Widgets Magazine
En directo
    Нестали са Косова

    Los familiares de los serbios desaparecidos en Kosovo sienten que el mundo está en su contra

    © AP Photo / Darko Vojinovic
    Entrevistas
    URL corto
    0 110

    Los horrendos crímenes contra la población civil en Kosovo siguen sin resolverse después de más de 20 años.

    Los secuestros, homicidios y la extirpación de órganos que tuvieron lugar a finales de la década de los 90 y principios de la década del 2000 se convirtieron en algo común en la autonomía del sur de Serbia. El miedo por sus vidas todavía hoy acalla las voces de los testigos.

    El presidente de la Asociación de Familiares de Personas Secuestradas y Desaparecidas en Kosovo y Metohija, Milorad Trifunovic, comentó a Sputnik qué esperan y en qué ponen sus esperanzas los familiares de los desaparecidos.


    — ¿Los datos de cuántos desaparecidos tiene su asociación?

    — Nuestra asociación, que se fundó y comenzó a trabajar en 1999, ha recopilado información sobre 941 desaparecidos. Se trata no solo de serbios, sino también de gitanos y 21 albaneses. Son personas de entre 16 y 82 años, en su mayoría hombres de 25 a 45 años. Individuos en la flor de la vida. Tenemos sus nombres, apellidos, fechas de nacimiento, el lugar y el momento de su desaparición. Esa información ha sido confirmada y entregada al comité de la Cruz Roja local.

    — ¿Cuándo se produjo la desaparición de estas personas?

    — En 1998 desaparecieron más o menos el 20% de ellos. Y después de la firma de un acuerdo técnico en 1999 para poner fin al conflicto armado, el 80% restante, algo que tuvo lugar bajo la protección de fuerzas internacionales de la ONU y luego de la OTAN. Llegaron para mantener la paz y la seguridad, pero fue precisamente durante ellos que el 80% de estas personas, principalmente serbios, desaparecieron en Kosovo y Metohija.

    — ¿Existe algún testimonio sobre cómo desaparecieron estas personas?

    — Uno de los primeros fue el secuestro grupal a cielo abierto de nueve mineros de Belachevats cerca de la ciudad de Obilic, sobre las 7 de la mañana del 22 de junio de 1998 en el estacionamiento de la compañía, adonde los desaparecidos habían llegado en sus autos. Fueron llevados a una dirección desconocida. Entre ellos estaba mi hermano Miroslav. Fueron secuestrados por personas con el uniforme del Ejército de Liberación de Kosovo (KLA). Desde entonces, los secuestros han ocurrido continuamente.

    — ¿Encontraron a los mineros desaparecidos?

    Nos informaron que sus restos se encontraban en una mina privada cerca del pueblo Zhillivode. Un albanés, cuya identidad no queremos revelar, nos informó que habían sido enterrados allá. Nosotros exigimos del contingente internacional bajo la protección de la ONU (KFOR) exhumar esa zona, pero, al cabo de dos días, recibimos una llamada de nuestro testigo, que comunicó que estaban haciendo excavaciones en esa zona, pero en un lugar erróneo. Se lo comunicamos a los órganos internacionales de investigación, pero nos contestaron que tenían informaciones de tres fuentes diferentes. Eso duró cuatro años, desde 2010, con una pausa durante el período invernal. La zona es de verdad de difícil acceso, cuando llueve ocurren deslizamientos de tierra, y se tomó la decisión de que allá no había nada. Pero un día antes de finalizar los trabajos, en el lugar ocurrió un gran incendio, que duró dos días. Por eso sospechamos que, si hubieran encontrado algo, lo destruyó el fuego.

    — ¿Podrían estos secuestros estar relacionados con la venta de órganos?

    — Claro, lo sospechábamos. La mayoría de las personas fueron secuestradas en la flor de la vida. Cuando en 1999 designaron a Bernard Kouchner como jefe de la Administración Interina de la ONU, surgieron preguntas para él como uno de los fundadores de la organización Médicos Sin Fronteras. Cuando los periodistas le preguntaron si sabía algo sobre la venta de órganos humanos, contestó enojado: '¡¿Está mal de cabeza?!, ¡¿qué venta de órganos!?'.

    Nosotros seguimos buscando a 572 personas de las 941 de nuestra lista. Pasamos los restos de 371 personas a sus familias basándonos en los resultados de las pruebas de ADN, que daban una coincidencia del 99,9%.

    Se trataba de cuerpos hallados en todo Kosovo y Metohija.

    Ahora todo el trabajo está congelado. En 2016 no hubo ni una sola exhumación, tampoco entregamos los restos de las víctimas a sus familiares. En 2017 entregamos solo un cuerpo de los 430, conservados en la morgue de Pristina.

    Después de la guerra, a menudo enterraban sin ninguna prueba de ADN, basándose en objetos personales y testimonios, y nosotros consideramos que entonces muchas personas fueron enterradas bajo nombres falsos. Intentamos iniciar la revisión, pero las autoridades albano-kosovares colaboran a regañadientes. El año pasado hicimos solo una exhumación cerca de Dzhiakovitsa, donde hallamos siete cuerpos. Aún no tenemos los resultados del ADN, pero casi seguro que son los cuerpos de los serbios secuestrados.

    ¿Colaboran con las misiones de la ONU (UNMIK), de la Unión Europea (EULEX) o con las autoridades de la república autoproclamada de Kosovo?

    — Tengo que decirles que, sinceramente, estamos dispuestos a colaborar hasta con los demonios, solo para llegar a la verdad sobre nuestros familiares. Entendemos que ninguno de ellos sobrevivió, pero cada familia quiere enterrar los restos con dignidad. El sábado, 2 de marzo, fue el día de Conmemoración de los Fieles Difuntos, y todos fueron al cementerio. ¿Y nosotros dónde ponemos una vela en memoria de nuestros familiares desaparecidos? Y cada vez es uno de los días más difíciles.

    Hasta junio de 2018, la investigación fue llevada a cabo por la misión de la UE (EULEX). Desde junio cambiaron su mandato. La misión se convirtió en observadora y ahora se encargan las estructuras de defensa albano-kosovares.

    Ahora funcionan dos comisiones sobre los desaparecidos, de Pristina y de Belgrado. Anteriormente colaboraron satisfactoriamente. Ahora colaboran también, pero existen limitaciones políticas. La misión albano-kosovar era 'gubernamental', lo cual representa un problema para la colaboración con las autoridades serbias. Hace dos semanas, los albaneses prohibieron al presidente de la comisión de Belgrado, Velko Odalovich, el ingreso a Kosovo.

    En marzo está planeado celebrar una reunión de los grupos de trabajo. Veremos si tiene lugar. Nosotros les compartimos toda la información sobre los supuestos lugares de entierros, pero a nivel de las autoridades albano-kosovares no se hace nada para realizar las exhumaciones.

    — ¿Se llevan a cabo investigaciones de las desapariciones de las personas en Kosovo en las estructuras regionales e internacionales?

    — Nosotros sospechamos que todos los comandantes de campo y comandantes de las siete zonas operativas del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) están implicados en los secuestros. Tenemos sus nombres. Ya en 2002 pasamos la información sobre 574 desaparecidos a la Fiscalía de los Crímenes de Guerra en Belgrado. Ellos comunicaron que pasaron los materiales al Tribunal Penal Internacional sobre la antigua Yugoslavia en La Haya (TPIY).

    Hace cinco años, fue fundado en los Países Bajos un tribunal especial sobre los crímenes cometidos durante el conflicto armado en Kosovo. La entidad está funcionando. Nosotros nos juntamos con los representantes de la Fiscalía en La Haya. El tribunal funciona según las leyes kosovares, pero también participan ciudadanos de otros Estados. Tenemos información de que ya hablaron con 12 exrepresentantes del ELK. Por desgracia, uno de ellos [el comandante de campo Sylejman Selimi] iba y volvía a La Haya en un avión de la república autoproclamada. De regreso lo designaron asesor del primer ministro de Kosovo, Ramush Hardinaj.

    Estamos seguros que se realizó el comercio de los órganos humanos, lo cual fue comprobado por el informe de 2010 hecho por el diputado del Consejo de Europa, Dick Marty. La asamblea parlamentaria del Consejo de Europa aceptó este informe.

    Te puede interesar: Quién y cómo empuja a los Balcanes a una nueva guerra

    Actualmente, de las 176 familias de los desaparecidos en Kosovo, quedaron solo cinco padres de familia vivos, el resto son madres solteras, ahora ya abuelas solteras con muchos problemas sociales y materiales. Todos estamos luchando por la supervivencia, y nosotros además luchamos por encontrar a nuestros seres queridos. Más bien, encontrar sus restos.

    — ¿Durante las exhumaciones fueron encontrados cuerpos con huellas de extracción de órganos?

    — Es casi indetectable 20 años después. Quedaron solo huesos, casi nada más. Pero hay versiones que apuntan a que varias clínicas en Albania practicaron trasplantes. Hay algunas informaciones y rumores que indican que a nuestros compatriotas los trasladaban a Albania y Macedonia, donde se les extirpaban los órganos. Después de eso podrían haber sido asesinados y enterrados.

    Tenemos muchas esperanzas en el Tribunal Penal Internacional sobre la antigua Yugoslavia en La Haya, donde esperamos que conteste a nuestras preguntas. Hay un problema más: la protección de testigos. Los testigos son el eslabón clave en nuestro caso. Como miembros de las familias de los desaparecidos, nosotros no tenemos el derecho a nombrar nuestras fuentes de información porque nuestros familiares seguramente estén muertos. ¿Y qué pasará con ellos y sus familias? Por eso ahora estamos entre martillo y yunque cuando se trata de testigos.

    Además, la Fiscalía Especial del TPIY tiene una lista de juristas que van a representar nuestros intereses. Estos dicen que no podemos escoger a nuestros representantes en el proceso. Además nos enteramos de que el ex juez principal del TPIY, que condenaba a los serbios, ahora va a defender los intereses de los albaneses en las futuras audiencias. Por eso nos sentimos como ciudadanos de quinta categoría, como si todo el mundo estuviera en nuestra contra.

    Etiquetas:
    venta de órganos, transplantación, tráfico de órganos, órganos, desaparición, Yugoslavia, Kosovo, Serbia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik