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    Colisión de dos agujeros negros y ondas  gravitacionales

    De obrero socialista al físico que ayudó a confirmar la teoría de Einstein

    CC BY 2.0 / Maxwell Hamilton
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    Mario Díaz, un ex obrero mecánico de la fábrica Renault de Córdoba, Argentina, se convirtió en uno de los físicos que comprobó la teoría de Einstein sobre las ondas gravitacionales, evento que marcó un antes y un después en la física moderna. Desde su casa en Brownsville, Texas, Díaz habló con Sputnik para contar su apasionante periplo.

    Mario Díaz (izda.)
    © Foto : Mario C. Díaz
    Mario Díaz

    En la primera entrada de la hoja de vida de Mario Díaz aparecen sus empleos iniciales: obrero mecánico de SKF y de Renault en Córdoba, Argentina (1970-1980). En la última entrada, su cargo actual: director del Centro de Astronomía de las Ondas Gravitacionales de la Universidad de Texas en Brownsville. Entre las dos, una larga lista de distinciones académicas e investigaciones. Pero a pesar de haber cambiado el torno de la fábrica por la física más avanzada, Díaz tiene el mismo sueño: "Sigo creyendo, como en mi época de adolescente, que el gran desafío es hacer un mundo más justo".

    Díaz fue uno de los tres argentinos que participó en la comprobación de la teoría de las ondas gravitacionales de Einstein, un descubrimiento tan importante para la física como lo fue la invención del telescopio por Galileo hace 400 años. El descubrimiento, que fue anunciado en febrero de este año por el Observatorio de Ondas Gravitacionales con Interferómetro Láser (LIGO, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, revolucionó la física y abrió una nueva puerta para contemplar al universo.

    "A mí me gustaba mucho la mecánica, y como me casé a los 20 años, había que trabajar porque mis padres no tenían dinero. Entré a una fábrica, porque nunca me atrajo el empleo de oficina, siempre necesité tener una conexión con el mundo físico. Me gustaban 'los fierros', como dicen en la Argentina, y me fui a trabajar a la Renault de Córdoba, en la sección de montaje y matricería de forja".

    Eran momentos especiales en la Argentina: acababa de pasar el Cordobazo de 1968, una gran insurrección sindical y estudiantil que acompañó al Mayo francés. Mario había ingresado en la Juventud Comunista a los 15 años, pero ya en Córdoba, "cuando parecía que el mundo se quemaba vivo", ingresó al Partido Socialista de los Trabajadores (PST), que en ese momento se hacía fuerte entre los obreros del Cordobazo.

    Luego vino la dictadura militar en 1976.

    "Ahí se hizo difícil mantener una actividad política, todo se hizo más tranquilo, y con tanto tiempo libre, se me ocurrió estudiar. Había pensado en ingeniería, porque en las fábricas automotrices de Córdoba la mayoría de los obreros especializados estudiaban ingeniería, pero cuando empecé a meterme en matemática, decidí estudiar física. Me doctoré en 1987 en la Universidad de Córdoba".

    Desde entonces, a Mario lo perseguía la teoría de la relatividad. "Einstein explicó que la luz, pese a no tener masa, se debería desviar en presencia de un campo gravitatorio y de allí surgió la teoría de las ondas gravitacionales. A la física le llevó 50 años entender esto", dice.

    En los años setenta se descubrió que dos estrellas muy compactas, tan pesadas como el sol, pero con un radio 100.000 veces menor, es decir, como toda la masa del sol concentrada en una ciudad, y a una distancia de tan solo 100 kilómetros, empezaron a atraerse y a perder energía en forma de ondas, como había dicho Einstein, relata Díaz. Las dos masas dan vueltas una alrededor de la otra por cientos de millones de años, hasta que chocan y se emiten ondas con mayor intensidad que se pueden detectar en la Tierra, comenta.

    Un grupo de físicos de Estados Unidos y Escocia empezó a trabajar en la forma de detectar estas ondas, producto del choque de dos agujeros negros, con dos espejos suspendidos a una distancia lo más grande posible para captarlas. El 14 de septiembre de 2015, durante un ensayo, los científicos del proyecto LIGO detectaron la señal, que permitió comprobar lo que hasta entonces era una teoría.

    Para el físico argentino, este descubrimiento es la ventana que faltaba: "Ahora vamos a observar una parte del universo de la que no sabemos nada, el cementerio, las enanas blancas, los agujeros negros, los restos de colapsos estelares", fenómenos de los orígenes del universo, dice.

    Entre su militancia política juvenil y el descubrimiento del cual ha sido parte, Mario Díaz ve una continuidad:

    "Para mí todo es lo mismo. Lo que me gustaba en mi adolescencia era la visión científica de la sociedad, la idea de entender el mundo del marxismo. No por nada, cuando Marx escribió 'El Capital', le mandó una copia a Darwin. Sigo creyendo, como en mi época de adolescente, que el gran desafío es hacer un mundo más justo".

    Díaz ve un reflejo de sus ímpetus juveniles en el fenómeno de Bernie Sanders en Estados Unidos, porque "ha energizado a la gente joven, con un llamado a controlar los bancos, a tener un salario mínimo decente, a la universidad gratuita. Me gusta ver a alguien que, como Sanders, a los 74 años, no claudica", concluye.

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    ondas gravitacionales, Mario Díaz, EEUU
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