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    WASHINGTON (Sputnik) — Un exintegrante de la Legión Letona del cuerpo armado de elite alemán Waffen-SS, Arturs Grava, admitió en entrevista con Sputnik su colaboración con los nazis como un error involuntario y consideró que las matanzas de judíos en su país fueron un "crimen terrible".

    Grava, de 95 años y conocido por sus vecinos estadounidenses como un químico retirado, aparece en la lista de 96 veteranos legionarios letones de las SS, divulgada el 16 de marzo por un grupo de historiadores rusos en la sede de la agencia de noticias Rossiya Segodnya.

    La fundación Memoria Histórica reveló la identidad de 96 exnazis, de ellos 32 viven actualmente en Estados Unidos, 21 en Letonia, 19 en Australia, 15 en Canadá, cuatro en el Reino Unido, tres en Brasil y dos en Argentina.

    Soldados rusos durante la Segunda Guerra Mundial
    © Sputnik / Alexandr Ustinov
    La Legión Letona, parte de la maquinaria militar nazi durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) cometió crímenes de guerra ampliamente documentados en Rusia, Bielorrusia y Polonia.

    Pero Grava dijo que se unió al grupo más tarde y contra su voluntad. "Los reclutas más jóvenes no teníamos realmente experiencia de guerra", dijo a Sputnik.

    Grava, uno de los siete hijos de un maestro rural, fue llamado a filas en febrero de 1943, pero como quería terminar la escuela, optó por servir en las unidades alemanas de trabajo forzado y se dedicó a rellenar los cráteres que dejaban las bombas en las pistas de aterrizaje hasta agosto de 1944.

    "Conseguí demorar y evadir la instrucción por un año y medio. Hasta que finalmente me mandaron de mi trabajo en Alemania a un campo de entrenamiento", dijo. "Fui reclutado. Simplemente me sacaron del lugar donde vivía y trabajaba y me enviaron a un campo de entrenamiento sin hacerme ninguna pregunta", añadió.

    La permanencia en la zona de instrucción mantuvo a Grava, entonces de 20 años, otros seis meses lejos del frente.

    "El entrenamiento iba muy muy lento. No había entrenadores, materiales ni armas; los letones recibieron de los alemanes la promesa de que los soldados de Letonia no entrarían en combate antes de completar la instrucción y recibir equipamiento", dijo Grava.

    "No nos movilizaron hasta que colapsó el frente alemán en enero de 1945", aseguró, para añadir que "entonces nos organizamos en unidades de combate; nos enviaban a un lugar, nos ponían en unidades secundarias, luego no llegaban las órdenes y nos enviaban a otro lado. En los hechos llegué a actuar en el frente en febrero de 1945".

    La unidad en la que se encontraba combatió contra las fuerzas soviéticas que avanzaban velozmente hacia el oeste.

    "Si eso puede llamarse combate; fue una suerte de retirada, haciendo retroceder el frente, disparando muy poco, retirándonos, tomando nuevas posiciones hasta que llegaba un nuevo ataque. No era una línea de combate fija, era una retirada de un lugar a otro", dijo Grava.

    Para él la guerra concluyó en marzo de 1945, cuando resultó herido y, "en parte caminando y en parte siendo transportado" llegó a un hospital en Alemania occidental.

    "Allí fui capturado por el ejército estadounidense, en el hospital. Esa es mi experiencia", sostuvo.

    Grava reconoció que el colaboracionismo de los letones con los nazis fue un error, pero observó que por entonces muchas cosas eran confusas.

    "Trato de ver esto con la mirada que tenía entonces; si uno hubiera podido predecir el resultado de la guerra, entonces desde luego que fue un error", dijo.

    Pero sin el beneficio de la retrospectiva, la gente esperaba la reiteración de un escenario como el de la Primera Guerra Mundial (1914-1919), cuando el colapso de los imperios ruso y alemán le permitió a Letonia obtener su independencia, según Grava.

    "Esperábamos lo mismo tras la Segunda Guerra; esa era nuestra motivación. Teníamos la obligación de resistir a la Unión Soviética, que destruyó la independencia letona y arrestó a mucha gente; esa era nuestra oportunidad, por lo menos imaginada, de recuperar la independencia", dijo.

    Grava dijo que algunos parientes lejanos y varios compañeros de estudios fueron arrestados y deportados a Siberia por la Unión Soviética antes de la guerra.

    "Mi familia no sufrió en forma directa; al comienzo de la guerra nos pusieron en arresto domiciliario. Cuando llegaron los alemanes, ellos escaparon. Fueron cosas muy menores, no verdadera represión", reconoció.

    Interrogado sobre si estaba consciente de la suerte de miles de letones judíos brutalmente asesinados por los nazis y sus simpatizantes locales, Grava contestó "Sí y no".

    "Sabía que a algunos judíos los mataban, pero no sabía el alcanza, no sabía cuán absoluta fue la destrucción; diría que fue un crimen terrible", sostuvo.

    El exlegionario dijo que pensó si pudo haber ayudado a los judíos.

    "La verdad, no veo cómo; era realmente imposible", argumentó, pues "los judíos en Letonia vivían, no en aislamiento, pero socialmente tenían su propia vida, no se integraban a la sociedad letona; tenían sus propias escuelas, sus propias instituciones culturales; la lengua que hablaban en sus hogares era ruso o idish; los letones y los rusos no tenían vínculos personales ni amistosos".

    Más aún, para una familia como la suya de nueve integrantes en tiempos de guerra era impensable que pudiera compartir algo de sus escasos recursos, según Grava.

    Su vida después de la guerra en Estados Unidos fue mucho más próspera.

    Grava estudió química, se doctoró y trabajó como investigador; ahora disfruta de su retiro en el estado de Ohio (centro-oeste).

    El veterano legionario visitó Letonia tres veces luego de que esta recuperó la independencia en 1991 y mantiene contacto con varios "camaradas de armas" que viven en Estados Unidos y Canadá.

    El Comité de Investigación de Rusia anunció que verificará la implicación de los nazis que aparecieron en la lista publicada el 16 de marzo en Moscú en crímenes contra civiles soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial.

    ​Justicia

    "La lista de los integrantes de la división letona de las SS contiene datos suficientes para realizar las pesquisas (...) El Comité de Investigación analizará detalladamente esa lista", dijo la portavoz de la institución, Svetlana Petrenko.

    En mayo pasado, el Comité de Investigación abrió un proceso por genocidio durante la Gran Guerra Patria, como denominan en Rusia al periodo comprendido entre el 22 de junio de 1941 —comienzo de la invasión alemana a la Unión Soviética— y la capitulación del régimen nazi en mayo de 1945.

    Petrenko adelantó que en el marco de la causa penal a día de hoy se investigan a más de 50 elementos que podrían haber estado implicados en las atrocidades del régimen nazi y entre ellos figuran varios integrantes de la división letona de las SS.

    La fundación logró establecer una serie de atrocidades que perpetraron los nazis letones que pueden ser calificadas como crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.

    Precisamente el batallón nazi masacró a las poblaciones de las localidades de Zhestianaya Gorka y Chórnoe, situadas en el noroeste de Rusia, entre los años 1941 y 1943.

    Hasta la fecha fueron exhumados 500 cuerpos, pero se sospecha que pueden estar enterradas unas 5.000 víctimas del nazismo.

    Tema:
    El 75 aniversario de la victoria sobre el nazismo (106)
    Etiquetas:
    Waffen SS, Letonia, Segunda Guerra Mundial, nazismo
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