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    El papel de la Argentina en la Antártida y la nueva etapa en el litigio de las Malvinas fue el tema central de la entrevista realizada por Sputnik con el embajador Daniel Filmus, quien encabeza la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur.

    El 22 de febrero se cumplen 116 años de aquel día histórico en que la Argentina inauguró un Observatorio Meteorológico y Geomagnético junto a la primera Oficina de Correos en la Antártida.

    Por ser el primer país que instaló una base permanente allí, las naciones signatarias del Tratado Antártico decidieron que fuera Buenos Aires la sede permanente de la Secretaría del Tratado Antártico, a pesar de la oposición británica. El texto del tratado se encuentra en Estados Unidos.

    En una entrevista con Voces del Mundo, el embajador Daniel Filmus, quien encabeza la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, analizó las cuestiones políticas, económicas y geoestratégicas vinculadas con esa región.

    El embajador argentino Daniel Filmus, durante la entrevista con Sputnik
    © Sputnik / Patricio Porta/Fanco Luzzani
    El embajador argentino Daniel Filmus, durante la entrevista con Sputnik

    Destacó el respaldo histórico de Rusia —avalada la semana pasada por el embajador Dmitri Feoktistov—, cuestionó el acuerdo entre Argentina y Reino Unido firmado por el Gobierno de Mauricio Macri, conocido con el nombre de los cancilleres Foradori-Duncan, y analizó las polémicas acciones de Uruguay al permitir el abastecimiento de combustible a 13 aviones militares británicos.


    — Además del caso de Uruguay, el 19 de febrero, por primera vez, un vuelo de la línea brasileña TAM salió de las islas, aterrizó en la provincia argentina de Córdoba y luego siguió su viaje hasta San Pablo, Brasil. ¿Qué va a hacer Argentina al respecto?

    — Son dos temas distintos. El segundo tuvo que ver con lo que fue llamado el comunicado conjunto Foradori-Duncan, que nosotros no lo consideramos un acuerdo porque los acuerdos tienen que pasar por el Congreso de la Nación. Lo que hizo el Gobierno de Macri fue escamotearle al Congreso la posibilidad de acordar o no sobre este tema. Seguramente el Congreso lo hubiera rechazado, entonces hicieron este simulacro que llamaron comunicado conjunto, y por lo tanto no tiene la relevancia de un acuerdo.

    — Lo que tienen en común es que son países hermanos, como Brasil y Uruguay, que de alguna manera está colaborando con los ocupantes de las islas Malvinas.

    — El Gobierno de Macri pidió a Brasil que una compañía aérea vaya a Malvinas, así que no se puede tomar como algo que haya hecho Brasil a espaldas de Argentina. Ese es un caso. En el otro, hay que decir que Buenos Aires permite que los vuelos que tienen carácter humanitario puedan abastecerse en países vecinos. El embajador en Uruguay, Alberto Iribarne, llamó la atención sobre estos 13 vuelos británicos que fueron informados por Uruguay como "humanitarios", pero que Argentina quiere investigar para ver si son realmente eso o son vuelos militares.

    El Reino Unido es una potencia ocupante que ha instalado la base militar más grande del Atlántico Sur, debajo del paralelo 50, y viola todas las normas internacionales. Viola la norma 3149 de Naciones Unidas que dice que ninguno de los dos países puede tomar acciones unilaterales, como instalar una base militar enorme en la zona de conflicto. También viola los acuerdos vinculados con la zona de paz del Atlántico Sur, que firman 21 países africanos y 3 latinoamericanos que tienen orillas en ese océano. Esa base militar es totalmente ilegal e ilegítima. Argentina condena cualquier acción militar que surja de esa base.

    — ¿El Brexit puede modificar la situación?

    — El Brexit está en proceso. Hay todo un año hasta que se fijen las nuevas normas de la relación entre la UE y el Reino Unido. De cualquier manera, a uno le parece bastante claro que el compromiso de los países europeos en su apoyo al Reino Unido se hace más tenue. La UE reconocía a Malvinas como un territorio de ultramar del Reino Unido.

    Ahora esperamos que algunos países que tenían cierto conflicto entre lo que consideran colonialismo (la presencia británica en Malvinas) y su pertenencia a la UE, se puedan expresar más claramente a favor de que en el siglo XXI ya no haya más colonias. En el caso de Chagos y la decisión de enviar a la Corte Internacional de Justicia a través de una consulta, muchos países que inicialmente se abstuvieron de votar la resolución de la ONU (que le daba seis meses al Reino Unido para devolver el archipiélago de Chagos) cambiaron su voto.

    Muchos que votaron con el Reino Unido se abstuvieron y los que se abstuvieron votaron en contra. Esa resolución anticolonial, que tiene parentesco con las Malvinas, fue votada solamente por seis países favorables al Reino Unido y 120 en contra. Lo cual muestra que en la ONU hay una abrumadora mayoría que vota en contra de las causas coloniales.

    — La semana pasada hubo un hecho muy importante para los argentinos. El embajador ruso en Argentina, Dmitri Feoktistov, afirmó el jueves 13 de febrero, en Tierra del Fuego, que "la hora del colonialismo pasó y los ingleses deben devolver las Islas Malvinas a la Argentina". ¿Cómo interpreta el Gobierno estas declaraciones?

    — Argentina respeta al embajador, que reafirma una posición tradicional de Rusia que era la misma de cuando era la Unión Soviética. Moscú siempre apoyó a la Argentina en su reclamo de soberanía y por el diálogo. Lo mismo hace China y todos los países del mundo, menos el Reino Unido. La resolución 2065, donde la ONU reconoce el diferendo territorial, no tuvo ningún voto en contra. Ni siquiera el Reino Unido votó en contra, se abstuvo. China y Rusia son dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

    Y nos apoyan 133 países que integran el G77 + China, los de la Unión Africana, los Países Árabes, la CELAC, los No Alineados. La comunidad internacional comparte la voluntad argentina de abrir el diálogo. Y buena parte sostiene, además, el derecho de la Argentina sobre ese territorio usurpado por Reino Unido hace 187 años.

    El secretario argentino de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus
    © Sputnik / Patricio Porta/Fanco Luzzani
    El secretario argentino de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus

    — Hace muy poco estuvo en Etiopía. ¿Qué frutos trajo de esa gira?

    — Fuimos invitados especialmente para la reunión de la Unión Africana en Addis Abeba hace dos semanas. Hemos tenido oportunidad de participar como observadores y estar con más de 20 cancilleres y jefes de Estado de los 54 países que forman parte de la Unión Africana. Estuvieron además el primer ministro canadiense Justin Trudeau y su par de Noruega. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y Michelle Bachelet.

    La UA tiene un reclamo anticolonial muy fuerte. Nosotros acompañamos a Mauricio en su reclamo de que el Reino Unido cumpla la resolución de Naciones Unidas para la devolución de Diego García y de Chagos. Tuvimos más de 20 entrevistas. Escuchan Argentina y dicen Malvinas, es la primera asociación que hacen. Son países que vivieron el colonialismo en carne propia. Y son 54 países que a la hora de votar en la ONU pesan muchísimo.

    — ¿Y hacia el futuro?

    — En los últimos cuatro años Argentina bajó la intensidad del trabajo por Malvinas. El mes próximo vamos a estar en la reunión del G77 + China en Kampala, Uganda. Vamos a presentar una declaración propia por Malvinas que esperamos sea acompañada.

    Son la mayor parte de las Naciones Unidas: 133 países, algunos de la envergadura de China e India. La semana próxima viene a la Argentina el canciller de Etiopía con una delegación de empresarios y seguramente estrecharemos los lazos. Para Argentina es fundamental la cooperación Sur-Sur. Son economías complementarias.

    La emergencia alimentaria en África es enorme. Había expertos argentinos del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) colaborando con iniciativas y desarrollo biogenético. Argentina tiene muy desarrollado el sistema de siembra directa que para África es fundamental.

    Es un continente que está a seis horas de acá y Argentina tiene un solo vuelo hacia África. Es increíble que no tengamos comunicación ni siquiera con Sudáfrica. Un mundo multipolar, como el que considera el presidente Alberto Fernández, es uno que requiere relaciones abiertas y generosas y de colaboración con todos los países. Etiopía, según su último censo, tiene 120 millones de habitantes.

    — Usted ocupó esta secretaría hasta el fin de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner y, ahora, cuatro años después la retoma. ¿Cómo la encontró?

    — No la encontramos. Una de las primeras medidas que tomó el expresidente Macri fue degradar la Secretaría. En su discurso inaugural, fue el primer presidente en no hablar sobre Malvinas. No lo mencionó como una de las prioridades de Argentina. Hubo una baja en la intensidad del reclamo. Esta Secretaría tiene además el tema de la Antártida y del Atlántico Sur. La nueva Plataforma Continental Argentina que se elevó a la ONU muestra que es el doble de la parte continental. Tenemos una riqueza enorme.

    Para legitimar nuestro reclamo sobre las Malvinas y la Antártida, hay que reforzar el trabajo en el Atlántico Sur, desde el tema de la riqueza hasta el de la preservación. Hablamos del reservorio de agua dulce más importante de la humanidad, pero también de la preservación, porque el riesgo es que las grandes potencias exploten los recursos minerales, marítimos y de biodiversidad. Argentina es uno de los países fundadores del Tratado Antártico y se preocupa por la preservación y el futuro de la humanidad.

    Desde la Secretaría, el tema de Malvinas es central, pero con una mirada integral sobre el Atlántico Sur, que tiene que ver con, por ejemplo, lo que nosotros vemos con el cuidado de la milla 201. Argentina es dueña de la base y de la columna de agua hasta la milla 200. Después es solo dueña de la plataforma continental, por lo que hasta la milla 200 no puede pescar ningún buque extranjero.

    Pero vemos ciudades de pescadores en la milla 201 que depredan un recurso que tiene que ser de la humanidad. Esa depredación impacta sobre la riqueza argentina, algunas especies rotan, otras son exterminadas. Parte de nuestro trabajo es cuidar la riqueza de 44 millones de argentinos. Y no solo que los británicos no se la lleven, porque son muchos otros países. Buscamos avanzar en la creación de áreas marinas protegidas, que aseguren la biodiversidad y las especies marinas.

    — En el sector antártico tenemos litigios con una potencia como el Reino Unido y con Chile. ¿Cómo se piensa abordar?

    — En su artículo IV, el Tratado Antártico resguarda los reclamos de soberanía. Pero acto seguido, cada país hace su propio reclamo. Después habla solo la Antártida como un espacio de trabajo científico. A futuro tenemos una discusión de soberanía. Argentina, debido a sus leyes, es dueña de una parte de la Antártida, pero en lo cotidiano es un trabajo conjunto entre científicos de distintos países que generan muchísimo conocimiento que luego sirve para el desarrollo de medicamentos, de la investigación geológica, paleontológica, de biodiversidad, porque la Antártida es un continente que tiene condiciones únicas.

    ​Estamos participando ahora en investigaciones espaciales en la Antártida, porque en situaciones muy adversas, uno no encuentra espacio mejor que este para estudiarlas sobre el cuerpo humano o sobre alimentos. 

    — Hace pocos días hizo 18 grados en la Antártida, algo inusual. Uno piensa en una posible catástrofe ecológica. ¿Están trabajando en eso?

    — Sí, Argentina es pionera en las investigaciones ambientales. Tenemos la Base Carlini dedicada a ese tipo de investigación. Además Argentina es vicepresidenta de la comisión que toma el tema ambiental a nivel mundial en la Antártida y juega un papel muy importante.

    El cambio climático es fundamental, pero hay un nuevo impacto, que es el del turismo en la Antártida. Este año hubo más de 70 mil turistas. Es algo bueno en términos económicos, porque además pasa por Ushuaia. Pero es preocupante el impacto del ser humano. Argentina está orgullosa de ser el país con más larga presencia en la Antártida.

    — Quiero terminar con una buena noticia: un Juzgado de Río Grande dictó el procesamiento sin prisión preventiva de cuatro militares imputados por torturar a los soldados bajo sus órdenes durante la guerra de las Malvinas.

    — Sí. Es muy importante. La Corte Suprema había desestimado este tipo de hechos y los soldados tuvieron que ir a la Corte Interamericana de DDHH a denunciar esta situación que quedaba impune. Fue una violación a los derechos humanos practicada por el Estado y como tal no prescribe. Hay muchos testimonios en ese sentido. Es una acción de la justicia que puede generar que se conozca la verdad y se castigue a los culpables.

    Etiquetas:
    Antártida, Daniel Filmus, Islas Malvinas, Argentina
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