Widgets Magazine
En directo
    Askold Zapashni, domador y director escénico del circo de los hermanos Zapashni

    El mejor domador de Rusia habla del circo moderno, Ricky Martin y el miedo (fotos, vídeo)

    © Foto: Instagram/askoldzap
    Entrevistas
    URL corto
    1152

    En medio de la arena, bajo el foco blanco de las luces y el silencio de miles de espectadores, aparece majestuosa la figura de Askold Zapashni. Procedente de un largo linaje de artistas circenses, Askold es hoy el domador de animales salvajes más conocido de Rusia.

    Hoy día, los domadores de bestias son una especie en extinción. El conflicto global entre los defensores de los animales y los circos han hecho que cada vez menos directores se arriesguen a mostrar escenas con animales. Pero los espectáculos de los hermanos Zapashni parecen ir a contracorriente y cada vez logran más popularidad en China, Rusia y los países de la antigua URSS.

    Askold Zapashni, el menor de los dos hermanos, es, además, vencedor de numerosos festivales circenses, autor de libros, portador de la antorcha olímpica y director escénico del Gran Circo de Moscú, uno de los circos más conocidos de Rusia. Su labor es reconocida y admirada en todo el país. Ahora ha decidido dedicar parte de su tiempo a enseñar a los futuros artistas entre los muros de su Alma Mater, el Instituto Ruso de Arte Teatral de Moscú (GITIS).

    Sputnik ha conversado con Askold para entender a qué se debe su éxito y por qué ha decidido compartirlo con los más jóvenes.

    — Usted viene de un largo linaje de artistas, es director escénico de su propio circo y tiene un calendario muy apretado en cuanto a espectáculos. Sin embargo, ha encontrado tiempo para desempeñarse también como profesor e instruir a nuevos artistas de circo en los cursos de preparación del GITIS. ¿Por qué lo hace?

    La primera razón es el deseo de compartir mi experiencia. A mis 40 años entiendo que he tenido una larga trayectoria. He tenido acceso a una experiencia única, primero que todo a través de mi padre, como pedagogo, y también de los veteranos del circo, que siempre me rodearon. Una vez que mi hermano y yo tuvimos la oportunidad de realizar grandes planes, con cada nuevo proyecto recibía una gran experiencia como artista y como director escénico. Esa es una experiencia que podría ser muy útil.

    En segundo lugar, tengo una especie de dolor por el circo ruso. Durante muchos años, cuando era joven, veíamos todo lo que pasaba en Occidente con envidia, como que todo lo bueno que pasaba sucedía solo ahí y nosotros solo intentábamos alcanzarlos. Siempre tuve una especie de rencor, porque en Rusia existe una inmensidad de gente muy talentosa. Existió toda una época cuando era Rusia la que encabezaba la carrera en el arte circense. Pero en la década de los 90 todo eso se perdió. Así que me propuse recuperarlo.

    Cuando uno recibe la oportunidad de poner en escena grandes proyectos, que se pueden mostrar con gran orgullo por todo el mundo, con el tiempo uno comienza a querer ir más allá de sus propias ambiciones. Existen muchos artistas que creen que lo más importante es su propio éxito y que no hay que compartirlo con nadie. Pero este es un camino erróneo. Porque si uno no comparte nada de lo obtenido, todo se acabará en cuanto termine su vida artística.

    Otra razón no menos importante radica en lo personal. Con el tiempo uno entiende que ya ha vivido lo suficiente como para enseñar a otros. Y no se trata solo de un deseo propio, sino también de una petición, cuando mi propio maestro que me enseñó todo en el Instituto Ruso de Arte Teatral de Moscú. se acercó a mí y me preguntó: "Askold, ¿no querrías ser profesor y compartir tu experiencia con otros?"

    Hay un poco de vanidad en eso, pero cuando tus maestros consideran que eres digno de enseñar, es que ha llegado la hora.

    Escena del show de los hermanos Zapashni 'El mensajero', mostrado en San Petersburgo
    © Sputnik / Alexey Danichev
    Escena del show de los hermanos Zapashni 'El mensajero', mostrado en San Petersburgo

    — ¿Cómo fue regresar a su Alma Mater, ya no como estudiante, sino como profesor?

    Fue algo interesante, porque te sientes en un nuevo estado. Yo recuerdo muy bien cuándo entré por primera vez al GITIS, cómo me presenté ante la comisión que te examina y todo el nerviosismo de ese momento. Era algo desafiante, porque a pesar de todos mis anteriores logros, tuve que mostrar de lo que era capaz aquí y ahora. Al principio no sabía cómo hacerlo bien, qué es lo que esperaban de mí. Además, mi apellido resultó ser un problema, porque los profesores son muy celosos con las personas de renombre.

    También: "El artista que hace los trucos es la persona más importante en el circo"

    Ahora es diferente. Ahora soy yo el que está en la comisión de examinación. Ahora soy yo el que ve cómo le tiemblan las manos a los jóvenes chicos y chicas que intentan sorprenderte. Entonces recuerdo cómo estuve en su lugar y que mis profesores me veían como ahora yo lo hago.

    Es algo curioso, pero también muy responsable. Porque no hay que olvidar que no se trata de un juego, que uno está ahí no para regodearse en la vanidad, sino para compartir su experiencia. La conciencia de que debo aprovechar el tiempo que paso con mis alumnos para que ellos obtengan algo nuevo es el punto clave de la enseñanza.

    Espectáculo de los hermanos Zapashni 'Ojos cerrados' en el festival mundial de artes circenses Ídolo, septiembre de 2018, Moscú
    © Sputnik / Ilya Pitalev
    Espectáculo de los hermanos Zapashni 'Ojos cerrados' en el festival mundial de artes circenses Ídolo, septiembre de 2018, Moscú

    — Usted es conocido principalmente como domador de tigres y leones. También es acróbata, pero quizá su desempeño más importante sea el de director escénico de su circo. ¿Qué grado de importancia tiene el papel de un director en el circo?

    Hay dos tipos de directores. Hay directores que técnicamente ensamblan diferentes escenas en un solo espectáculo y hay directores que llevan una nueva visión al circo. Son figuras totalmente diferentes.

    El circo, como cualquier otra arte, tiene que pasar por etapas de transformación con el tiempo. Si el circo deja de ser actual, si el circo se olvida que tiene que seguir el paso del tiempo, comienza a degradarse y puede morir. De ahí la importancia de que siempre haya una afluencia de mentes jóvenes que revaloricen los viejos cánones. Seguir la tradiciones, pero siempre revitalizándolas, es un punto muy importante.

    Son los directores jóvenes los que hacen que el circo siempre sea actual. Porque cada nueva generación de espectadores quiere ver en el circo algo diferente a lo que sus padres veían. Y si el circo corresponde a la demanda, entonces el espectador va con gusto a verlo, pero si no, entonces se convierte en algo retrógrado.

    Solo los directores pueden ver esa tendencia y cambiarla. Los artistas cumplen las tareas más difíciles en la arena, pero siempre necesitan a un líder que les diga de qué manera hacerlo.

    Escena del show de los hermanos Zapashni 'El mensajero', mostrado en San Petersburgo
    © Sputnik / Alexey Danichev
    Escena del show de los hermanos Zapashni 'El mensajero', mostrado en San Petersburgo

    — Su circo ha realizado muchas giras por el mundo. Usted ha participado en numerosos festivales internacionales de circo. ¿Qué es lo que diferencia este arte escénico en Rusia y el mundo?

    Rusia tiene una vasta tradición circense. En Occidente, por ejemplo, son buenos con los trabajos de mercado, el marketing y la parte comercial. Y uno y lo otro son ventajas, pero uno sin lo otro puede convertirse en una desventaja.

    En EEUU han perdido la tradición de base. Quedaba el Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus, uno de los circos más antiguos, pero cerró después de más de 100 años de existencia. Porque consideraron que era poco rentable ante la constante presión de los 'zooextremistas' y decidieron ir por el camino más fácil, cerrándolo. ¿Es malo o bueno? Claro que es malo. Porque se ha perdido experiencia, conocimiento, legado, el propio arte. En su lugar quizá aparezca algo nuevo, pero lo perdido no se podrá restaurar.

     

    También: Cirque du Soleil, la mini ciudad donde conviven 18 nacionalidades

    En Rusia el problema es diferente. Aquí hablan mucho de las tradiciones, del arte, del legado, pero no saben cómo venderlo. No hay personas capacitadas para hacerlo correctamente, por eso cuando intentan salir al mercado global siempre pierden, porque allí las personas no quieren compartir el mercado. Te sonríen y te dicen "bienvenidos", pero al mismo tiempo hacen todo para que tú no puedas entrar ahí. Y se dedican a sacarte utilizando tecnologías, conexiones. Lamentablemente aquí entra en juego la política. Pero considero que el arte, al igual que el deporte, debe estar fuera de la política.

    Debemos compartir lo bello desinteresadamente, siempre teniendo en cuenta la parte comercial, pero haciéndolo desde el alma. El equilibrio entre lo tradicional y lo comercial sería lo ideal.

    Askold Zapashni deja las huellas de sus manos en una placa justo antes del estreno de su show 'Sistema'
    © Sputnik / Vladimir Pesnya
    Askold Zapashni deja las huellas de sus manos en una placa justo antes del estreno de su show 'Sistema'

    — Usted mencionó el tema de las personas que llamó 'zooextremistas'. Esa también sería una de las diferencias entre el circo ruso y el occidental. En el oeste a las personas les han inculcado el hecho de que los animales en el circo son algo malo. Pero usted es un domador, ¿cómo podría defender lo que hace?

    Podría defender el tema de los animales en el circo muy fácilmente, pero es algo difícil de explicar a una persona común, porque se necesita conocer la información desde dentro para poder argumentar en una u otra dirección. Una persona común argumenta su visión por lo que escuchó o le dijeron. El instrumento político más importante que existe en este mercado es hacer creer a las personas que es su propia opinión, cuando en realidad están repitiendo lo que alguien les ha inculcado.

    Yo puedo hablar sobre el tema como profesional. ¿Por qué? Porque tengo mis propios ejemplos. Yo puedo decir que en este circo los animales viven en excelentes condiciones, así como puedo mostrarles ejemplos muy malos. Pero sé de lo que estoy hablando.

    La gente que no está al tanto de cómo viven los animales en un circo y cómo es su hábitat, lo primero que argumentan es que los animales salvajes viven mejor en la naturaleza. Eso es simplemente falso. No podemos pensar con los clichés de las películas animadas. Vea alguna película documental sobre la naturaleza. La vida salvaje es un infierno en el que la mayor parte del tiempo los animales simplemente intentan sobrevivir.

    Los animales se devoran unos a otros, mueren de enfermedades, de catástrofes naturales, sequias, inundaciones… En un buen circo, con cuidado y alimentación adecuados, los tigres viven el doble que en su hábitat natural. Mis animales a cada rato se lastiman, lo que en la naturaleza con gran probabilidad culminaría en su muerte a través del sufrimiento. Aquí todos tienen la vida garantizada. Si pudiéramos preguntarles dónde preferirían vivir, ¿cuál sería su respuesta?

    Lo segundo que argumentan es que los animales salvajes no deben coexistir con los humanos. Entonces les digo, ¿y quién decidió eso: usted o alguien por usted? ¿La naturaleza? Entonces lleguemos más lejos: vivimos en ciudades en las que no hay animales salvajes. No encontrará elefantes, hipopótamos, cocodrilos ni tigres en las calles. Los hemos sacado a todos de nuestro mundo. ¿Por qué decidieron que para una persona civilizada, el aislamiento del mundo de los animales es algo bueno? Si hablamos de 'lo natural', entonces por qué no convivimos con los animales de manera que cada parte tenga su derechos. Eso sería lo correcto.

    También: Esta leona mordió el anzuelo de una manada de perros salvajes

    Un solo ejemplo: las ratas. Si seguimos las reglas que propagan los defensores de animales, estaríamos rodeados de ratas. ¿Quisiera alguien vivir en un mundo así? No lo creo. Otro ejemplo: ¿en qué se diferencia el entrenamiento de animales en el circo y las mascotas? Me dirán que una cosa es cuando lo hacen por placer y otra por dinero. ¡Un momento! ¡En el mercado de mascotas se hacen fortunas! Que usted personalmente no lo vea no significa que eso no pase. ¡Es un mercado enorme! Si usted obliga a su animal casero a salir a pasear cuando usted lo decida, comer lo que usted decida, vivir donde usted decida, está haciendo lo mismo que se hace con los animales del circo.

    ¿Y si llegamos más lejos con esa lógica? ¿Por qué restringimos las libertades de nuestros hijos? ¿Por qué les obligamos a ir a la escuela?

    La cuestión no es prohibir, sino controlar y combatir los excesos. Estoy de acuerdo que los animales en el circo deben vivir en las mejores condiciones, pero entonces perfeccionemos esas condiciones. El circo, como cualquier otra industria, es muy amplio en las formas de ejercer. Hay circos y domadores que maltratan a sus animales y ellos deben ser penalizados por ley; hay otros que hacen lo posible para que sus animales tengan la mejor vida posible. No podemos pintar a todos con la misma brocha.

    Los hermanos Askold y Edgar Zapashni durante uno de sus espectáculos en Moscú
    © Sputnik / Ilya Pitalev
    Los hermanos Askold y Edgar Zapashni durante uno de sus espectáculos en Moscú

    — Algunos de los tigres de su circo tienen nombres muy curiosos, como Ricky, en honor al cantante puertorriqueño Ricky Martin. ¿Le pone algún sentido especial a los nombres de sus animales?

    Es solo una broma. Ningún sentido especial. Mi hermano y yo hemos decidido llamarlos en honor a cantantes. Tenemos un león Bono, por el líder del grupo de rock U2, David Bowie, Zhanna Friske…

    — Su trabajo está muy fuertemente ligado a un riesgo constante. ¿Podría recordar el momento en el que más temió por su vida?

    No podría recordar un momento en especial, porque suceden muy a menudo. El último sucedió cuando practicaba mi salto montado en un león. Es muy peligroso, porque si me caigo o lastimo al animal, el león pude morderme. En aquella ocasión tuve la mala suerte de caerme. En ese momento pensé que era el final. No tuve miedo, simplemente entendí que llegó mi fin. Cuando abrí los ojos entendí que caí hacía un costado, me golpeé duro, pero no lastimé al león.

    Hace poco participé en un proyecto cinematográfico y ahí me preguntaron cuál es la emoción que me resulta más difícil de fingir. Entonces dije que el miedo. Toda mi vida me enseñaron a no tener miedo.

    Etiquetas:
    circo, leones, tigres, Askold Zapashni, Rusia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik