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    Abel Murcia, director del Instituto Cervantes de Moscú

    Abel Murcia, director del Instituto Cervantes de Moscú: "El español en Rusia goza de buena salud"

    © Foto: Daria Morgunova
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    Miguel Ángel Julià
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    La lengua española vive un momento dulce en Rusia. Muchas universidades y academias del país ofrecen su enseñanza y el interés entre los rusos por aprenderla es creciente. Uno de los centros de referencia para el aprendizaje del español es el Instituto Cervantes de Moscú y Sputnik ha hablado con su director, Abel Murcia.

    A pesar de que el Instituto Cervantes, que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores español, se fundó en el año 1991, no fue hasta el 2002 cuando abrió sus puertas en la capital rusa.

    El emplazamiento elegido para su ubicación, un antiguo palacete situado en la calle Novinski, en el centro de la ciudad y muy cerca de la Embajada de EEUU, fue fruto de una intensa búsqueda. "Está bien situado y, sobre todo, bien comunicado, lo cual en Moscú es lo más importante", afirma Murcia.

    "Desde 2002 hasta ahora ha tenido una evolución interesante. Es uno de los centros más grandes de la red de institutos del Instituto Cervantes", explica el director del centro, que se hizo cargo de la institución en el 2014, después de dirigir los Cervantes de Varsovia y Cracovia. El centro en Rusia es, además, uno de los más activos: "Probablemente es uno de los pocos del mundo que abre los siete días de la semana y tiene clases desde las 9.00 de la mañana hasta las 10.00 de la noche todos los días".

    El Cervantes se ocupa de la difusión de la lengua y la cultura en español —y de otras lenguas cooficiales del Estado español, de hecho el centro de Moscú ha acogido cursos de catalán e incluso de gallego—, de la actividad cultural y de gestionar la biblioteca Miguel Delibes, que cuenta con 30.000 volúmenes en español, un espacio "de carácter eminentemente público".

    Biblioteca del Instituto Cervantes de Moscú
    © Foto: Instituto Cervantes de Moscú
    Biblioteca del Instituto Cervantes de Moscú

    "La sala de lectura es una sala a la que puede llegar cualquier persona, pedir un libro y sentarse, leer, estudiar…", comenta Murcia.

    ¿Por qué los rusos quieren estudiar español?

    A la pregunta de qué tiene nuestra lengua para despertar tanto interés entre los rusos, Abel Murcia responde que "somos una de las grandes lenguas de cultura del mundo, tiene en torno a 500 y 550 millones de hablantes, es hablada en 20 países… desde el punto de vista del comercio, turismo, cultura… no necesitamos ninguna justificación". Cada persona puede encontrar un motivo para iniciarse en una determinada lengua, pero actualmente los argumentos 'pragmáticos' también pesan a la hora de elegir el español.  

    Instituto Cervantes de… ¿San Petersburgo?

    Algunos países, como Brasil, EEUU o Italia, tienen diversas sedes del Cervantes, pero en Rusia únicamente existe la de Moscú. Es por lo tanto inevitable preguntar por la apertura de otro centro en la segunda ciudad del país.

    "Se hace difícil decir que no está justificado abrir un centro en una ciudad. ¿San Petersburgo? Está justificadísimo, pero si pensamos que en Asia tenemos 5 o 6 [centros] o que en África subsahariana tenemos el aula de Dakar y ya está…", comenta Murcia, que aboga por que el centro tenga presencia en otras localidades rusas mediante otras fórmulas, como a través del entorno digital o de los centros acreditados.

    Abel Murcia, director del Instituto Cervantes de Moscú
    © Foto: Daria Morgunova
    Abel Murcia, director del Instituto Cervantes de Moscú

    Más allá de San Petersburgo, el instituto también ha colaborado con exposiciones itinerantes a lo largo y ancho del país, "pero esto está siempre sometido a la realidad de las posibilidades económicas, que en un país como Rusia es tanto más complicado. Si Moscú ya es grande, Rusia es enorme, es infinita, por decirlo de alguna manera".

    La 'casa común' de la cultura hispanoamericana

    El director del Cervantes destaca que Moscú es "una de las pocas ciudades del mundo en la que hay presencia de todas las Embajadas de los países hispanohablantes" e insiste en que el centro es "como una casa de todos, en la que cualquier Embajada de un país hispanohablante puede llamar a nuestra puerta y decir 'tenemos intención de hacer tal acto'. En función de la disponibilidad de espacios que tengamos hemos estado siempre abiertos". "Pueden entrar como entras en tu casa. Y esto es algo más que una declaración de intenciones", añade.

    El DELE, desde Moscú hasta Biskek, pasando por Ulán-Udé

    Otro de los pilares de la institución es la gestión de la acreditación DELE —un certificado de conocimiento del español por niveles reconocido internacionalmente—. A parte de en Moscú, estas pruebas se hacen en lugares tan diversos como San Petersburgo o Kazán. Más allá de los Urales, también se realizan pruebas en Omsk, Novosibirsk o Irkutsk —a 5.200 km de la capital— y, por último, en capitales y ciudades de antiguas repúblicas soviéticas como Biskek (Kirguistán), Almaty (Kazajistán), Ereván (Armenia) o Bakú (Azerbaiyán). Cada año, alrededor de un millar de personas pasa estas pruebas en los 22 centros acreditados que dependen del instituto de la capital rusa.

    Retos de futuro

    Abel Murcia resta importancia a la cifras de, por ejemplo, unas 4.500 matrículas anuales en el centro de Moscú, pero sí que destaca el posicionamiento de la institución entre la sociedad civil rusa.

    "Tradicionalmente el Cervantes de Moscú se ha apoyado y ha apoyado a numerosísimas instituciones del ámbito cultural y académico en Moscú, y eso nos da una visibilidad sumamente importante".

    Edificio del Instituto Cervantes de Moscú
    © Foto: Instituto Cervantes de Moscú
    Edificio del Instituto Cervantes de Moscú

    Preguntado sobre el futuro, Murcia destaca que, "cuanto más profundicemos en ese diálogo permanente con la sociedad civil rusa y en entendernos más y mejor, estaremos en el buen camino".

    "No vamos a entendernos en todo, eso es imposible. Eso es imposible aquí [en Rusia] y en nuestro propio país, pero seguro que hay muchas cosas que podemos hacer juntos y el estar abierto a eso es para mí la línea vertebradora del Cervantes de Moscú", concluye.

    Orígenes del español y el hispanismo en Rusia

    Rusia y España están lejos, aunque hay quien defiende que los extremos se tocan, también en este caso. El estudio del español llegó relativamente tarde al país eslavo y, de hecho, durante la URSS no formaba parte de los planes de estudio escolares generales, en los que se ofrecía el alemán, el francés y el inglés como lengua extranjera. "El español nunca se estudió en Rusia, pero se sabe que Pushkin lo estudió y en su biblioteca había algunos libros en español. También el gran dramaturgo [Alexandr] Ostrovski hizo un par de obras de teatro sobre temas españoles y estudió la lengua", explica la gestora cultural del Instituto Cervantes, Tatiana Pigariova.

    Sin embargo, la situación está cambiando y el español —junto al chino— ya forma parte de la Olimpiada escolar rusa, una competición académica que mide los conocimientos de los mejores estudiantes del país, destaca.

    Pigariova considera que el comienzo del hispanismo —y de algún modo el inicio de la andadura del español y la cultura española— en Rusia se inició en el año 1937, cuando, "con motivo del 20º aniversario de la Revolución de Octubre, la República española donó a la Unión Soviética 1.500 libros, en lo que se llamó la 'donación del pueblo español'". Aquello sirvió como base para posteriormente formar a toda una generación de hispanistas rusos.

    "La colección no tenía carácter político o de propaganda, sino que era una colección de todos los clásicos españoles y además, por ejemplo, la parte que venía de Barcelona estaba encuadernada en cuero rojo con el escudo de la Unión Soviética y, cuando tú ves, por ejemplo, los poemas de Ovidio en latín, traducidos al catalán, encuadernados en cuero rojo y con el escudo de la Unión Soviética… es un libro casi surrealista", explica.

    La guerra civil española supuso un nuevo impulso al estudio del español porque "fue un suceso vivido por todo el país como algo propio". Además, la huella de muchos niños y niñas de la guerra llegados de España a la URSS ayudó también a sentar las bases del estudio de esta lengua en el país eslavo, dado que muchos de aquellos niños acabaron siendo brillantes pedagogos. 

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    idioma español, idiomas, Instituto Cervantes de Moscú, Abel Murcia, Rusia
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