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    Teatro Kamchàtka

    El teatro español inunda de alegría las calles de Moscú

    © Foto: Sylvie Bosc.
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    Óscar Segura
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    La compañía de teatro de calle Kamchàtka, un colectivo de artistas de diversas nacionalidades que surgió en Barcelona, tomará este 18 y 19 de junio las calles de Moscú con su espectáculo 'Fugit'. Sputnik habló con Prisca Villa y Lluís Petit, actores de la compañía, acerca del espectáculo que han traído, del teatro contemporáneo y la inmigración.

    "En tiempos como estos, la fuga es el único medio para mantenerse vivo y continuar soñando". (Henri Laborit)

    Kamchàtka es el nombre del primer espectáculo creado por un grupo de artistas de diversos países con inquietudes que gravitan sobre un mismo eje: la inmigración. Este experimento con el cuerpo y el espacio enfrenta a los espectadores con un grupo de inmigrantes que llega a un nuevo lugar, donde los códigos sociales y culturales son desconocidos para ellos. Es así como el lenguaje oral se ve limitado y son el cuerpo, el tacto, la mirada, el movimiento los que sirven a los actores y a los espectadores como medio de comunicación y de comprensión.

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    © AP Photo/ Alexander Zemlianichenko

    Ese primer intento artístico, mezcla de teatro callejero, teatro de inmersión e improvisación, fue elogiado en la Feria de Teatro de Tárrega —la más importante de España y una de las más relevantes de Europa—, tras lo cual fue representado más de 300 veces en más de 25 países.

    Es entonces cuando el colectivo decide tomar el nombre de su primera obra y convertirse en la compañía Kamchàtka, para seguir explorando así el tema de la inmigración. En 2010 nace el segundo espectáculo de la compañía, 'Habitaculum', en donde la interacción entre actores y espectadores se traslada a un espacio cerrado, en el cual los inmigrantes reciben al público, que debe explorar por sí mismo ese lugar: convivir, compartir, entender y salirse de los parámetros habituales de interacción.

    Finalmente, en el año 2013, surge el tercer espectáculo de esta trilogía sobre la inmigración: 'Fugit'. Esta obra mezcla la experiencia de teatro callejero de Kamchàtka con la especificidad espacial de 'Habitaculum', intentando demostrar que la huida es también una forma de lucha, que el movimiento es esperanza. Con este espectáculo arriba la compañía teatral a Moscú, ciudad que vive actualmente un auge del teatro callejero, y que está ansiosa por verlos en acción.

    Prisca Villa y Lluís Petit, actores de la compañía, hablan no solo con la palabra, sino con todo su cuerpo. En su forma de moverse y comunicarse durante nuestro encuentro se nota la emoción que sienten de estar en Moscú, una tierra para ellos desconocida, y de saber que las entradas para las cuatro presentaciones de 'Fugit' se han agotado. En un ambiente de alegría y sonrisas transcurre nuestra entrevista.

    La primera pregunta es, por supuesto, ¿por qué su primer espectáculo se llama 'Kamchàtka', como la península rusa?

    Lluís: Estaba seguro de que en Rusia nos harían esa pregunta (ríe). En realidad, es una casualidad. Nuestro primer espectáculo hablaba de personas, de inmigrantes que llegan de un lugar desconocido a un nuevo lugar. Entonces tomamos el mapamundi, buscamos el sitio más alejado de Cataluña y allí estaba: ¡Kamchatka!

    ¿Entonces, cuál es su relación, como actores, con Rusia? ¿Alguna influencia?

    Lluís: Yo, personalmente, tengo una gran admiración por los payasos rusos. Lo que conozco más, lo que me ha impresionado más es la técnica de los payasos rusos. Yo provengo del 'clown', realmente he trabajado bastante en el mundo del 'clown': el estar desnudo en el escenario y a partir de la desnudez y la fragilidad de un personaje construir y construir con el público. Y creo que la técnica de 'clown' rusa, de los clásicos payasos rusos, es maravillosa.

    Prisca: Yo no sé realmente qué es lo que más ha influido en mi vida. Cada vez que me preguntan: '¿qué es lo que más ha influido en tu vida?', me encuentro pensando: 'no lo sé'. No sé si es mi abuela, que hace la pasta más buena del mundo, o esta escalera llena de polvo que subía bajo el techo, donde podía tener un amor o los libros que he leído… En realidad no lo sé.

    ¿Fugit, el espectáculo que han traído a Moscú, cómo lo definirían?

    Lluís: Cada uno de estos tres espectáculos —'Kamchàtka', 'Habitaculum' y 'Fugit'— intenta responder a una sencilla pregunta: '¿cómo hablar de la inmigración?'

    En 'Fugit', específicamente, hablamos de la inmigración a través del contacto físico, del movimiento, de la interacción entre actores y público, y también por medio de la inmersión en la historia, pero más importante aún en el espacio. Y el movimiento en el espacio. Y también el silencio es un elemento fundamental. El espectador se enfrenta con la contradicción de ir o no ir, con la necesidad de un movimiento eterno.

    ¿Y cómo cambia el espectáculo en cada país?

    Lluís: No podemos adaptar la historia o la dramaturgia cada vez que viajamos a un nuevo país, es una tarea irreal. Pero adaptar el lugar es algo posible y algo necesario, porque el espacio también es único y singular, también carga con una historia concreta, al igual que las personas. Por esa razón, el proceso de elección del lugar lleva su tiempo, porque es fundamental para que cada espectáculo sea único.

    Prisca: Son tres los elementos que componen el espectáculo: la dramaturgia, la improvisación y el espacio. Y en cada país, en cada representación, la mezcla de esos elementos es distinta. Es un movimiento y un cambio constante.

    En el teatro moderno existen diversos estilos, el de ustedes, por ejemplo, que busca una conexión íntima con el público, una catarsis conjunta, y otros métodos más agresivos, que recurren en muchos casos al rechazo o al asco para generar una reacción en el espectador. ¿Cuál creen que es el camino que debe tomar el arte moderno? ¿Cuál es su característica más esencial?

    Lluís: Lo que nos interesa es un tipo de arte en el que realmente haya una interacción. Yo hago mi trabajo, en el cual yo creo, y considero muy interesante lo que se llama romper la cuarta pared. Por eso creo que la necesidad, en el teatro contemporáneo, de romper esa cuarta pared es básica, es vital para generar nuevo público. Para explicar algo sin romper la cuarta pared, mejor que hagan cine (risas).

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    Teatro Kamchàtka

    La inmigración es un tema que se entiende de diversas maneras y que tiene muchos matices. En algunos países, como Rusia, podemos hablar de una inmigración interna por el deseo de ir a una ciudad más grande, a trabajar o a estudiar. En Colombia existen miles de personas desplazadas a causa de la guerra. Y los refugiados, el ejemplo más actual, son un problema a escala mundial. ¿Cómo se reflejan estos diversos matices en su espectáculo?

    Prisca: Uno de los objetivos, durante la creación de 'Fugit', era entender cómo poder ser transversales en la historia. En realidad, hay un algo que une a todos aquellos que un día tuvieron que dejar sus casas e ir hacia lo desconocido. Eso es lo que tienen en común todos: el que se va del pueblo, el que se va por una guerra, etc. Nosotros no vamos a medir el nivel de tragedia de la vida; nuestra idea era cómo transmitir esa huida transversal, que hasta yo en mi vida he hecho, en dimensiones diferentes, pero hay algo que nos une a todos los seres humanos. Además, solo después de que empezamos la creación de 'Fugit', surgió todo este problema a nuestro alrededor, Siria, los refugiados, y era algo que se sentía, algo que se respiraba, algo muy eléctrico, algo que… (se lleva la mano al corazón).

    Pero, desde que empezaron las sequías, desde que empezaron las guerras, todo hombre se ha visto en la necesidad de dejar su tierra.

    Desde el Éxodo…

    Prisca: Incluso ya antes, desde que los africanos se desplazaron para llegar a Europa.

    Lluís: Pero por ahora hemos presentado 'Fugit' solo en Europa, así que tal vez sintamos una diferencia en otros países. Iremos a Sao Paulo pronto, ya veremos.

    Hoy en día existe otra fuga también, la tecnología…

    Prisca: La fuga de la que hablamos nosotros, no es simplemente huir de algo, sino el movimiento que nos lleva, que nos cambia… Pero los problemas que vivimos con la tecnología en el trabajo son terribles. En nuestro primer espectáculo, Kamchàtka, en muchos lugares, Londres, Corea, donde todos andan con el teléfono en la mano, se hace imposible actuar.

    Lluís: Para mí, la tecnología más que fuga es aislamiento, un aislamiento que uno hace a una realidad. Cuando nosotros estamos haciendo el espectáculo intentamos unir al público, de manera tal que la gente vea que todos somos los mismos. En Corea estuvimos en octubre y era increíble porque no podías mirar a nadie a los ojos, y por eso, después de dos espectáculos, cancelamos nuestra presentación.

    Prisca: Al fin y al cabo, el esfuerzo del artista y del espectador en el teatro es estar aquí y ahora.

    Los refugiados, cuál debería ser la posición de España…

    Lluís: Pues la que no está teniendo Europa y, por lo tanto, la que no está teniendo España. Hay que tener un poco de historia y de memoria, solo eso. Con un poco de memoria puedes actuar sin vergüenza y con toda dignidad. Un poco de memoria y vas a tener dignidad. Sin memoria eres indigno.

    ¿Y las elecciones que se avecinan?

    Lluís: Bueno, mi posición es de una izquierda evidente, y hay una necesidad ahora de renovar la izquierda. Por lo tanto, ya sabes a quién voy a votar (risas). Pero el problema es que no puedo votar este año, porque estoy fuera, he pedido el voto por correo y no me ha llegado, por lo tanto no puedo hacerlo.

    Bueno, finalmente, ¿qué opinan de Moscú?

    Lluís: Hemos visto poco, pero es verdaderamente linda y simplemente monumental.

    Prisca: (una sonrisa de oreja a oreja)

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    Etiquetas:
    arte contemporáneo, teatro, Barcelona, España
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