12:12 GMT +320 Septiembre 2017
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    Violinista Nicolás Chumachenco

    El violinista Nicolás Chumachenco asegura que ésta es "la era de la mujer"

    © Sputnik/ Ana Delicado Palacios
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    Ana Delicado Palacios
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    BUENOS AIRES (Sputnik) — El prestigioso violinista polaco de origen ruso Nicolás Chumachenco dijo a Sputnik que las mujeres se están destacando en la música a fuerza de interés y tenacidad en el mundo artístico.

    "Estamos en la era de la mujer", dijo Chumachenco en una entrevista exclusiva mientras se encuentra en Argentina.

    La mujer, "esa palabra tan simple y sin embargo tan misteriosa", acotó el músico, comienza a abrirse camino con una gran tenacidad para mejorar su preparación.

    "Son las que más estudian, las más preparadas, las que más se interesan en crecer como músicos; es algo común que sucede también con mis colegas", indicó.

    Para crecer como artista "uno tiene que crecer como persona, y formarse a sí mismo significa poner interés en todas las manifestaciones del ser humano", reflexionó el intérprete.

    Vínculo con Argentina y con Rusia

    Nacido en Polonia de padres rusos en marzo de 1944, Chumachenco llegó a los cuatro años a la provincia argentina de Tucumán (noroeste), donde sus dos progenitores encontraron refugio tras la II Guerra Mundial como músicos en la recién creada Orquesta Sinfónica de Tucumán.

    La de Tucumán "era la mejor orquesta de Argentina en aquellos tiempos, porque allí se refugiaron concertistas alemanes, húngaros, italianos, polacos y rusos", aseguró Chumachenco.

    La relación del músico con Rusia se fió principalmente a través del idioma, dado que el ruso es su lengua materna y la que hablaba con sus padres, ucranianos de la región de Zarinsky (sudoeste).

    María Noel Riccetto, primera bailarina del Ballet Nacional del Sodre y Ciro Mansilla, primer bailarín del Sodre
    © Foto: Carlos Villamayor/ Ballet Nacional del Sodre
    Cuando la Unión Soviética colapsó en 1989, "todos los maestros que podían salían de Rusia, al igual que la juventud, especialmente a las universidades alemanas de música que eran muy deseadas", detalló.

    Chumachenco ha visitado Rusia en dos ocasiones: una tras ganar el afamado concurso internacional de Tchaikovsky en Moscú, y otra como solista con la Orquesta de Cámara de Zurich.

    No es casual que el músico resida actualmente en Alemania como catedrático de violín en la Escuela Superior de Música de Friburgo.

    Alemania es un sueño para la cultura financiada por el Estado, por ser "el ejemplo más perfecto y más antiguo de cómo la música clásica está arraigada en la cultura del pueblo" afirmó el artista.

    Aunque en ese país se ha dado una paulatina fusión de distintas orquestas, "estamos hablando de una capital, Berlín, en la que todavía hoy hay cuatro compañías de ópera y siete orquestas de primer nivel", observó.

    En el resto de Europa, ya sea Francia, Italia o en España, donde Chumachenco ejerce como director y solista de la Orquesta de Cámara Reina Sofía, "lo que ganan los músicos en las orquestas que no están en las capitales es ridículo", lamentó.

    Para los jóvenes

    "Hace 60 años aparecían artículos en revistas especializadas que alertaban de que las orquestas podían desaparecer por falta de gente, mientras que hoy para un puesto vienen 2.000 jóvenes fantásticamente bien preparados, y luego se las tienen que rebuscar", reflexionó.

    En este aspecto "la vida es mucho más dura para la juventud que hace 50 años", sostuvo.

    Por eso tienen una especial relevancia los proyectos artísticos que se llevan a cabo en países como Venezuela, Argentina y Uruguay para acercar la música clásica a jóvenes de pocos recursos.

    El gran exponente de estos programas es José Antonio Abreu, fundador de la Orquesta Nacional Juvenil y del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que integran más de medio millón de niños y adolescentes.

    "Este hombre revolucionó muchas cosas con una gran virtud, así que es algo que podrá llevarse con mucho orgullo a la otra vida, porque su trabajo mereció la pena", alabó el violinista.

    También su amigo Rolando Prusak, a quien debe en gran parte su actual visita a Argentina, desarrolla un proyecto similar en asentamientos precarios de Buenos Aires.

    Prusak trajo a su país una idea que desarrolló durante 12 años como director artístico del Conservatorio Superior de Aragón (España) para perfeccionar el aprendizaje de jóvenes formaciones orquestales.

    "Yo lo viví, porque iba todo el tiempo a dar clases maestras, así como otros solistas de las principales orquestas, y vi cómo consiguió transformar el conservatorio hasta que hubo un cambio de Gobierno y despareció todo como si nunca hubiera existido", lamentó Chumachenco.

    En definitiva, concluyó, este tipo de experiencias enseñan "qué fácil es destruir y qué difícil es crear".

    Chumachenco ofrecerá tres conciertos durante su estadía; el primero en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires, donde la Orquesta Sinfónica acompañará al artista en una función especial con el Concierto para Violín de Ludwig van Beethoven.

    El jueves 16, Chumachenco se unirá al Buenos Aires Piano Quartet, integrado por Fernando Pérez (piano), Stanimir Todorov (cello), Pablo Sangiorgio (violín) y Rolando Prusak (viola) para interpretar en el centro cultural Usina del Arte los dos quintetos para piano de Johannes Brahms y Robert Schumann.

    "Son las dos quintetos más grandes que hay, las dos obras clave para esa formación", dijo el violinista.

    Dos días después, ofrecerá un recital en Tucumán para conmemorar los 60 años de su primer concierto con la Orquesta Sinfónica de esa provincia, cuando tenía apenas 12 años.

    Para esa ocasión, el músico eligió la sonata La Primavera de Beethoven, la primera sonata de Brahms y la tercera de Edvard Grieg. 

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    música, Nicolás Chumachenco, Argentina, Rusia
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