera vez en dos meses el apoyo a la mayoría gubernamental ha salido muy caro.

    Por lo tanto, el actor que se convierta en protagonista, el que facilite esta prorroga del estado de alarma, seguramente se posicionará bien de cara al futuro. Este actor puede ser el PP, ERC o Ciudadanos. En cómo se resuelva esta votación se desarrollarán distintos escenarios: un acercamiento del PP a la Constitución, un posicionamiento del PP más alejado de Vox, la vuelta al centro que pueda conseguir Ciudadanos o el mantenimiento de la correlación de fuerzas como surgió el día 7 de enero en la investidura. En política siempre pueden pasar muchas cosas, lo que suceda en esta votación puede afectar a escenarios futuros.

    Tema:
    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
    Etiquetas:
    Pablo Casado, Partido Popular de España, pandemia de coronavirus, Pedro Sánchez, PSOE
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