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     Las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Argentina

    Encuestas fallaron en Argentina porque electorado decidió su voto al fin de las primarias

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    Elecciones generales en Argentina (72)
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    BUENOS AIRES (Sputnik) — Ninguna encuesta electoral en Argentina anticipó el resultado de las elecciones primarias del 11 de agosto en las que el oficialismo sufrió una dura derrota, debido en gran parte a que los votantes tomaron su decisión al filo de los comicios, dijo a Sputnik el director de la consultora Giacobbe & Asociados, Jorge Giacobbe.

    "Cuando todos fallan, es que el electorado se movió sobre el final y nadie lo pudo capturar", sostuvo el analista político, referente de una de las encuestadoras más conocidas del país.

    Las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto sorprendieron no solo por la victoria por más de 15 puntos porcentuales de la alianza opositora Frente de Todos frente a la oficialista Juntos por el Cambio, sino porque ningún sondeo fue capaz de prever ese resultado.

    El candidato presidencial opositor Alberto Fernández y quien lo acompaña como postulante a la vicepresidencia, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) obtuvieron en los comicios el 47,65% de los votos, mientras que la fórmula encabezada por el presidente Mauricio Macri y el senador peronista Miguel Ángel Pichetto se resignó al 32,08% de los sufragios.

    Aunque la mayoría de los sondeos indicaron que la fórmula opositora llevaba la delantera, todos se desviaron por un amplio margen del resultado final y fallaron al advertir la diferencia de votos que habría entre las dos fuerzas principales.

    "Cuando hay encuestadores que aciertan y otros no, a veces hay un patrón que tiene que ver con la metodología que se emplea en la recolección de los casos, pero en esta ocasión todos los métodos fallaron, lo que revela que hubo un proceso después de medir que distorsionó los números", afirmó Giacobbe.

    La encuesta que más se acercó fue la realizada por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, que previó una diferencia de 9,1 puntos entre Fernández y Macri, pero la mayoría estimaron que la ventaja de la alianza opositora oscilaba entre uno y cuatro puntos porcentuales.

    En su último informe publicado en el límite de la veda electoral, Giacobbe & Asociados atribuyó a la fórmula liderada por Fernández un apoyo del 40% frente al 38,5% que obtendría la candidatura de Macri.

    La encuestadora ubicó en el tercer lugar, con el 5,38% de los votos, a la dupla encabezada por el economista José Luis Espert y Luis Rosales, que en realidad quedó en el quinto lugar con 2,63% de los sufragios.

    "Hubo un efecto sobre los últimos 15 días que concentró el voto antimacrista, y que en vez de esperar a una eventual segunda vuelta para terminar en la boleta de Alberto-Cristina, decidió arrancar por donde sabía que iba a terminar, y se juntó con el voto kirchnerista, que oscilaba entre el 38 y el 40%", explicó el director de Giacobbe.

    Por el otro lado, "el voto macrista anduvo disperso entre ir a votar o apostar por terceras, cuartas o quintas opciones", añadió el analista político.

    Una de las sorpresas de estas elecciones fue "la capacidad del electorado argentino de girar sobre sus talones y de cambiar de opinión de una manera que incluso puede parecer incoherente", observó.

    "Los argentinos seguimos votando para castigar a alguien, pero hay algo novedoso, y es que utilicemos para castigar la herramienta a la que a su vez habíamos castigado antes", afirmó el consultor en relación a la cuestionada expresidenta.

    Bajo esta óptica, Cristina Fernández fue castigada en las elecciones parlamentarias de 2013, en las presidenciales de 2015 y en las legislativas de 2017, pero votada en estos comicios porque el rechazo a Macri pudo más.

    Preguntas indirectas

    Una clave en estos casos pueden ser las preguntas indirectas que permiten revelar el enfado del elector por un determinado candidato.

    "Hay que evolucionar mucho en el contenido de la encuesta, y la pregunta de a quién va dirigido el voto ya no nos resuelve todos los escenarios, ya que a veces la gente quiere esconderse o bien toma una decisión con bronca sobre el final de la elección", contextualizó Giacobbe.

    Mauricio Macri, presidente de Argentina
    © REUTERS / Agustin Marcarian
    Su consultora detectó que en las preguntas indirectas se revelaba el 48% que al final se decidió por la alianza opositora de Alberto Fernández pero que no aparecía en la de intención de voto, lo que permite deducir que "es más fácil medir la angustia que la acción".

    En ese contexto, son ilustrativas las caracterizaciones que los votantes hacen sobre los candidatos cuando tienen la oportunidad de definirlos con cualquier palabra.

    Giacobbe & Asociados descubrió que a Alberto Fernández los encuestados le atribuían los adjetivos "panqueque" y "títere"; a Cristina Fernández, "corrupta" y "ladrona"; al presidente Macri, "inútil" y "mentiroso", y a Miguel Pichetto, principalmente "traidor".

    "Los argentinos tuvieron que decidir entre una corrupta que va con un panqueque, o un inútil que va con un traidor, una elección que en cualquier caso es vergonzante: ese proceso es lo que se destapó por el final", sentenció el director de la consultora.

    Método de recolección

    La última encuesta de Giacobbe & Asociados trabajó sobre un universo de 2.500 personas que fueron entrevistadas en todo el país a través de dispositivos móviles, con captura de encuestados a través de redes sociales.

    Intervinieron además seis personas que hicieron encuestas bajo sobre cerrado, que es respondida por el entrevistado sin el encuestador presente.

    El director de la consultora admitió que los desafíos metodológicos que afronta su área de trabajo "son enormes y están dando discusión en todo el mundo".

    "En Argentina hay una discusión que tiene que ver con el dispositivo con el cual se capturan los datos, pues la mitad de los hogares, en particular los jóvenes y pobres, no tienen teléfono de línea, lo que revela que hay que evolucionar hacia otro dispositivo".

    Su empresa apostó por el "mobile research", métodos de captura de intención de voto mediante dispositivos móviles "que vino funcionando muy bien en las elecciones de 2015 y 2017", acotó Giacobbe.

    Para estas elecciones se pusieron a prueba todas las metodologías, ya fueran el método "mobile research" mezclada con papel, encuestas telefónicas con máquina, encuestas telefónicas con personas y encuestadores presenciales en los domicilios.

    "La discusión por la metodología está abierta y hay que darla, pero no es el caso de lo que sucedió el 11 de agosto en Argentina, pues a todas las encuestadoras les pasó lo mismo", esgrimió el consultor.

    Por un lado, el contenido de las encuestas debe adaptarse a sociedades más complejas.

    "La ciencia inventa formas de medir procesos sociales que cuando no funcionan más tienen que ser revisados", concedió Giacobbe.

    Sin descartar problemas metodológicos, el analista político advirtió que "en la mayor parte de las elecciones el problema es la honestidad".

    "En Argentina, el mundo de las encuestas goza de un nivel de corrupción escandaloso, con encuestadores cobrando dinero para mentir con las encuestas, y eso no se puede confundir con lo metodológico ni científico", concluyó Giacobbe.

    Argentina celebrará sus elecciones generales el próximo 27 de octubre, cuando será elegido presidente en forma directa quien obtenga al menos el 45% de los sufragios o alcance el 40% y una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales sobre el segundo candidato más votado.

    Tema:
    Elecciones generales en Argentina (72)
    Etiquetas:
    Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández, elecciones primarias, Argentina
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