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    La reina Isabel II tiene una curiosa afición que viene de familia y que se ha vuelto muy popular en el Reino Unido. Quizá te sorprenda: se trata de las carreras de palomas, deporte que le fascina, pero cuyas reglas han debido cambiar y no serán como antes por lo que dure la emergencia sanitaria.

    Que la reina más popular del mundo tiene una fortuna invaluable es del conocimiento de todos. Lo que quizás no se sabe tanto es que, como parte de su fortuna, Isabel II es dueña de más de 200 palomas mensajeras reconocidas por competir en las populares carreras de estas aves que suelen realizarse en el Reino Unido.

    Las carreras, realizadas en múltiples clubes de palomas británicos, datan de mitades del siglo XIX, y aunque las reglas han cambiado mucho desde entonces, no serán iguales a partir del arribo de la pandemia de COVID-19, según informó la Royal Pigeon Racing Association (RPRA).

    Fundada en 1896, la asociación adaptó las reglas habituales que rigen el deporte a la situación sanitaria actual para que los aficionados puedan seguir asistiendo a los eventos sin correr riesgos de contagio. 

    Cómo es la carrera

    Cada paloma participante es llevada por su respectivo dueño al club. Las aves tienen cada una un anillo de goma con un microchip en una pata que es activado por los miembros del club. La RPRA está formada por unos 1.500 clubes y tiene más de 21.000 miembros.

    Cada chip está virtualmente conectado a un reloj con el que se medirá luego el tiempo que le lleva a cada una regresar a sus respectivos palomares, que se encuentran en los hogares de los dueños entrenadores.

    Una vez activados los microchips las palomas son puestas en jaulas y los dueños dejan en manos del club sus respectivos relojes. En la siguiente instancia, las jaulas son transportadas en un vehículo a un sitio determinado con anterioridad, donde serán luego liberadas. En general, unas 5.000 palomas participan en cada competencia.

    ​Los tiempos que tardan en regresar son medidos con un cronómetro sincronizado a los anillos. Algunas regresan el mismo día, otras pueden demorar hasta 48 horas. En general, los clubes tienen previsto protocolos de búsqueda para las palomas que puedan extraviarse, según indica la asociación.

    Producto de la situación sanitaria, en esta temporada las entregas de relojes y el enjaulamiento se realizarán de forma individual, con cita previa, de manera que los competidores no estén en contacto entre sí y los equipos de monitoreo de los relojes no podrán estar compuestos de más de dos personas. 

    Las palomas de la reina: una afición familiar

    Isabel II no es la primera corredora de palomas en la realeza británica. Su bisabuelo, Eduardo VII, y su abuelo, George V, eran ávidos corredores, según la alianza estadounidense de preservación histórica Royal Oak Foundation. En 1886, el entonces rey belga Leopoldo II regaló las primeras palomas de carrera que tuvo la familia real británica.

    Durante los dos conflictos mundiales, las palomas reales sirvieron como mensajeras al servicio de las fuerzas británicas. Luego, en tiempo de paz, comenzaron a ser las protagonistas de las emblemáticas carreras del Reino Unido, cuya temporada va de abril a septiembre. 

    Las 200 palomas de la reina viven en la casa de campo Sandringham, llevan en su anillo de goma el sello de la Realeza y, en las competencias, son trasladadas en jaulas especiales con el mismo sello. 

    Etiquetas:
    Isabel II, carrera, Palomares, paloma
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