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    Migrantes centroamericanos en Tapachula, México

    Presentan al presidente mexicano un plan para evitar deportación de migrantes

    © REUTERS / Jose Torres
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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — Un plan de integración para evitar la deportación de medio millar de indocumentados que está en albergues de Tapachula, en la franja fronteriza con Guatemala, fue presentado al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, por el sacerdote y también asesor del mandatario en materia migratoria, Alejandro Solalinde.

    "Le presentamos un proyecto para aplicar un nuevo paradigma de atención de los migrantes, un plan piloto, que, si logramos que prenda, puede ofrecer una alternativa para evitar deportación de cientos de personas, sobre todo haitianos, africanos, asiáticos y garífunas de Honduras", dijo Solalinde en una entrevista con Sputnik, poco después de sostener una reunión de una hora en el Palacio Nacional con López Obrador.

    Casi 500 migrantes están en diferentes albergues en la principal ciudad mexicana de la frontera sur, como la Casa de Belén y la Casa del Buen Pastor, mientras que otros 200 más en la estación migratoria gubernamental Siglo XXI y unos 300 más están en las calles, según el religioso.

    "Con la colaboración de la Iglesia católica, otras iglesias y organizaciones civiles buscaremos que no los deporten, con un proyecto de vida integral, para que se queden en el sur y el sureste del país, que es el clima más favorable para ellos, por sus orígenes", explicó Solalinde.

    El modelo piloto "es un proyecto de emergencia y acompañamiento a migrantes de parte de la sociedad civil, para que se integren caminado con ellos a su ritmo", detalló vía telefónica.

    Para el 7 de agosto fue convocada una reunión con todos los migrantes de los albergues, a celebrarse en el auditorio de la Cámara de Comercio de Tapachula, estado de Chiapas, para exponer la propuesta y escuchar a los potenciales beneficiarios.

    "Si ellos aceptan, empezaremos a buscar sitios para que comiencen a establecerse en pequeños grupos, no en un campo de concentración, sino en albergues similares a los que están ahora y comiencen a integrase", describió el activista social.

    El plan consiste en invitar a los migrantes para ejecutar proyectos productivos "con buena comunicación y que decidan responsablemente a buscar los lugares que ellos elijan en el sureste", explicó.

    Hasta la fecha, hay pláticas con organizaciones de la sociedad civil, empresarios y las comunidades que se interesen en los indocumentados, detalló.

    El Gobierno federal ofrece otras opciones en los programas como Sembrando Vida (para cultivar árboles frutales y maderables) y otras formas de producción de la economía de la tierra.

    Los colaboradores del proyecto

    El sacerdote Marco Linares de Morelia, capital del central estado de Michoacán, también ha presentado un plan muy extenso a la Secretaría Federal del Bienestar, "para unirse y apoyarnos en la elaboración de proyectos integrales productivos", informó el promotor.

    La presidencia informó de la reunión con Solalinde en un escueto comunicado, pero no detalló el contenido de la conversación.

    "El presidente está encantado con la idea, ese plan con los migrantes le ofrece esperanzas, porque México tiene que buscar la manera de ayudar y proteger a unas mil personas, al menos en Tapachula", prosiguió el promotor social.

    Los albergues administrados por organizaciones de la sociedad civil y defensores de derechos humanos proponen trabajar con las autoridades federales, de los estados y municipios, junto con la Iglesia católica y otras iglesias.

    El problema es la comunicación con los migrantes, que hablan varias lenguas diferentes y pueden malentender el mensaje, explicó el asesor presidencial.

    "Mi preocupación es la barrera cultural, que las palabras no tengan significados distintos, debemos ser muy respetuosos, partir de los migrantes sin forzar a nadie", confesó.

    Solalinde, Premio Nacional de Derechos Humanos en 2011, por su trabajo al frente del albergue Hermanos en el Camino, fundado a la vera del ferrocarril del tren apodado La Bestia, en Oaxaca, estima que en condiciones similares a Tapachula están unos 20.000 indocumentados más en todo el país.

    Algunos centenares de ellos ya trabajan en programas ofrecidos por las autoridades federales.

    "El presidente nos recibió durante una hora, él tenía todas la calma del mundo, lo vi muy contento, aunque no me gustó interrumpirlo, porque la verdad estaba comiendo unas frutas secas y un jugo; pero dejó sus alimentos y nos recibió de buen ánimo", relató el religioso.

    El experimentado activista de 74 años estima que la política migratoria del mandatario, en el marco de la tensa relación con la Casa Blanca, "se mueve en busca de un equilibrio entre la presiones del presidente Donald Trump y salvar la soberanía mexicana con respeto a los derechos humanos".

    "Creo que tenemos un presidente diferente, su voluntad es que no traten mal a los migrantes, nunca dará una orden para reprimir a migrantes ni sus defensores", considera Solalinde.

    Según el asesor, López Obrador "nos ha encomendado a todas las personas de buena voluntad que tratemos de ser creativos y buscar soluciones imaginativas, propuestas que nos ayuden a que los migrantes se integren".

    "Estoy con él porque creo en su proyecto de no dañar a los migrantes, él está en contra de las redadas y de las personas que quieran beneficiarse de la tragedia de nuestros hermanos", puntualizó.

    Solalinde acudió acompañado de Elizabeth Lara Rodríguez, a quien presentó al mandatario "como propuesta para la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH, ombudsman federal)".

    El presidente le hizo preguntas a la candidata de Solalinde y respondió que "le parece una persona idónea, para que siga el proceso que corresponde ejecutar al Senado, para acudir a la convocatoria en septiembre", explicó.

    La defensora de víctimas ha sido coordinadora de derechos humanos en el estado de Oaxaca.

    También asistió el coordinador del Consejo Ciudadano de Evaluación Pública, el economista Sergio Gómez Partida, quien encabeza el organismo civil fundado hacer más de tres años.

    "Es una especie de organismo vigilante para garantizar una buena planificación y resultados, no solo en base al gasto público, que al presidente le pareció un buen proyecto y lo apoya como vigilancia ciudadana calificada, con calidad científica", terminó.

    Integrado por intelectuales y artistas de diferentes disciplinas, el objetivo del Consejo es contribuir a vigilar los planes y programas gubernamentales.

    Etiquetas:
    deportación, México, migrantes
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