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    Evo Morales ofrece una rueda de prensa en la Ciudad de México, el 20 de noviembre de 2019

    Evo Morales: "Al pueblo no lo van a callar con genocidios ni a asustar con muertos y heridos"

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    Bolivia, bajo el nuevo Gobierno de facto de Jeanine Áñez (180)
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    El expresidente de Bolivia habló con Sputnik desde su exilio en México y le advirtió a las Fuerzas Armadas que no se dejen engañar por el Gobierno de facto: "¡No se sigan manchando con sangre!". El exmandatario resaltó que "los tratados internacionales sobre los derechos humanos están por encima de cualquier ley nacional".

    — ¿Podría contarnos cómo logró salir de Bolivia y si recibió amenazas de muerte? ¿Cómo se sentía en su país?

     — Puedo informarle que después del 20 de octubre, hace exactamente un mes atrás, tuvimos las elecciones. Ganamos las elecciones. Después de dos o tres días de conteo oficial, ganamos la primera vuelta. Sin embargo, el día lunes 21 de octubre la derecha, que perdió las elecciones, convocó a la movilización a sus militantes por un supuesto fraude.

    Ahora nos damos cuenta de que detrás del fraude estaba el golpe de Estado. El día 21 en la noche, quemaron tribunales departamentales, quemaron ánforas, actas de escrutinio. De los nueve departamentos que tiene Bolivia, quemaron en cinco departamentos. Allí empieza una política de racismo, de agresión, de violencia que duró hasta el 10 de noviembre.

    Después de quemar instituciones, finalmente se pasó a agredir a nuestros militantes, a la caza de dirigentes sindicales, del proceso de cambio, a nuestras autoridades, que son Gobiernos departamentales. Quemaron sus casas, agarraron a las familias, las amedrentaron para que renuncien a sus cargos. Yo ahora entiendo que, empezando por el racismo, acabando en el fascismo, patearon a mis hermanas de polleras, indígenas del occidente, del oriente boliviano, quemando la bandera originaria, la whipala, por primera vez por Constitución reconocida. Sin embargo hubo una dura batalla, y ese fin de semana, después de que la Policía se uniera al golpe, desde las Fuerzas Armadas hasta la OEA, frente a eso, teníamos que renunciar.

    Protestas en Bolivia
    © REUTERS / Carlos Garcia Rawlins
    Pero fundamentalmente renunciamos para que no siga la agresión a los militantes, a los simpatizantes, a las autoridades nuestras. Allí viene nuestra renuncia. Pero quiero decirles que allí dejamos, en nuestra gestión, ni un solo muerto a bala y ahora, a partir del 11 de noviembre hasta el día de ayer, 32 muertos a bala. Llega el golpe de Estado. No hubo ninguna sucesión constitucional, después del golpe de Estado, una matanza, genocidio, y seguimos informándonos.

    Por ejemplo, el 19 de noviembre hubo muchos muertos a bala. Una dictadura total, duele mucho escuchar esto. Dirigentes perseguidos en estos momentos con procesos. Esas autoridades nuestras, especialmente dirigentes que impulsan una lucha pacífica, pero por la democracia, por la vida. Yo diría, fundamentalmente, por la patria. Y le repito, duele mucho escuchar eso desde México. Esperamos que pueda pacificarse, nuestra tarea es cómo pacificar, hemos invitado a organismos internacionales. Siento que la mano dura del racismo, fascismo, golpismo está implementándose bajo el tutelaje de EEUU.

    — ¿Mientras usted estaba en Bolivia sintió que su vida corría peligro? ¿Recibió amenazas de muerte?

    Solo le comento de tres días. El día 9 de noviembre, sábado, yo fui a la zona del trópico cochabambino para reunirme con los dirigentes y con los movimientos sociales. A la llegada al aeropuerto de Chimoré, primero un oficial de seguridad de la avanzada me comenta un poco nervioso: "'Presi', tengo mensajes que he recibido y llamadas telefónicas. El mensaje que leí decía 'entréganos a Evo y tienes 50 palos grandes'". Y yo preguntaba qué son 50 palos grandes: 50.000 dólares. Los oficiales leales me informaron y mejoramos la seguridad.

    Al día siguiente, nuevamente, cuando retornamos a Chimoré sorpresivamente el avión presidencial en vez de parar en la terminal comercial se iba a la terminal militar. Yo pregunté qué está pasando, por qué a la terminal militar y me dicen que por instrucciones. Yo dije que se vaya hacia la terminal comercial.

    ​En ese momento veo unas 10 o 15 camionetas de dirigentes de las autoridades locales, venían a toda velocidad. Llegaron y yo siento que ellos me salvaron porque había militares bien armados, uniformados, en uno de los hangares.

    En la noche nos quedamos y pernoctamos en la selva sin muchos problemas. Al día siguiente, igual con la llegada del avión mexicano que nos trajo hasta México. Hubo una persecución total.

    — Disculpe que sea reiterativa, pero es para dejar claro una idea. ¿Usted está diciendo que cuando usted estaba en Bolivia decían que a cambio de su vida iban a dar 50.000 dólares?

    — El día sábado, 9 de noviembre, otro oficial de seguridad me mandó unos mensajitos, leí los mensajes y decía textualmente: 'Déjenos a Evo que tienes 50 palos grandes'. Se ofrecieron 50.000 dólares para que mi seguridad me entregara a esa gente.

    — En esta situación tan crítica que vivió, ¿cómo hizo para poder salir de Bolivia y llegar a México? Sobre todo en un contexto regional donde hay algunos países de derechas que no quisieron brindarle ayuda.

    — Inicialmente, el día 11 de noviembre estaba previsto que ingrese en el aeropuerto internacional de Chimoré el avión de México. Dijeron a las 11 de la mañana, pero no llegó el avión. A las nueve u ocho de la mañana se sentía gente sospechosa que andaba por el aeropuerto, civiles. Todos decían: "Son policías".

    Todos mis compañeros del trópico cochabambino se concentraron y teníamos más de 10.000 concentrados en la puerta del aeropuerto. No llegó el avión por la mañana y nos indicaron que iba a llegar 3:15 de la tarde. Nos informan que salió el avión de Lima, pero que no lo dejaron entrar a territorio boliviano. La gente estaba concentrada para evitar cualquier detención, cualquier secuestro, justamente en el momento de entrar al avión. El avión retornó hacia Lima y esperamos hasta las 9:25 de la noche y recién llegó el avión. Los compañeros seguían concentrados, unos 6.000, 7.000 compañeros en el aeropuerto.

    Aterrizó el avión y empezamos a carretear para tomar la punta del aeropuerto y nos dicen los pilotos: "Se terminó la hora de permiso, no pueden volver a Lima. Nuevamente carreteamos hacia la terminal comercial y yo deseé que estuvieran esperando los compañeros, que no se hubieran ido. Algunos se habían ido, pero retornaron masivamente. Evidentemente había instrucciones del comandante de la Fuerza Aérea Boliviana para que el avión no salga del aeropuerto.

    ​El vicepresidente, Álvaro García Linera, se comunicó con el comandante y recién obtuvo la autorización. Superando este problema levantamos el vuelo ya no a Lima, sino a Paraguay y cuando estamos en Paraguay nos informan que algunos países como Perú, como Ecuador, no dieron permiso para sobrevolar su territorio, felizmente Brasil y por supuesto Paraguay, sí. Pasamos dificultades muy serias.

    Además de eso, durante el día lunes, Estados Unidos llamó al canciller Diego Pary para decir que ellos podían ponen un avión y llevarnos a donde nosotros quisiéramos ir.

    ¡Había una desconfianza, no podíamos entender! Yo solo decía: ¡si subimos a ese avión, seguro nos va a dejar en Guantánamo! y sospechosamente cuando el avión de México estaba por entrar a Bolivia pidieron la nómina de los pilotos desde la Embajada de Estados Unidos. Había un control de Estados Unidos sobre el avión que venía a recogerme.

    — Usted destaca el protagonismo de EEUU en este golpe de Estado en Bolivia, ¿pero puede haber otros Estados que hayan tenido injerencia en este golpe?

    — Durante la campaña, he tenido una información oficial de que montaron equipos para campañas por redes desde Brasil, Chile y EEUU. No tengo más información, pero también, cuando estaba en la campaña, convoqué al encargado de negocios de la Embajada de EEUU, para demostrar cómo sus trabajadores, los empleados de la Embajada, estaban haciendo campaña contra mí, ofreciendo dólares a cambio de que no voten por Evo, aunque ellos se comprometieron de no meterse en problemas internos.

    Demostramos de esa forma cómo estaban en la campaña. Pero, después de este Gobierno de facto, estamos viviendo en plena dictadura, el primero en reconocer a este Gobierno ha sido el Gobierno de EEUU. Por lo tanto, todo esto demuestra que participaron en el golpe de Estado.

    — ¿Cuántos días planea estar en México?

    — Mucho depende, pero quiero decirles que nos informaron, de manera no sé si es oficial o extraoficial, que Estados Unidos no quiere que vuelva a Bolivia. También las nuevas autoridades desde Bolivia, o sea el Gobierno de facto tampoco quiere que vuelva a Bolivia. Por mí, mañana mismo quiero retornarme, vamos a ver cómo poder ir rápidamente a Bolivia. Esperamos que este Gobierno de facto nos pueda dar todas las garantías para volver.

    Si pasa algo conmigo, va a ser responsabilidad exclusiva del actual Gobierno que está con tantos muertos como en los tiempos de las dictaduras militares.

    — ¿Cree que no quieren que usted vaya a Bolivia de vuelta porque saben que volvería a ser presidente y asumiría el cargo con el apoyo popular, es esa la razón por la que EEUU no quiere que usted regrese? 

    — Yo dejé todo por pacificar Bolivia. Si tanto miedo me tienen, ningún problema con no ser candidato en las próximas elecciones. No tengo ningún problema, todo por la paz, todo porque no haya muertos, como está sucediendo en este momento. Si hay en algo que puedo aportar, ayudar para la pacificación, estamos acá, y por lo tanto es importante ver cómo podemos reunirnos y organizarnos en Bolivia para buscar la paz social.

    — Usted dijo que si fuera necesario no sería candidato, en caso de que usted no sea candidato en Bolivia, ¿quién podría ser el candidato del MAS? 

    — Tenemos que reunirnos, tenemos que debatir. Hay nuevos elementos, nuevos líderes tanto en el campo como en la ciudad. Todavía no he pensado porque nosotros decidimos los otros candidatos en reuniones, en concentraciones ampliadas. Para eso también requerimos un poco de tiempo para poder elegir a candidatos de calidad.

    — Hace unos días habló sobre quiénes podrían ser facilitadores del diálogo y mencionó a José Mujica y a José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Logró comunicarse con ellos, hizo alguna presentación formal de este pedido? 

    — No todavía. Por ahora se ha confirmado que están facilitando el diálogo la Unión Europea, la Iglesia Católica a la cabeza y las Naciones Unidas. Hay mucha confianza, pero sí, si hay nuevas instituciones, organismos internacionales o personalidades, bienvenidos. De manera conjunta se trata de buscar soluciones pacíficas en Bolivia.

    — ¿Qué condiciones son necesarias para que regrese a Bolivia?

    — Garantías, y no solamente pido garantías para mi persona, sino para todas nuestras exautoridades, para todos nuestros dirigentes sindicales. Lamentablemente, en Bolivia se está viviendo como en tiempos de dictaduras militares. Imagínese en nueve días, 32 muertos a bala, es genocidio. Son delitos de lesa humanidad y no pueden quedar en impunidad.

    Llamo a la comunidad internacional, a Naciones Unidas, a las instituciones que velan por los derechos humanos: vengan, denuncien. Tiene que ser juzgado lo que está pasando en Bolivia. En mi gestión durante la campaña, cero de muertos. Hemos cuidado la vida.

    Estoy convencido de que la vida está por encima de cualquier derecho. La vida, las normas internacionales y los tratados internacionales sobre la vida, sobre los derechos humanos están por encima de cualquier ley nacional. En cambio, el Gobierno de facto emite un decreto supremo dando una carta blanca para que los militares metan bala al pueblo boliviano.

    Quiero hacer un llamado a las Fuerzas Armadas: ¡no se sigan manchando con sangre, especialmente del movimiento campesino indígena originario!

    — Hace unas horas comenzó a circular un vídeo que están utilizando las autoridades de facto de Bolivia acusándole de impulsar los bloqueos y la violencia. ¿Qué contesta a este tipo de acusación?

    — No lo conozco, no lo he visto todavía. No tengo nada que comentar. Sin embargo, ayer por ejemplo, dijeron que yo estaba en Bolivia, una mentira. ¿Ustedes recuerdan?, por ejemplo, una vez montaron otro video diciendo que yo tenía 325 millones de euros en el Vaticano. Disfrazaron a un obispo argentino. Hice averiguar dónde estaba ese obispo argentino. Nadie vio a ningún obispo.

    A cualquier ciudadano argentino lo disfrazan de obispo y lo hacen hablar contra mí. Y tantas mentiras, tanta tergiversación, tantos montajes. Una vez cuando lo vea, comentaré, pero ahora no tengo nada que comentar. Pienso que es otro montaje más como siempre hace el Gobierno.

    — ¿Cree que las protestas y la represión que están sucediendo en Bolivia pueden convertirse en un conflicto civil, en una guerra civil?

    — A mí me da mucho miedo. Por eso es que es urgente parar esa violencia generada por la derecha boliviana. Ahora con masacres, ahora con genocidios, tratan de callar al pueblo. Al pueblo no lo van a callar con genocidios, al pueblo no lo van a callar con masacres, al pueblo no lo van a asustar con muertos y heridos. Está totalmente paralizada la ciudad de La Paz, algunas ciudades, y siento que siguen creciendo las movilizaciones pacíficas por la vida y por la democracia.

    — ¿Pedirá ayuda a algún país, por ejemplo, Rusia? ¿Cómo podría ayudar Rusia a mejorar la situación en Bolivia y a que usted regrese al país?

    — Yo agradecería que cualquier país, sea Rusia, acompañe esta fase de deliberación para el diálogo. Y qué bueno sería que también un día nos acompañen para entrar a Bolivia. Autoridades, personalidades, instituciones, grandes defensores de los derechos humanos como también en este caso por los derechos políticos. Bienvenidos. Organismos o países del mundo, si se trata de pacificar o garantizar los derechos en Bolivia.

    — ¿Teme que haya alguna intervención militar extranjera en Bolivia, sobre todo de parte de Estados Unidos?

    — No tengo ninguna información sobre ninguna intervención de carácter militar extranjera. Estoy seguro que hay países que siempre se preparan para intervenir so pretexto de los derechos humanos, so pretexto de la democracia, cuando son los que permanentemente intervienen. Si queremos garantizar la paz, solo se garantiza la paz garantizando la justicia social. La paz se garantiza no con intervención militar, sino respetando la dignidad y la identidad de cada pueblo en el mundo.

    — ¿Cuál cree que es la causa de las protestas y la situación de inestabilidad que vive América Latina, la situación que vive Chile, la situación que vivió Ecuador?

    — Los pueblos se organizan, se movilizan contra un modelo neoliberal económico. El modelo económico impuesto por el Fondo Monetario Internacional de privatizaciones. En el caso de Bolivia es totalmente diferente. Aquí es una lucha de ricos contra pobres. De ricos contra humildes, especialmente el movimiento indígena. Primero no reconocen el voto indígena, no reconocen las protestas sociales.

    Cuando los humildes, los movimientos indígenas, los movimientos sociales se movilizan: balas, masacres y muertos. Pero cuando los pudientes se movilizan, cero balas, cero detenciones.

    En las últimas semanas, por ejemplo, quemaron la casa de mi hermana en Oruro. Para eso no hay policías ni militares. Saquearon mi casa en Cochabamba. Ni un militar ni un policía. Pero cuando los compañeros se organizan, no para agredir, no para vengarse, sino para defender la democracia, para defender la vida, ahí están los muertos y heridos. Esa es nuestra profunda diferencia. Esto solo lo podemos resolver mediante el diálogo y mediante el diálogo llega una reconciliación como bolivianas y bolivianos.

    Tengo mucha preocupación. Tengo mucho malestar cuando hermanas y hermanos se maltratan, se pelean, por culpa de los Gobiernos de derecha que tienen otros intereses, no resolver los problemas del país. Lo que más me duele es que en 13 años de Gobierno hemos garantizado la estabilidad política, social, pero sobre todo de crecimiento económico. Ahora, en pocos días, están destrozando lo que hemos construido con mucho esfuerzo.

    ​Los datos demostrarán al final del año, los próximos años, las consecuencias de este paro. Primero empieza el Comité Cívico de Santa Cruz, pero un paro cívico en base a la violencia, con gente pagada, pero sobre todo para hacer daño no solamente a nuestro movimiento, sino al pueblo boliviano mediante la destrucción de la economía nacional.

    — ¿Piensa que la situación que se vive en algunos países puede extender a otros en América del Sur?

    — No tengo las últimas informaciones, además estamos ocupados, preocupados, de Bolivia. Cualquier problema de carácter social o económico, de reivindicación regional o nacional necesariamente debe atravesar por el diálogo y no por caprichos y soberbia como está haciendo el Gobierno de facto de Bolivia.

    — ¿Cómo ve su futuro?

    — Bueno por ahora, el retorno a Bolivia. Como siempre he estado [dedicado a] mi trabajo personal, familiar, pero también a la lucha social, sindical, todo por nuestra querida Bolivia.

    — ¿Piensa reunirse con su hija? ¿Cuándo se va a reunir?

    — Estamos en contacto permanente. Estamos garantizando su salida de Bolivia.

    — Usted negó recientemente la veracidad del informe de la OEA, pero mientras estaba en la presidencia de Bolivia, decidió convocar a elecciones. ¿Por qué tomó esta decisión a pesar de que creyó que el informe de la OEA era fraudulento?

    — El informe de la OEA tomó una decisión política, más que una información técnica. Ahora nos informan que hay dos o tres informes de expertos internacionales donde ganamos en la primera vuelta. Estoy pidiendo que hagamos una comisión de la verdad con expertos internacionales. Creo mucho en la Iglesia católica del hermano papa Francisco. Yo sostengo al papa Francisco con Naciones Unidas, otras instituciones u organismos internacionales que tienen que ver con temas de elecciones serán bienvenidos para hacer esta comisión de la verdad que diga por qué grupos oligárquicos en Bolivia desconocen nuestro triunfo.

    Pero también quiero decirles que el 10 de noviembre a la madrugada nos informaron sorpresivamente que la OEA tenía un informe preliminar, aunque el acuerdo entre la OEA y la Cancillería era que el informe debía ser el día martes o miércoles de esa semana. Quiere decir, el día 13 de noviembre y no el 10 de noviembre. Revisamos ese informe preliminar y era prácticamente para tener más conflictos, en vez de que la OEA ayude a resolver pacíficamente los problemas políticos en Bolivia.

    Aproveché para contactarme con la persona que estaba contactándose telefónicamente con el canciller. Le dije: "Si saca este informe, Bolivia se va a incendiar y van a ser responsables de muertes. Si tenemos tantos muertos, también es responsabilidad de la OEA". Lamentablemente Luis Almagro se manchó con la sangre del movimiento indígena en Bolivia.

    Por eso mismo, vamos a organizar una comisión de la verdad para demostrar al mundo entero que no hubo ningún fraude como ya demuestran otros informes correspondientes.

    — ¿Qué les dice a los que están detrás del golpe?

    — Solo quiero decirles que hay grupos que ostentan el poder económico para hundir a los pobres, a los humildes. No me aceptan que indios, indígenas, los movimientos sociales, hayamos cambiado Bolivia. Lamentablemente, comandantes al servicio de la pequeña clase dominante, en vez de estar al servicio de los humildes. Tarde o temprano, estoy convencido de que serán juzgados.

    Protestas en Bolivia (archivo)
    © REUTERS / Carlos Garcia Rawlins
    Quiero que sepan las Fuerzas Armadas, especialmente sus comandantes, quiero que sepa la Policía nacional, sus comandantes, las normas internacionales sobre derechos humanos están por encima de cualquier decreto, cualquier ley. Les engañan sacando un decreto supremo que con ese decreto supremo se van a proteger. No hay ninguna protección.

    Los delitos de lesa humanidad se castigan, aunque algunos comandantes ya van escapándose porque saben que han cometido delitos. Delitos de lesa humanidad.

    Tema:
    Bolivia, bajo el nuevo Gobierno de facto de Jeanine Áñez (180)
    Etiquetas:
    golpe de Estado, México, Evo Morales, Bolivia
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