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    Fernando Gómez es el primer y único español rastreador profesional que ha trabajado con los indios de Jicarilla de Apache para proteger su reserva en Nuevo México frente a los cazadores furtivos.

    Rastreador blanco español con corazón de Apache: así han acogido los nativos americanos a Fernando Gómez, quien se ha convertido en el primer hombre blanco que ha podido no solo visitar, sino también proteger, las zonas sagradas de la etnia.


    — Fernando, tú eres rastreador profesional y acabas de llegar desde Nuevo México. ¿Cuéntanos más, por favor, sobre la etnia y la reserva de Jicarilla de Apache? ¿Cómo se protege la reserva?

    — Es una reserva muy grande, de 400.000 hectáreas. Casi todos los recursos que tienen para sacar dinero de allí son el petróleo o el gas, y luego la caza. La caza es uno de los recursos mas importantes que tiene en este caso la nación Jicarilla en Nuevo México. Sus rangers se dedican a proteger esas 400.000 hectáreas y todos los recursos que engloban esta reserva, pero principalmente trabajan en lo que se denomina game and fish —caza y pesca—. ¿Por qué? Porque estos recursos que son utilizados por nativos americanos para sobrevivir son los que generan una parte importante de dinero. Entonces ellos basan todos sus servicios en proteger la caza, porque de todo EEUU acuden los furtivos a cazar ilegalmente especies como el ciervo mula o el uapití, e incluso el puma, que habitan en la zona.

    La entrada a la reserva de Jicarilla de Apache
    © Sputnik / Alexandra Bondarenko
    La entrada a la reserva de Jicarilla de Apache

    En este caso, lo más importante es proteger al ciervo mula, que es una raza de caza estrella en esa área y de la que se hace uno de los mejores trofeos. A veces la gente mata por placer, vicio o por un reto y por tener el trofeo encima de la chimenea de su casa.

    En esta reserva no se puede entrar, salvo que seas indio, salvo que seas Jicarilla. Entonces necesitas una autorización especial para hacer alguna actividad. Es como si fuera otro gobierno completamente diferente. Cuando uno se encuentra allí dentro, es porque se ha colado con algún objetivo. En este caso, puede ser la extracción de madera ilegal, la recogida de cuernos de animales también, porque los cuernos se recogen de manera ilegal y luego se venden en el mercado para China. Después China utiliza los cuernos para hacer bisutería, para hacer botones para camisas de lujo, etc.

    Patrullaje del perímetro
    © Sputnik / Alexandra Bondarenko
    Patrullaje del perímetro

    Luego estaría el uapití. Es una de las especies a la que matan por su trofeo. No siempre el objetivo son los cuernos: a veces es la carne. Nos hemos encontrado durante mi estancia en EEUU tantos ciervos mulos como uapitís muertos: les han decapitado, les han quitado la cabeza para el trofeo y además les han cortado los cuartos traseros. Además, algo hay muy exquisito para ellos: abrir toda la zona de la columna vertebral. La rajan y sacan el lomo, que es algo muy apreciado.

    — ¿En qué consiste el oficio de un rastreador?

    — Lo primero que hacíamos era revisar todas las entradas a la reserva, tanto las que estaban abiertas como las puertas y los vallados con acceso. Cuando encuentras el acceso abierto o el candado roto, hay que verificar si hay huellas, en este caso de vehículos. Poca gente se atreve a entrar en las reservas a pie, son áreas muy grandes y hostiles. Son terrenos muy salvajes.

    La verificación de huellas
    © Sputnik / Alexandra Bondarenko
    La verificación de huellas

    Esta gente que entra en vehículos tiene controlados a los animales y los dispara desde los coches. Entonces la tarea era verificar los rastros de estos autos, verificar si eran recientes o no, qué tipo de coche era y, en caso de ser recientes, hacíamos un seguimiento.

    Siguiendo las huellas, en muchos casos encontramos los restos de un animal al que han matado, algunos desde hace horas, otros desde hace dos o tres días. Sacamos la información de cómo ha sido la persona o por qué ha muerto este animal, si la muerte ha sido natural o si ha sido una persona la que ha disparado. Y luego sigue la investigación correspondiente, que realizan los rangers.

    Restos de un animal matado
    © Sputnik / Alexandra Bondarenko
    Restos de un animal matado

    Otro objetivo es proteger a los animales vivos, y esto se parece a proteger a una persona VIP: de dónde sale, cuándo come, hacia dónde se mueve. Cuando encontramos a un animal, lo vigilamos con cámaras, lo fotografiamos. Con esos parámetros, buscamos las huellas y vemos dónde está el animal. Y después, tanto al atardecer como al amanecer, hacemos los servicios en ese punto para que nadie pueda matarlos.

    — ¿Cuán peligroso es el trabajo de un rastreador?

    — Sí, puede ser peligroso. Yo como rastreador no iba armado y los rangers sí, porque, en una reserva como esta, o alrededor de los bosques federales, puedes parar a uno que piensas que es un furtivo, y puede ser un narcotraficante, puede ser un violador o puede ser un delincuente que iba por la carretera y atravesó la reserva para poder evitar los controles policiales. En EEUU la gente va armada; si hay un conflicto, la gente saca una pistola y dispara. Y no solo tienen pistolas, también armas largas. Normalmente uno no puede entrar en la reserva, pero la gente entra. Y entra con armas.

    Patrullaje del perímetro
    © Sputnik / Alexandra Bondarenko
    Patrullaje del perímetro

    El problema, además, es que la mayoría de los coches llevan las lunas tintadas en la parte delantera. Entonces paras el coche y, cuando se baja la ventanilla, no sabes si la persona que la baja te va a disparar. Cuando se hacen controles para prevención antipoaching, es decir, controles para ver si los vehículos llevan animales decapitados, se utilizan otro tipo de chalecos que son para armas largas o para fusiles.

    — Te has convertido en el único español en la historia que ha trabajado con los rangers Jicarilla de Apache y has protegido lugares sagrados para esta etnia indígena americana. ¿Por qué Jicarilla de Apache? ¿Cómo te invitaron?

    — Yo hice el curso de rastreo táctico en la mejor escuela del mundo, allí en Nuevo México. Porque allí se encuentra la escuela para los nativos americanos, en este caso para los rangers de Jicarilla Apache. Fui invitado por mi trayectoria profesional desde España a EEUU a hacer el curso, y allí les conocí a ellos.

    Durante este curso hicimos muy buena amistad con los nativos de allí, me dieron un trato muy especial. Yo he trabajado en diferentes sitios con diferentes rangers a nivel mundial, tengo la idea de que la etnia Apache a nivel de historia ha sido una de las mas importantes en lo que se refiere al rastreo.

    Les hice una propuesta: que a mí me gustaría entrar en la reserva con una acreditación especial para intercambiar conocimientos con ellos y poner a prueba todos los conocimientos aplicados en este curso. Me lo permitieron y me fui para allá. Y la única manera de intercambiar conocimientos y ponerlos a prueba era trabajar con ellos mano a mano, codo con codo, durante un mes. Me han dejado fotografiar, investigar, y estar en todos los lugares de la reserva, incluso los sagrados, que es una cosa de agradecer, porque ellos nunca lo han hecho y nunca lo hacen. Y me han tratado como a uno más.

    Creo que estos días se está perdiendo mucho de esta técnica del arte del rastreo en EEUU. Solo quedan pequeños reductos de este arte. En este caso, quería destacar a un ranger de Nuevo México llamado John Zamora y al nativo americano de la etnia Jicarilla Apache Elridge Vigil. Hemos pasado muchas horas trabajando juntos, rastreando tanto personas como vehículos, además de otros animales. El resultado ha sido satisfactorio a todos los niveles.

    — Los medios señalan que en tu última jornada recibiste como reconocimiento la tradicional corbata india de la mano de uno de los cónsules del comité de la reserva y como "símbolo de hermanamiento entre el rastreador blanco y los nativos americanos". ¿Qué sentiste al recibir la distinción? 

    — Es un honor porque, si no me equivoco, es la primera vez en que la corbata se entrega a un hombre blanco. Y menos a un rastreador español. Es algo surrealista que los Apaches, que históricamente son los que tienen el protagonismo en el rastreo, hayan recibido a un español por su trabajo como rastreador, por su trato con los indios y el apoyo de la reserva a las técnicas de rastreo. Esta corbata Jicarilla a manos de uno de los cónsules del comité es algo muy importante. Y se trata no solo de entregarte la corbata, lo curioso es que, cuando te la entregan, te entregan parte de su alma. Ha sido un verdadero placer y un orgullo, por supuesto.

    La tradicional corbata Jicarilla
    © Sputnik / Alexandra Bondarenko
    La tradicional corbata Jicarilla

    — ¿Cuál es tu objetivo ahora que has vuelto a España?
    — Mi objetivo allí era aprender e intentar aportar mi granito de arena para que mejoren en la protección. Pero mi objetivo ahora es entrenar a los rangers de otros países de África. Mi línea es la protección de la fauna en peligro y enseñar técnicas para que los rangers busquen, rastreen y prevengan acciones furtivas. Ahora mi meta es Asia y África.

    Etiquetas:
    EEUU, caza furtiva, reservas, protección, Apache, Nuevo México
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