En directo
    Entrevistas
    URL corto
    6447
    Síguenos en

    En una extensiva entrevista exclusiva con Sputnik, el expresidente boliviano conversó sobre la crísis sanitaria, las elecciones y los problemas económicos que está sufriendo el país.

    — En las elecciones de octubre pasado usted sacó diez puntos de diferencia con relación al segundo, Carlos Mesa. Pero aun así, por actos de barbarie, llamó a una nueva elección y, con el alzamiento de tropas militares y fuerzas policiales, fue depuesto. Viajó a México, primero, el 11 de noviembre, y luego de la asunción de Alberto Fernández, llegó a nuestro país. ¿Cómo se encuentra?

    — Estoy en cuarentena: Casi seis semanas sin dar ni medio paso hacia a la calle, cumpliendo disciplinadamente para cuidar la salud. Hago un poco de gimnasia, grabo entrevistas para los nuevos libros, me comunico con Bolivia. Acabo de hablar con nuestro candidato Luis —Lucho—  Arce y con algunos medios de comunicación bolivianos.

    — El Parlamento ha promulgado una ley para convocar elecciones, postergadas a causa de la pandemia. La presidenta de facto, Jeanine Áñez, habló de "ley inmoral" y de "atentado" en un claro intento de que no prosperara. ¿Habrá nuevas piedras en el camino hasta el día de las elecciones? ¿Cree que se podrán llevar a cabo?

    La línea política de Estados Unidos y la derecha boliviana era, inicialmente, aprovechando esta pandemia, hacer renunciar a Añez a su candidatura a la Presidencia y que se enfocara en la pandemia. Fracasaron. Esto porque buscan que quienes apoyan a Añez se vayan con Carlos Mesa, quien sigue siendo el candidato de EEUU. El plan era que no hubiera elecciones y que hubiera una nueva convocatoria en 2021. No lo lograron gracias a nuestros parlamentarios.

    Quiero saludar a la bancada del MAS (Movimiento al Socialismo) que no se prestó a este juego. Las elecciones habían sido convocadas para ayer, 3 de mayo. Hubo que suspenderlas por la pandemia. Por eso el Tribunal Supremo Electoral (TSE) propuso elecciones entre el 7 de junio y antes del 6 de septiembre. La Asamblea cumplió con lo que ordena la Constitución en su artículo 169, que dice que en caso de ausencia del presidente será reemplazado en el cargo por el vicepresidente, y a falta de este, el presidente del Senado, y a falta de este, el de la Cámara de Diputados. Lo más importante es que, en este último caso, se convocará a una nueva elección en el plazo máximo de 90 días. Es tarea del TSE poner la fecha. Las elecciones están garantizadas, pero hasta último momento el Gobierno de facto intentó que no hubiera elecciones este año.

    El jueves por la noche, cuando el Senado sancionó por unanimidad la ley y la envió al Ejecutivo, el Gobierno de facto la rechazó en apenas nueve minutos. Con disposición de trámite, se convocó a la Asamblea Plurinacional y fue ratificada la ley. La presidenta del Senado la tuvo que promulgar, porque ellos no querían una ley antes del 3 de mayo para postergar las elecciones para el próximo año. Nuestra bancada tiene dos tercios y nuestra Asamblea está unida. Así se garantiza la democracia en Bolivia.

    — Hay dos elementos que generan incertidumbre respecto a las elecciones. Uno es la pandemia y, el otro, que el Gobierno ya anunció que denunciará por inconstitucional la ley que usted acaba de mencionar. Por otra parte, sigue habiendo persecución a los dirigentes opositores.

    — Es un derecho de cualquier ciudadano y de las autoridades presentar una demanda de inconstitucionalidad. Pero se ha cumplido con toda la legalidad para aprobar esta ley. El pueblo está pidiendo ya elecciones. El cacerolazo o petardazo de la semana pasada (que el MAS no organizó) me ha impresionado. Como no se puede manifestar en las calles, se abren las ventanas, las puertas, los garajes de las casas y la gente se expresa. Lamentablemente la pandemia está siendo usada políticamente.

    Toda la agrupación de partidos que están con Áñez y su partido, Juntos, usan a las Fuerzas Armadas para repartir bonos en las áreas rurales y hacer campaña, mientras siguen las detenciones y las acusaciones. El pueblo juzgará democráticamente. Debería pararse la persecución política, porque con ella no hay verdeara democracia. Lo peor es que en vez de ampliar nuevos hospitales y equipar salas, se han cerrado siete. Estaban por terminarse 20 nuevos hospitales de segundo y tercer nivel iniciados en nuestra gestión. No los han equipado hasta ahora. La infraestructura la dejamos con presupuesto. Como un hospital en Cobija, con 10 millones de dólares para la primera fase de equipamiento. Hoy no está equipado, no hay respiradores, ni bioseguridad, ni laboratorios. Hay bonos, algo importante pero insuficiente.

    Lo que más duele es lo que está pasando en Trinidad: como no hay testeos, decían que era un departamento sin contagios. Ayer murieron tres de coronavirus. Lo que me informan los hermanos de allá es que casi el 60% de los trabajadores de salud están contagiados y no están en los hospitales. Las familias están combatiendo al virus con medicina tradicional. No hay presencia del Estado en Trinidad, una pequeña ciudad con más de 200 contagios, capital de Beni, el departamento de la autoproclamada presidenta. Esta es la situación. Es un problema para las elecciones. Por eso se las postergaron, pero el pueblo pide que se realicen.

    — Áñez llamó a combatir el coronavirus con ayuno y oración, una medida religiosa que nada tiene que ver con la salud pública. ¿Qué riesgos corre la población boliviana a nivel de país?

    — Es el único país donde se combate la pandemia con gases, fusiles y tanques. Sigue la represión, la extorsión y las detenciones. El domingo de la semana pasada se conoció que las hijas de la presidenta Añez rompieron la cuarentena. Para las autoridades del Gobierno y sus familiares hay turismo y cumpleaños, pero para la gente humilde, ni comida. Bolivia tiene dos pandemias: el coronavirus, que nos mata de enfermedad, y por otro lado la dictadura, que nos mata de hambre.

    Esta pandemia paraliza el aparato productivo, y la dictadura, con su corrupción y nepotismo, paralizó a las empresas del Estado. Hace cuatro meses paralizaron una planta en Cochabamba, y le hicieron perder 30 millones de dólares en utilidad y pérdida de mercado con Brasil. Estamos mal económicamente. Bolivia quiere un Gobierno con autoridad. Este Gobierno ha perdido autoridad ante el pueblo. Y el pueblo ha perdido el miedo ante el Gobierno de facto. Sin autoridad no se puede resolver nada. Por eso el pedido de elecciones ya, con autoridades democráticamente electas, eficientes y unidas, para enfrentar la pandemia y el tema económico.

    — Usted explicó bien el plan internacional para subordinar a Bolivia. ¿Se arrepiente de lo que hizo, de haber escuchado a la OEA en octubre de 2019 y de haber llamado a nuevas elecciones a pesar de que usted había ganado en la primera vuelta?

    — Hice todo eso para la pacificación, para evitar muertos y heridos, para que los grupos fascistas y racistas no quemen las casas de autoridades, ministros, asambleístas y de nuestros familiares. Cedí bastante. Hasta antes de mi renuncia, había dos muertos. Ninguno por bala. Siempre recomendé a la Policía y a las Fuerzas Armadas que debían cuidar al pueblo. Lo evitamos y, tal vez como un retroceso. Lo hice por la vida. El derecho a la vida está por encima de cualquier otro para mí. Renuncié para evitar enfrentamientos. Y, no obstante, al otro día, hubo muertos. A la semana siguiente ya había 20 muertos. Después de promulgar la ley para las elecciones, la dictadura dijo "por la vida". ¿Qué moral tiene para hablar de la vida la dictadura, cuando usó armas para matar al pueblo? Ahora los mata de hambre y con el coronavirus. Médicos y policías han muerto por el coronavirus. La Policía está amotinada y no quiere salir por miedo. No sé si cometí un error: la historia me juzgará.

    Lo que sí puedo asegurar que no hubo es fraude. La OEA observó que en 226 mesas hubo irregularidades. En ese caso, según la ley boliviana, debe realizarse una nueva votación en esas mesas. Bolivia tiene más de 300.000 mesas, 226 mesas es el 0,05% de votantes. Sumados todos los votos, los nuestros y los de la derecha, ganamos en primera vuelta. El tema del fraude es un invento para el golpe. Cuando invitamos a hacer auditorías, todos rechazaron la invitación. Es un error haber invitado a la OEA. Pero mi responsabilidad era que no hubiera muertos. Bolivia está siendo gobernada por una agente de la CIA.

    La señora Áñez tiene contacto con el presidente de EEUU, un abierto sometimiento. El actual ministro de Salud era médico de cabecera de la embajada de EEUU. Ha vuelto la DEA. La DEA ha vuelto a perseguir a dirigentes del Trópico. Entraron doce miembros a perseguir dirigentes. Que sepa el pueblo argentino y el boliviano que dirigentes del Trópico, que expresan solidaridad con las familias pobres, llevando fruta, están siendo detenidos.

    — Hablando del regreso de agencias extranjeras, el candidato del MAS, Luis Arce, señaló que el Gobierno de facto se endeudó en los últimos meses de manera exagerada y que aplica medidas neoliberales. ¿Cómo es la actual política de endeudamiento de la dictadura boliviana?

    — En los 60 y 70, el tiempo de las dictaduras militares, comenzó el modelo neoliberal en América Latina. A nosotros nos dejaron casi un 55% de la deuda externa en relación al PIB. En 2006 el PIB era más de 9.000 millones de dólares. Negociamos la deuda externa con Japón, España y el BID y nos condonaron. Bajamos un 15% la deuda en relación con el PIB. Nuestro PIB ha crecido hasta el 22 de enero del año pasado a 41.800 millones de dólares. Nuestra deuda estaba en un 24% en relación con el PIB. Cepal recomendó que la deuda externa no pasara del 50% del PIB. En este Gobierno, lo que hay es deuda interna. Han usado 2800 millones de bolivianos de las reservas del Tesoro para pagar aguinaldos y sueldos.

    Eslogan en apoyo del presidente Evo Morales pintado en una pared en La Paz, Bolivia, 2014
    © AP Photo / Juan Karita
    Ni un año me endeudé con el Banco Central para pagar sueldos y aguinaldos, menos aún con el exterior. Este año empezó con un préstamo de otros 500 millones de dólares para la banca privada. Hace un mes, con pretexto de combatir el coronavirus, casi 2000 millones de dólares de las reservas. Ahora recurre al FMI, que, para prestar, condiciona y chantajea, exige privatizaciones; flexibilización laboral, un achicamiento del Estado y para eso precisa un ajuste estructural. El ministro de Economía vinculó el dinero, con el litio y con EEUU. Quieren privatizarlo. Ahora paralizaron la industrialización del litio, que habíamos comenzado nosotros. Ahora quieren capital extranjero, de los EEUU. El golpe del Estado no solo fue al indio y al modelo económico, sino al litio. Nosotros industrializamos este recurso natural tan importante para Bolivia y para el mundo.  

    — Usted mencionó que está escribiendo libros, en medio de la pandemia y siendo jefe de campaña del MAS. ¿Sobre qué escribe?

    — Estamos con responsabilidades, conversando telefónicamente con dirigentes. Me otorgaron un mandato como jefe de campaña del MAS para ayudar y coordinar temas. Pero con el coronavirus, está todo paralizado. Estamos terminando un libro sobre el golpe de Estado. También escribí una autobiografía de mi nacimiento, que va desde el 26 de octubre de 1959 hasta el 22 de enero de 2006. Ahora falta la segunda parte, hasta el golpe de Estado. Trabaja conmigo la periodista Stella Calloni.

    — ¿Usted está en contacto con el Gobierno argentino?

    Nos hemos reunido dos veces con el hermano presidente de Argentina, Alberto Fernández. Dos ministros me han visitado, también tengo contacto cuando se necesita una cooperación. Estoy agradecido con el pueblo argentino, tan solidario y hospitalario. Y también con mis hermanos que viven acá. Me mandan verduras, frutas, pan, empanadas, carne. Les agradezco el cariño y la solidaridad, al pueblo argentino y a los hermanos bolivianos que viven en Argentina.

    Etiquetas:
    asilo, coronavirus, elecciones, Bolivia, Evo Morales
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook