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    Una versión 'socialista' del tradicional juego de mesa Monopoly se hizo furor por sus desafíos colectivos y sistema comunitario. Sin embargo, un profesor de Harvard logró demostrar varias mentiras, prejuicios y absurdos sobre el socialismo ocultas en las nuevas reglas.

    "Ganar es para capitalistas" es el eslogan de la versión socialista del tradicional juego, inventado en 1903 por Elizabeth Magie pero popularizado a partir de 1935 por Charles Darrow y la marca de juegos Parker Brothers, actualmente dentro de la multinacional Hasbro.

    Fue precisamente Hasbro, que distribuye en la actualidad infinidad de versiones del popular juego de mesa, quien en 2018 lanzó la versión socialista como "una parodia del original". Si bien ya lleva meses en el mercado, un reciente hilo de Twitter del profesor de Historia de la Universidad de Harvard Nick Kapur hizo explotar las menciones al juego.

    Por supuesto, la forma de jugar tiene varias diferencias centrales con la versión tradicional. Para comenzar, ya no propone que cada jugador busque ser lo más rico posible, sino que plantea "trabajar juntos para reconstruir nuestra comunidad".

    En efecto, en el tablero ya no se despliegan propiedades para comprar sino 'proyectos' que cada jugador puede 'administrar', luego de pagarle al banco por ello. Cuando un jugador cae en la casilla de un proyecto administrado por otro, debe hacer una contribución. Si es su propio proyecto, puede continuar desarrollando su propio proyecto.

    Otra diferencia sustancial es que los jugadores no tienen dinero, sino que existe un 'Fondo Comunitario' que les provee de billetes cuando lo necesitan. Sin embargo, el mismo juego plantea que los jugadores deban reponer "voluntariamente" el dinero que toman para no dejar al fondo en bancarrota.

    Al igual que la versión original, el juego se complementa con varias cartas que plantean situaciones beneficiosas o adversas para los participantes. Lo curioso es que las situaciones planteadas parecen bastante absurdas. Por ejemplo: "Parece que lo estás haciendo demasiado bien y así no es como el socialismo funciona. Como una comunidad, elige un jugador para recuperar cinco de sus fichas".

    Es que, como anuncia la caja, se trata de una parodia del socialismo y no un intento real de emular un verdadero sistema comunitario. Los principios del juego lo evidencian desde el comienzo: "Movámonos alrededor del tablero y revitalicemos nuestro pueblo contribuyendo a los proyectos de los demás… ¡a menos que podamos robar proyectos y seguir adelante!".

    "Olvidémonos de la competición y la gloria individual persiguiendo una utopía socialista… a menos que seas el primer jugador en contribuir con tus diez fichas a los proyectos. ¡Entonces tú ganas!", añade.

    El tono burlón del juego hacia lo que se presentan como las características 'típicas' del socialismo es lo que le valió al juego las mayores críticas en los últimos días. El hilo publicado en Twitter por el profesor Kapur va en ese sentido.

    ​"Compré una copia del malhumorado y lamentablemente malinformado 'Monopoly socialista' de Hasbro para que no tengan que hacerlo ustedes", lanzó el profesor, para luego detallar varios de los prejuicios en los que incurre el juego.

    El docente remarca que el juego "está totalmente desinteresado en intentar entender lo que el socialismo es en realidad y cómo debe funcionar".

    Uno de los ejemplos que menciona es el fondo comunitario, que aporta dinero para que los jugadores puedan administrar proyectos. "Esto puede parecer socialista a primera vista pero el fondo comunitario está alegre y deliberadamente diseñado para estar constantemente quedándose sin dinero. La única manera de volver a llenarlo y seguir el juego es que los jugadores donen dinero voluntariamente", explicó Kapur.

    "Esto no es un verdadero modelo socialista. Es más un modelo filantrópico de billonarios", señaló.

    ​Kapur también señala la confusión que el juego plantea entre el fondo comunitario y el banco. Por ejemplo, a la hora de pagar impuestos, el dinero no va al fondo, como debería ser, sino a un banco privado.

    El juego también plantea una extraña situación con los 'salarios'. El profesor de Harvard resalta como, en lugar de los tradicionales 200 dólares recibidos al pasar por la casilla 'GO' se recibe a un salario de 50 dólares, presumiblemente "para enfatizar eso de que 'el socialismo hace a todos pobres'", señala.

    Algo más extraño viene después, cuando Kapur muestra una carta que anuncia un 'incremento del salario mínimo', que no lo aumenta realmente. "Otra vez, sin razón alguna, el fondo comunitario le paga al banco privado", remarca el profesor.

    ​El docente también cuestiona otros detalles menores pero no menos insólitos, como que las fichas de los jugadores representan únicamente objetos antiguos o la particular obsesión de los creadores por llenar el juego de situaciones sobre veganismo o cuidado del medio ambiente. 

    "Hay toneladas de referencias a la comida sana y el veganismo a pesar de la falta de una conexión clara con el socialismo, aparentemente porque lo que tienen en común es que son cosas odiosas de las que es divertido burlarse", bromea el profesor, al respecto.

    Etiquetas:
    Hasbro, Monopoly, juegos, socialismo
    Normas comunitariasDiscusión
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