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    ¿Por qué una bufanda te puede proteger del coronavirus igual que una mascarilla médica y por qué correr arriba y abajo por las escaleras del edificio no es tan buena idea como parece? Una bióloga de la Universidad de George Mason, en Washington, contesta a esta y a otras preguntas en Sputnik.

    Sputnik habló con Ancha Baranova, de la Facultad de Biología de Sistemas de la Universidad George Mason, para aclarar las múltiples dudas que todos tenemos con respecto al virus.

    — Muchas personas creen que ya han pasado el COVID-19 y ahora pueden salir de casa en lugar de estar encerrados en cuarentena. Si es verdad, ¿por qué ahora hay una ola de enfermos?

    — Bueno, hay algunas personas que han estado invisiblemente enfermas, pero son muy pocas en comparación con la población general. La gente contrae infecciones en los viajes, en los aviones y en lugares nuevos. Pero no es cierto que la tos, incluso si tuvo lugar en Italia, fue a causa del COVID-19. Lo podemos saber a ciencia cierta solo a través de una nueva prueba de anticuerpos, que detectará si hay anticuerpos neutralizantes para este coronavirus en particular en una persona determinada. 

    El hecho es que el número de personas que no están actualmente enfermas es mucho mayor que el número de las que sí lo están. 

    — En el autoaislamiento, la gente comenzó a correr las escaleras arriba y abajo para mantener su forma física. ¿Cree usted que es buena idea?

    — Yo no lo haría, hay muchos vecinos que viven en el mismo edificio. Si alguien estornudó en las escaleras y usted ha corrido por allá... O usted es asintomático, corrió por la escalera y luego una anciana salió a por el pan. Probablemente se pueda correr con un respirador, pero no creo que sea agradable.

    — ¿Hasta qué punto son eficaces los dispositivos de descontaminación en las zonas comunes?

    — Estos dispositivos no son populares en EEUU, pero sí en Rusia. Son purificadores de aire con función ionizadora. Bombean el aire a través de sí mismos, dentro hay un soplador de aire que ioniza el polvo y las gotas de humedad, y delante de este soplador de aire hay placas que atraen las partículas de polvo cargadas. De esta manera, el aire se purifica.

    Las partículas que contienen virus y las gotas de humedad con virus también se pegan a las placas, y el virus se destruye. Sin embargo, tiene sentido purificar el aire de un apartamento cuando hay una fuente de infección, es decir, un paciente con COVID-19. Los mismos dispositivos deben utilizarse también en los lugares públicos.

    — En Rusia no hay mascarillas en las farmacias y la gente empezó a coserlas por cuenta propia, ¿cómo es la situación en EEUU?

    — Tampoco aquí hay mascarillas, pero nadie las va a coser. El modo más simple de protegerse del virus es envolverse la cara con una bufanda. Ahora, cuando hace más calor, puede usar un pañuelo, poner unas cuantas servilletas dentro y funcionará como una mascarilla médica estándar. Por supuesto, no es un respirador, es mucho peor que un respirador, pero como una mascarilla médica estándar funcionará. También hay recomendaciones de usar gafas, porque ahora está claro que el virus también penetra a través de los ojos.  

    — Hay máscaras transparentes que cubren la cara como un yelmo. ¿Cómo funcionan?

    — Mejor que nada. En primer lugar, estas máscaras no protegen contra los aerosoles en absoluto, ya que no filtran nada. Pero al menos son una barrera mecánica contra la tos. 

    — ¿Qué más quedó claro sobre el COVID-19 durante la pandemia?

    — El nivel de infecciosidad del virus depende de su concentración. Es mejor ir de compras a las grandes tiendas, donde hay mucho aire y menos posibilidades de contraer el virus. Por otro lado, un aerosol saturado con el virus, al estornudar sin una máscara, se extiende a lo largo de una gran distancia y se instala en los estantes de las tiendas. Así que es importante recordar que solo reducimos los riesgos, no encontramos una forma mágica de no enfermarnos.

    El virus se transmite no solo por la tos y los estornudos, sino también si respiramos de forma normal [al hablar o cantar].Por ejemplo, a principios de marzo en el estado de Washington, cuando aún no se había declarado la cuarentena en todas partes, miembros de un coro se reunieron para ensayar. Nadie tosía, solo cantaban durante una hora y media. De 140 personas 45 se enfermaron. Había un enfermo asintomático que cantó y contagió a los demás. 

    Las personas con COVID-19 pueden tener niveles muy diferentes de producción de virus y no depende mucho de sus síntomas. Hay personas que se enferman un poco, pero liberan una enorme y estratégica cantidad del virus. Por otro lado, hay personas que están gravemente enfermas y en las últimas etapas ya están propagando el virus muy poco. La contagiabilidad de una persona hacia otras no depende de cuánto tosa. Por lo tanto, es crucial identificar a los portadores asintomáticos, ya que contribuyen de manera desproporcionada a la epidemia. Las medidas de cuarentena tienen por objeto precisamente reducir la transmisión de los portadores asintomáticos, ya que los que están muy enfermos están en casa.

    Otra noticia importante es que las personas que logran pasar la enfermedad pueden seguir propagando el virus si ya no tienen síntomas. Esa es la gran diferencia con la gripe. En la gripe, a menudo todavía hay síntomas, pero el paciente ya no es capaz de contagiar.

    Sin embargo, no tenemos datos que indiquen que el virus sea capaz de volver a contagiar. Teóricamente, si el virus se detecta por segunda vez, debería ser una cepa diferente. Sin embargo, si se detecta el mismo virus, sería más lógico asumir que es una vieja cepa que aún no ha sido completamente erradicada por nuestro propio cuerpo.

    Además, se hizo evidente que una prueba negativa no es suficiente, y ni siquiera dos son suficientes para liberar a los enfermos de la cuarentena. Ahora, China y Corea del Sur han adoptado el siguiente procedimiento para asegurarse de que una persona esté curada. La primera prueba se hace una semana después de que pasen los síntomas, luego otra prueba otro día, y luego otra prueba unos días después. Si las tres pruebas son negativas, entonces la persona puede considerarse sana. 

    De lo contrario, veremos estos casos de supuesta reinfección, y si la persona ha estado en cuarentena todo este tiempo y no ha ido a ninguna parte, ¿dónde consiguió contagiarse? Lo más probable es que sea el mismo virus, que se reactivó de nuevo. 

    En el caso de Europa y Estados Unidos, donde hay escasez de tests, esta tecnología aún no se ha aplicado por hacer falta tres pruebas para dar de alta a un paciente. En estos países, una prueba negativa para cada paciente es suficiente. 

    — Según los medios de comunicación, las principales medicinas que ayudan contra el COVID-19 son las medicinas contra la malaria o los helmintos. ¿Por qué empezaron a probar precisamente estos medicamentos?

    — Las pruebas de medicamentos contra coronavirus comenzaron en China, donde la situación era muy complicada y se probaba cualquier cosa. A quién se le ocurrió probar la cloroquina es difícil de determinar. Además de la cloroquina, se ensayaron varios fármacos antigripales, estatinas (productos farmacéuticos destinados a combatir los altos niveles de colesterol en la sangre humana) y combinaciones contra el VIH. Algunos de estos sirvieron, pero muy poco, por lo que su uso se abandonó rápidamente. Y la cloroquina siguió usándose.

    Los productos de la serie de cloroquina ya se utilizan ampliamente en Francia, donde la semana pasada se informó de que la ivermectina también puede ayudar, según los datos obtenidos en el cultivo de células. Ahora será probada en humanos. 

    La ivermectina, comparada con la cloroquina, es más segura y tiene funciones terapéuticas más amplias. Sin embargo, también hay un problema: en un tubo de ensayo funciona muy bien, pero es posible que para un efecto antiviral pronunciado, a una persona se le deban administrar cantidades muy elevadas. En un futuro próximo ya se verá.

    — ¿Por qué los países prueban los mismos medicamentos? ¿Es posible hacer una prueba en un país y ejecutar el tratamiento en otro?

    — Cada país grande hace sus propios ensayos clínicos antes de emitir un protocolo de tratamiento. Es un negocio: algunas drogas son desplazadas por otras simplemente a través de la publicidad y otros métodos de comercialización, y por lo tanto los gobiernos ponen restricciones especiales para la entrada en el mercado.  

    — ¿Qué fármacos se utilizan actualmente para tratar el COVID-19 en el mundo?

    — Hay dos grupos: por un lado, los antivirales, entre los que se encuentran la cloroquina, la hidroxicloroquina y la mefloquina. La ivermectina está en camino, también la indometacina. 

    Sin embargo, ya hay medicamentos cuyo uso está a punto de abandonarse porque sus resultados no compensan sus efectos secundarios. Por lo tanto, es probable que se interrumpa la terapia combinada con fármacos contra el VIH, la ribavirina y los medicamentos de interferón. Todavía están en las recomendaciones, pero ya está claro que no ayudan mucho. 

    El interferón solo es efectivo al principio de la enfermedad, cuando una persona acaba de sentir el dolor de garganta. Sin embargo, en este momento, nadie puede saber si tiene coronavirus. En las últimas fases de la enfermedad, cuando ya se ha producido neumonía, falta de aliento y fiebre, el interferón es incluso perjudicial. 

    El segundo grupo afecta directamente al paciente y puede no afectar la replicación del virus. La infección por el coronavirus es aguda y por eso debe curarse por completo. En nuestro arsenal hay varios medicamentos, incluyendo medicinas muy conocidas para bajar la temperatura, medicinas para la tos, etc. Se utilizan en otras situaciones similares, y ayudan a una persona a sobrevivir hasta que el virus sea eliminado del cuerpo por los anticuerpos. 

    En el caso del coronavirus, se pueden utilizar medicinas antiinflamatorias específicas, incluyendo anticuerpos muy fuertes —monoclonales—.  Se suelen usar para pacientes con artritis, asma y otras enfermedades crónicas, y ahora sirven para pacientes con formas de COVID-19 graves. 

    — ¿Qué ha quedado claro sobre las consecuencias del coronavirus?

    — Muchos estudios en humanos fueron realizados tras el brote del primer coronavirus del SARS. El nuevo virus, SARS-CoV-2, no difiere mucho de él en el cuadro clínico. Solo tiene un período de incubación más largo, pero su forma grave es similar.

    La gente que se enfermó de la primera forma de SARS no se sentía muy bien. Tuvieron consecuencias duraderas para la salud, muchos de ellos nunca fueron a trabajar, y su calidad de vida es en promedio más baja que la de sus compañeros no afectados: su salud se ha deteriorado. 

    Ahora, la situación es similar. No todos, pero algunos tienen menor capacidad pulmonar después de una infección severa de coronavirus. Además, estos pacientes graves pueden tener muchos síntomas neurológicos. Por ejemplo, las personas mayores tienen síntomas de confusión y desorientación. La capacidad del virus de causar neuroinflamación no está puesta en duda. Los pacientes reportan fatiga y una mente nublada incluso después de haber sido dados de alta del hospital.

    Estas complicaciones implican que la gente después del COVID-19 necesita rehabilitación. 

    — ¿Y cuánto tiempo lleva rehabilitarse?

    — No lo sabemos, porque ahora solo tenemos los registros de los pacientes de China y Hong Kong. Hay pacientes dados de alta en Europa, pero no hay datos sobre ellos. Ahora en Europa hay otras tareas. 

    Los médicos no pueden ocuparse de la rehabilitación, ahora se ocupan de la medicina de emergencia, de salvar a la gente. Y los que se han salvado se están recuperando en su casa. La primera etapa, los primeros días y semanas son tan importantes como después de un derrame cerebral. Los artículos científicos sobre este tema aparecerán en cinco años, y la rehabilitación después del COVID-19 debe hacerse ahora. 

    — ¿Qué se sabe del propio virus?

    — Los biólogos sospechan que el virus interfiere activamente en el metabolismo de la hemoglobina y arranca el hierro de la hemoglobina para así aumentar su capacidad de replicarse. Esto causa hipoxia, privación de oxígeno de los tejidos. Y el daño pulmonar por la infección de coronavirus ocurre no tanto por el virus, sino también porque el virus está intentando quitar todo el hierro. 

    Sigue siendo una hipótesis científica inestable que necesita ser apoyada por pruebas clínicas. Por ejemplo, es necesario comparar el curso de la infección en personas con un grado leve de anemia, es decir, que no se desmayan, pero no tienen exceso de hierro, y las que tienen un alto nivel de hemoglobina.

    — También se dice que el coronavirus infantil no es peligroso. ¿Es así? ¿Hay estadísticas de muertes infantiles?

    — Por lo general, los niños enferman levemente o no tienen ningún síntoma. Su enfermedad se puede manifestar únicamente por síntomas del tracto gastrointestinal, diarrea de un día o vómito que los pediatras a menudo no perciben como coronavirus. Pero después de tal episodio de diarrea, los niños pueden seguir llevando el virus asintomáticamente y contagiar a sus padres. 

    Ha habido reportes de niños que murieron de coronavirus. Puede tratarse, por ejemplo, de los niños con inmunodeficiencia congénita o adquirida.

    Etiquetas:
    biología, entrevista, coronavirus
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