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    La española Laia Sanz, que se convirtió en la piloto mejor clasificada en motos en la historia del Rally Dakar habló en una entrevista con la cadena RT de las dificultades que superó y de lo que es esta experiencia para una mujer.

    RT: ¿Es un objetivo cumplido haber llegado en el noveno lugar?

    Laia Sanz: Más que un objetivo cumplido, es un sueño, porque nunca imaginé quedar entre los diez primeros en un Dakar. Hace diez años, si me hubieses dicho que correría el Dakar tampoco lo habría creído y este año quedé entre los diez primeros. Es algo que no habría imaginado nunca. Además este año el objetivo era ser, intentar ser de los quince primeros, lo que parecía imposible, muy difícil y he estado… novena, al final, pues mejor.

    RT: ¿Cómo puedes describir las distintas etapas que tuviste que atravesar? ¿Cuál fue la más complicada?, si la puedes puntualizar.

    L.S.: Hubo muchas, porque hay otros años en el Dakar que alguna etapa es muy, muy dura, pero al día siguiente nos dan como un poco de tregua, nos ponen una etapa más fácil. Este año fue etapa tras etapa. El segundo día, por ejemplo, ya tuvimos muchos problemas con el calor, muchos pilotos se deshidrataron y llegamos al final de la etapa de 500 km destrozados. Fue muy duro. Después, por ejemplo, también lo fueron las etapas de Chile con el fesh-fesh y la etapa más dura, por el clima, no por la dificultad de la etapa, fue en Bolivia, de Uyuni a Iquique, que llovía mucho y el salar estaba lleno de agua. Eso destrozó las motos, nosotros nos congelamos de frío, hubo mucha gente con muchísimos problemas de mecánicos, no solo ese día, porque nosotros tenemos la suerte de ser pilotos oficiales y al llegar las motos se hicieron nuevas pero muchos pilotos privados arrastraron problemas eléctricos hasta el final de la carrera, porque la sal lo destroza todo.

    RT: Bueno, de hecho los pilotos de motos cuadriciclos hicieron un planteo al no salir en esa etapa sobre el Salar del Uyuni. ¿Qué creen que pasó? ¿Por qué la organización decidiría que se podía correr en esas condiciones tan adversas?…

    L.S.: No sé. Ha habido veces que han cancelado etapas por menos. Yo creo que más era un tema político y económico que no se tuvo muy en cuenta a los pilotos ni a las motos. Además ese día no teníamos ropa de abrigo. Por la mañana estábamos intentando hacer chubasqueros, ropa de agua con bolsas de basura, era lo único que teníamos y creo que no eran las condiciones para salir. Gracias a Dios no pasó nada, pero podía haber pasado y…no era un día para hacer la etapa.

    RT: ¿Crees que allí quizás la estrategia del equipo "Honda" se vio gravemente cambiada para poder obtener la victoria?

    L.S.: Claro, totalmente, allí se perdió toda opción. Yo estaba allí delante. No sé quién hubiese ganado, pero hubiesen mantenido la lucha hasta el último día. Y ese día se perdió toda opción no solo para Honda, para mucha gente. Además no era una cuestión de una marca u otra que tuviese problemas, tuvo problemas mucha gente. Fue una lotería, yo no tuve problemas, pero fue por suerte. Es una lástima preparar todo un año una carrera y luego llegas a una etapa que no se debe salir y te quedas fuera por un problema de la moto, que tampoco es culpa de la moto, es culpa de la sal que destroza todo.

    RT: Te han catalogado como la mujer mejor calificada a nivel general en el Dakar. ¿Se pasa por la cabeza de una corredora este tipo de cuestiones que tienen que ver más con la estadística y no tanto con el deporte?

    L.S.: Sí, hace ilusión porque, al final, a mí cuando me lo decían hace años, decía es imposible superar un décimo o undécimo lugar de esta chica, pero hace ilusión. Lo que pasa es que al final, creo que le doy más valor al hecho de estar entre los diez primeros, no porque sea un record, sino también para cualquier chico es muy difícil, entonces es lo que me llena y me pone contenta, que sea un record o no, estar entre los diez primeros es muy complicado.

    Laia Sanz
    © AFP 2020 / Franck Fife
    Laia Sanz

    RT: ¿Cuál es el día a día para una mujer en el Dakar?

    L.S.: Yo creo que al final, el Dakar es muy duro, seas hombre o mujer y las condiciones del vivac, de no dormir, de comer mal, es duro para ellos y para nosotras, para todos y al final, yo llevo corriendo con chicos desde que tenía 6 años, desde que empecé y para mí es algo muy normal. Ya me siento como uno más y es un poco más incómodo para ir al baño antes de la etapa, pero nada más. Yo creo que al final es lo mismo.

    RT: ¿Cuál es el secreto para poder competir en el Dakar y qué es lo que tiene el Dakar que gusta tanto?

    L.S.: Es algo que soñaba hacer también de pequeña, lo veía en la tele y era un sueño. Yo creo que son muchas cosas, pero no sé qué tendrá, porque al final todos volvemos y, la mayoría de gente que viene, vuelve. Yo creo que los aficionados lo que quieren es acabar un Dakar, es algo muy grande, y quieren vivir un poco la aventura. Es una carrera, pero al final es aventura. Hay un ambiente muy bueno entre pilotos, sobre todo los pilotos que van atrás se ayudan mucho y esto es muy bonito, por los paisajes. Cuando acabas un Dakar te superas y es una sensación muy bonita.

    RT: ¿Hay realmente una camaradería entre los pilotos, más allá de la competencia?

    L.S.: Sí, yo creo que entre los primeros, está claro que si uno se cae, te paras y le ayudas, pero en problemas mecánicos no te vas a ayudar entre rivales, pero los que van más atrás que su único objetivo es acabar el Dakar, se ayudan mucho y si un día un piloto pierde una hora para ayudar a otro, no pasa nada. Eso es muy bonito. Después, el Dakar tiene un ambiente especial, que cuando acabas la etapa te vas a comer al vivac y está toda la gente allí, mezclada. Pilotos de coches, motos, camiones. Puede estar el mejor del Dakar con el último comiendo y charlando de cómo fue la etapa y, bueno, es algo diferente.

     

    Etiquetas:
    Rally Dakar, Dakar-2015, Laia Sanz
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