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    Eurocopa 2016 (71)
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    El legendario mediapunta del Celta de Vigo, Aleksandr Mostovói, analiza la Eurocopa para Sputnik, niega que haya un fin de ciclo en la selección española pese a que "faltan delanteros como Villa y Torres" y asegura que, mientras Messi siga en el Barça, los azulgranas no tienen nada que temer.

    Al zar lo que es del zar: Mostovói derrocha confianza en su llegada a la redacción de Sputnik en Moscú. Al igual que cuando ejercía de mago en el Celta de Vigo, el exjugador saca lo mejor de sí a medida que las dificultades se agigantan. Gasta chaqueta oscura, camisa negra y media melena. Algún ‘kilillo' extra es el único signo del paso del tiempo sobre el mito.

    Once años sin el 10, que no elude una sola pregunta: ni sobre Sharápova, ni sobre dopaje, ni sobre los nacionalizados que jugarán la Eurocopa en las filas de Rusia. Barcelonista confeso, mira con nostalgia su carrera, pero sin ñoñerías. Así discurrió la conversación.

    ¿Ve a su selección capaz de hacer algo grande en Francia? ¿Cómo afectará la baja de Denis Cheryshev a las posibilidades de Rusia de ganar la Eurocopa?

    Por los últimos amistosos que hemos jugado, contra Chequia y contra Serbia, lo veo un poco complicado. Al margen del juego, son importantes también las bajas, no solo la de Cheryshev, que no cuenta mucho para este seleccionador [Leonid Slutski], sino la de Dzagoev. También es importante la baja de Denísov, que se lesionó el otro día. En cualquier puesto, en cualquier equipo, hay jugadores en los que el entrenador tiene una confianza especial. Y si un pieza se va, pues hay que sustituirla. Aparte de esо, el primer partido contra Inglaterra es muy importante. Si empezamos bien, ya veremos. Si no, será difícil. De todos modos, la Eurocopa siempre fue un torneo de sorpresas: Grecia, Dinamarca…

    Es la primera vez que dos jugadores naturalizados, Roman Neustaedter, con nacionalidad alemana, y el portero Guilherme Marinato, nacido en Brasil, jugarán con la selección rusa. ¿Qué opina de este hecho? ¿Cree que pueden darse más casos en el futuro?

    Lo de Neustaedter para mí es normal. Su padre jugó con Rusia. Igual que lo de Cheryshev. Están conectados con el país. Lo de Marinato no lo veo tan bien. Un país como este, que tiene 160 millones de habitantes, tenerle que hacer el pasaporte a un brasileño, a un portero… No sé, si nos dicen de nacionalizar a Xavi, Iniesta o Puyol, eso sí (ríe). No tiene mucho sentido llevar a Marinato de tercer portero. Es como si me llevas a mí y me pones unos guantes. Jugar no voy a jugar. Además, es un agravio con porteros que lo han hecho muy bien en la liga rusa. Pensarán: 'yo llevo un año jugando bien y nada'. Zhanáev, por ejemplo, ha estado a punto de ser campeón de la liga con Rostov. Tampoco habría estado mal llevarlo.

    El actual entrenador de Rusia es Leonid Slutski, que ha sustituido a Fabio Capello tras su marcha. ¿Considera que es mejor confiar en alguien del país, que conoce el fútbol nacional, que en un extranjero, aunque tenga renombre internacional como Capello?

    Para mí no es tan importante, pese a que mucha gente dice que sí lo es. Es bueno en un aspecto. Cuando tú conoces bien a los jugadores, su mentalidad, eso sí. Yo siempre digo que cuando sales al campo y hay once jugadores contra once, no importa quién esté en el banquillo. Si en el primer minuto el entrenador sale del banquillo y se pone a gritar, yo pienso: 'llevas tres días con el equipo, has estado hablando dos horas antes del partido, ¿qué haces en el minuto uno gritando?'. En mi opinión, son cosas de cara a la galería. El entrenador no es tan importante. Fíjate en Capello. Si tú no me sacas el nombre ahora, no habría pensado en él. La gente ya se olvidó que Capello estuvo dos años trabajando aquí. Si hay resultados y ganas, ganas, ganas, todo está bien. Los problemas aparecen cuando pierdes. Cuando con Capello nos clasificamos para el Mundial, todo el mundo (se pone a aplaudir). Cuando perdió: 'Capello mal, Capello gana mucho'.

    ¿En qué jugador considera que deben fijarse más durante la Eurocopa los aficionados al fútbol que no conocen el combinado ruso? ¿Quién nos va a dar más sorpresas?

    De momento, de once jugadores titulares, te puedo decir que siete son fijos. Con las bajas de las que hemos hablado antes y leyendo y viendo cómo se está preparando la selección, tengo todavía dudas. Lo que sí te digo es que el jugador que me gusta y que creo que tiene que ser titular indiscutible es Smólov. El delantero del Krasnodar fue el mejor goleador de la liga rusa. En el último partido fue sustituido y, la verdad, jugó un poco mal. Shatov, del Zenit, lleva ya mucho tiempo en la selección. Shirokov, el capitán, lleva medio año sin jugar. Hay que ver quién sustituye a Denísov. Hay tres o cuatro incógnitas todavía.

    En cuanto al combinado español, ¿qué le parece la decisión de Del Bosque de dejar fuera a Saúl e Isco, dos jugadores con peso en equipos que alcanzaron la última final de Champions?

    A mí me sorprende más lo de Isco que lo de Saúl. Isco lleva un poco más de tiempo jugando bien. Es un jugador más hecho. Saúl es una sorpresa para mí, porque, de verdad, hace un año yo no sabía ni cómo jugaba ni cómo se llamaba. Ahora es un jugador con un futuro bastante bueno. El problema es que son dos mediocampistas. Y en España es lo que más hay. Lo que le hacen falta ahora a Del Bosque son delanteros. No ha llamado a Torres, y eso me sorprende. Ha llevado a Adúriz y a Morata, que ha estado lesionado y no ha tenido un buen año en la Juve.

    ¿Está España experimentando un fin de ciclo?

    Yo creo que no, porque mira, aparte de los jugadores que estamos hablando, está Iniesta. Impresionante jugador, pero está ante una de sus últimas apariciones en un gran torneo con España. Piqué y Sergio Ramos todavía están para jugar y como mínimo seguirán cuatro o cinco temporadas. Jordi Alba, también. En el mediocampo, al margen de Iniesta, hay jugadores fenomenales, como Busquets. Lo único que falta es un delantero como Villa o como Torres.

    Hay también un debate acerca del relevo en la portería y sobre si debe jugar Casillas o De Gea…

    Para mí, De Gea. No solo porque Casillas ha estado este año bastante mal con el Oporto, sino también porque De Gea lleva dos años a un nivel increíble con el Manchester United. Aquí, sin polémica. De Gea y ya está.

    (La conversación vira ahora ligeramente en otra dirección)

    ¿Cómo valora el resurgir del Celta de la mano de Toto Berizzo? ¿Le recuerda en algo al Celta en el que usted jugó?

    La gente recuerda cómo fue aquel Celta en el que jugaba yo, con Berizzo, Karpin, Makelele, Mazinho. Ahora, cuando veo a este equipo con Nolito, Iago Aspas, Orellana… se nota que Berizzo es el entrenador. Como jugador, Berizzo era un defensa duro, pero no era de esos que solo dan patadas. Le gustaba jugar el balón. Era un poco, yo le decía siempre de broma, así como Fernando Hierro. Hierro parecía desde lejos que te iba a matar o no sé qué. Sin embargo, Hierro era un defensa de los que tocan y dan el primer pase. Y Berizzo, pues igual. Había alguna diferencia, porque Berizzo era zurdo. A Berizzo le gustaba siempre sacar el balón jugado, de ahí el estilo del Celta de antes. Ahora, viendo estos años con Toto, me recuerda mucho al equipo de nuestra época. Lo que pasa es que ahora… no están Karpin y Mostovói (ríe).

    En los últimos años, el Barça está mandando en la liga española. ¿Sigue siendo el equipo azulgrana el máximo candidato a ganar la próxima liga?

    Siempre estoy diciendo que soy del Barcelona desde que jugaba. Para mí, entre el Madrid y el Barça, siempre el Barça. Me acuerdo ahora que, cuando ganaron todo con Guardiola, se empezó a hablar ya del fin de ciclo. Mientras Messi esté en este equipo, no se acaba el ciclo. Después han comprado a Neymar, ahora a Suárez. Pero Messi es…

    Entonces, según usted, la comparación entre Messi y Cristiano Ronaldo favorece al argentino…

    Son grandísimos uno y otro, pero si a mí me dan a elegir entre uno de los dos mañana para un equipo, lo tengo claro: Messi. Mientras Messi siga en el Barça, bien. Cuando se vaya, ahí sí que habrá un problema. Neymar es muy bueno. Suárez, impresionante como goleador, pero lo que está haciendo Messi, no hay jugadores que puedan hacer eso. Su ausencia se nota. Esta temporada estuvo lesionado un par de meses. Y la gente parecía sorprenderse de que el Barça ganara sin Messi. ¡Claro que el Barça va a ganar sin Messi también! Está Neymar, está Suárez, está Iniesta. ¡Claro que sí! Pero en el juego se veía que algo faltaba. Cuando empiezan a jugar, los futbolistas lo buscan y no está. Espero que Messi pueda jugar cinco o seis años más.

    ¿Qué se está haciendo mal en el Real Madrid para haber logrado un solo título liguero en los últimos siete años?

    Lo primero, no entendí la salida de Ancelotti. Desde luego, para mí Ancelotti fue un entrenador que se adaptó perfectamente al Madrid. Los propios jugadores hablaban bien de él. Acuérdate que con Mourinho hubo problemas desde el primer día. Del Bosque fue el último entrenador que estuvo unos cuantos años. El Madrid es así y siempre va a ser así.

    ¿Qué le parece el trabajo que está desempeñando el Cholo Simeone a los mandos del Atlético?

    Impresionante. He dicho antes que estoy con el Barcelona, pero también con el Atlético. Pensé que el Atlético, después de lo que pasó en Lisboa, ganaría esta vez. Tampoco hay muchas palabras que decir. El fútbol es así. Algunos equipos tienen más suerte que otros.

    Tras la derrota contra el Madrid en la final de Milán, el Cholo amagó con marcharse del equipo rojiblanco. ¿Qué le parecería esa marcha si se concretase?

    No imagino ahora al Atlético sin Simeone. Si se va el Cholo, van a estar ahí, como siempre. Pero seguro que no estarán como ahora. El Atlético es el equipo de Simeone, que es el que he hecho este trabajo, el que ha comprado estos jugadores, el que entrena con ellos. Y mira el nivel que le dan Koke, Saúl, Gabi, Giménez. Muchos de ellos, hace cuatro años, no sabíamos ni cómo jugaban, pero ahora… Imagina que Simeone se va. Seguro que su nuevo equipo jugará como el Atlético ahora, peleando cada balón. El estilo de Simeone hoy es igual que el que tenía en el campo.

    Unai Emery está brillando a gran nivel en el banquillo del Sevilla. Tanto es así que suena como sustituto de Laurent Blanc en el PSG. ¿Por qué fracasó en el banquillo del Spartak de Moscú, en su opinión?

    (Resopla) Spartak es un equipo como el Madrid y el Barcelona en España. Algo así. Y cuando un equipo como el Madrid o el Barcelona no gana nada en 14 o 15 años, pues los aficionados no dejan de quejarse. Spartak, en cinco o seis años, cambió seis o siete entrenadores, con cuerpo técnico, jugadores… y eso se nota. Primero vino Karpin, luego Laudrup, luego otra vez Karpin. Se acaba instalando la mentalidad de, ¿para qué vamos a hacer el trabajo por dos o tres años si al final nos van a echar?' Si un año va bien, sigues. Si mal (silbido a la manera de 'te largan'). Con Unai pasó así. Llegó como uno de los mejores entrenadores de España. A los dos o tres meses, la cosa no va bien, pierden un par de partidos. Los que estaban a su lado, Karpin y los demás, esquivaron un poco los golpes. Cuando Unai se fue o, mejor dicho, lo echaron, hubo gente que se preguntó que por qué no habló de lo que había pasado. A los seis meses, salió en una entrevista contándolo: que lo dejaron solo. Emery explicó que, cuando llegó, todo el mundo lo abrazaba. Pero, cuando perdió uno o dos partidos, los que estaban a su lado lo abandonaron. Más que unos resultados, yo creo que pasó eso.

    Últimamente se han producido casos de positivo por dopaje en todo el mundo, pero en especial en Rusia, y han acabado afectando incluso a una estrella del tenis mundial como María Sharápova. Incluso hay voces que han llegado a pedir la retirada de Rusia de los JJOO Olímpicos de Río de Janeiro. ¿Qué cree que está pasando con el dopaje aquí? ¿Le parece que se está combatiendo lo suficiente esta práctica?

    Este es un tema complicado, cuando ves todo lo que está pasando en el mundo contra Rusia, con las sanciones y demás, ves que ahora está pasando también con los deportistas, y eso es político y viene de otras instancias. Pero otra pregunta es: si pasa eso con Sharápova, y ha pasado con otros deportistas rusos, pues claro, yo creo que hay algo.

    Cuando el río suena… ¿agua lleva?

    Si me dicen que eligen a 20 personas y de 20 no hay nada, pues no hay nada. Pero dicen que sí lo hay.

    Sí, ella misma reconoció que había tomado meldonium.

    Yo, cuando escuché este caso con Sharápova, volví a pensar: 'ya están otra vez los americanos'. Pero luego dicen que sí, que han encontrado algo. Esto es como el equipo del Rostov en el penúltimo partido de liga contra el Dinamo de Moscú. Once jugadores del Rostov tuvieron que pasar la prueba antidopaje. Es la primera vez que esto ha pasado en un equipo de fútbol: once jugadores, los once titulares, después del partido tuvieron que pasar el control. Cuando yo lo escuché, dije: '¿cómo puede ser eso?' Uno o dos, vale, ¡¿pero once?! De broma, dije… ¡que lo pase también el entrenador!

    ¿Qué les falta a los equipos de la liga rusa para dar el salto de calidad en las competiciones continentales?

    Para mí es complicado dar una respuesta porque no estoy ahora metido en el fútbol ruso y no lo conozco desde dentro. Desde la grada puedo opinar, pero desde dentro no, y no sé qué es lo que falta.

    ¿Cree que influye el hecho de que la liga rusa, al tener un parón invernal tan largo, obliga a que los equipos rusos estén casi en pretemporada cuando llegan los octavos?

    De este tema también se habla mucho. Pero antes, cuando había un parón de tres meses, como no ganaban, pues entonces había que cambiar el calendario porque era malísimo para el rendimiento. Luego lo cambiaron, ganaron un par de partidos y ya dijeron que era perfecto, porque llegaban frescos, sin lesiones… Es como ahora, con el campeonato de Europa, los españoles del Barça, del Madrid, del Atlético, pues llevan disputados setenta partidos, además jugando todas las finales y llegan cansados. En cambio, los rusos llegan frescos, jugando desde marzo, en dos meses han competido en diez partidos. Físicamente tienen que estar como nunca.

    ¿Cuál es su mejor recuerdo de aquel Celta que enganchó a toda una generación de aficionados españoles?

    Yo estuve allí ocho años, y para mí no existe un momento mejor. Me quedo con aquel periodo, aquellos tres o cuatro años en los que el equipo, aparte de jugar bien, nos llevábamos como una familia y eso se nota muchísimo. Cuando te gusta estar en el campo, cuando te gusta ir a los entrenamientos, cuando acabas el entrenamiento y te gusta estar juntos. Eso pasa en equipos de fútbol muchísimas veces, pero muchísimas otras no pasa. Y yo te puedo decir que en algún equipo que he jugado me he levantado por la mañana y he pensado: 'no me apetece ir'. Como en cualquier trabajo, el ambiente es importante. Aparte, hubo muchos partidos impresionantes, míos, del equipo, pero yo me quedo con aquellos tiempos. Incluso tuve muchas ofertas para marcharme del Celta, y todo el mundo me pregunta: ¿y por qué no te marchaste allí o allá? Y yo digo, 'no', porque yo allí estaba como en casa.

    De esas ofertas, ¿alguna fue del Madrid o el Barça?

    Del Madrid, del Barça, de la Juventus, del Liverpool. Y te llaman y te dicen tal y tal, y yo al final dije: 'no, me quedo aquí'. Ahora, claro, pasados los años lo pienso, qué hubiera pasado si… También, si hubiera tenido menos años cuando recibí aquellas ofertas, ¿qué hubiera hecho? Porque claro, cuando tienes 22 o 23, como cuando Makelele recibió aquella oferta del Madrid, es otra cosa. Pero yo tenía ya 28, 29, 30, y pensé: 'estoy bien aquí, estoy cómodo. Me quedo aquí'.

    ¿A lo largo de su carrera, quién ha sido el mejor jugador con el que ha compartido vestuario?

    (Resopla) Mira, solo uno no puede ser, porque siempre hay varios. Son veinte años jugando, en el Spartak, Benfica, Estrasburgo, Cannes, Celta, la selección… son muchos muy buenos.

    En España se recuerda la buena conexión que tenía usted con Valeri Karpin, ¿quizá él es uno de los mejores con los que ha jugado?

    Es difícil. Es que vamos, en el Spartak de Moscú también había cada jugador que… por ejemplo Shalímov. Ígor Shalímov, que después estuvo en el Inter de Milán, es muy amigo mío desde pequeños. Él fijo, es uno de los mejores. Karpin también es ruso, fue amigo mío, ahora estamos lejos el uno del otro, pero antes fue un amigo. También podría decir que él fue uno de los mejores. Pero, aparte de esto, hablando estrictamente de fútbol, en cuanto a calidad recuerdo mucho a Rui Costa, en el Benfica. Llegué yo, él era un jovencito que acababa de subir al primer equipo. Ocupaba la misma posición que yo. Es al final el que acabó jugando esa temporada. Pero bueno, yo era de otro país y tal. Rui Costa tenía calidad, muchísima. Otro más es Mazinho, impresionante para mí como futbolista, porque me daba el balón no cuando él quería sino cuando yo quería, cuando estaba desmarcado, cuando hacía un movimiento y estaba libre. Entonces me hacía el pase. Eso es impresionante, de diez pases te da nueve cuando tú quieres. Luego hay otros que de diez te dan solo uno bueno, ¡y encima la culpa es tuya!

    ¿Y como rivales? ¿Con quién se quedaría?

    Yo era mediapunta, así que siempre jugaba contra los defensas: Puyol y Fernando Hierro. Esos eran dos defensas que vamos, te comían. Impresionantes. Y así, de calidad, yo creo que Figo, Raúl… Zidane. Zidane jugó dos años en Francia, en Burdeos. Se veía que tenía calidad, pero no era lo que fue después. También jugué con él contra Francia. Ronaldo [Nazario] también. Para mí, el número uno, increíble. Luego estaba también Bergkamp. Podría hablar de muchísimos.

    En Vigo, hubo una colecta popular en 2001 para construirle una estatua. Se reunieron casi 12.000 euros y se llegó a crear la obra, pero el Ayuntamiento, ignoramos por qué razón, se negó a ceder un espacio público donde colocarla. ¿Le molesta? ¿Sabe qué pasó?

    Cuando empezó a moverse este tema, yo dije: 'mira, si queréis, por mí no hay ningún problema'. Dónde, cómo, pero siempre pasa lo mismo. Cuando tú estás jugando bien, de puta madre, todo el mundo te quiere. Esto fue en 2001. Pero en 2003, cuando empezaron los problemas, la gente ya se olvidó. A mí me daba igual, no es un tema que me afecte. Yo, si la ponen, bien. Si no, también.

    ¿Sigue yendo a Vigo de vez en cuando?

    No, la verdad es hace muchos años que no voy.

    ¿Cree que sentiría el calor de la gente allí si fuera?

    No sé. Me he vuelto tan gordo, que mucha gente si me viera, diría: '¿este jugador?, ¡no puede ser!'

    Si pudiera borrar un recuerdo futbolístico, ¿cuál sería?, ¿el del pique con Patxi Salinas en el encuentro contra el Sporting de su primera temporada?

    No.

    Eso forma parte de su leyenda…

    Ya.

    ¿Le gustaría ser entrenador?

    Sí, claro. Lo que pasa es que exjugadores que se hacen entrenadores hay muchísimos. Y equipos de fútbol, pocos. Y a mí, creo que todavía no me toca entrenar. Si algún día me llama algún equipo y me lo ofrece, pues sí. Por qué no, pero tampoco…

    ¿Tiene usted carné de entrenador?

    No, no lo tengo. Pero yo siempre digo que el carné es un papel. Con papel o sin papel…

    Sobre la polémica de Zidane con Paco Jémez cuando estaba entrenando al Castilla todavía sin carné, ¿qué opina?

    Hubo gente que se quejó. Y mira, ha acabado ganando la Champions, y no porque tenga o no el papel.

    ¿Después de haber sido futbolista profesional tantos años, cómo llevó la retirada?

    Ya han pasado once años, y sigo vivo.

    ¿Sigue jugando al fútbol?

    Alguna vez, aunque tengo problemas de espalda. Hace una semana tuve una operación, por ejemplo, por eso ahora últimamente menos. He jugado una vez en dos años. La última fue con unos amigos hace dos semanas, antes de la operación, en un torneo que organizaron en San Petersburgo. Era la primera vez que jugué en dos años. Marqué tres goles, ganamos la copa y al día siguiente ya estaba en el hospital.

    Sobre la eterna pugna entre 'el fútbol de ahora' y el 'fútbol de antes', ¿le parece que cualquier tiempo pasado fue mejor?

    En mi opinión, el fútbol que se jugaba antes y ahora no son distintos. Si nos vamos a cincuenta años atrás, claro que sí. Ahora dicen que se juega mejor que hace diez años. Pero ves partidos a veces con equipos y jugadores de hace veinte años que dices, vaya, ¡pero si ahora no saben jugar! Por ejemplo, un jugador como Roberto Carlos ha tenido una velocidad de, pongamos, 100 metros en diez segundos. Pues ahora no hacen la misma distancia en cinco. Siempre hay, ha habido y habrá jugadores buenos, normales y malos. En lo que sí se nota la diferencia es en el tema de los recursos, la televisión, las cámaras. Eso hace que todo se vea más espectacular. Pero el campo, el balón y los jugadores, todos son como antes.

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    fútbol, Eurocopa 2016, Aleksandr Mostovoi, España, Rusia
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