03:31 GMT +314 Diciembre 2017
En directo
    Pável Rodkin

    Un ataque contra el Estado del bienestar

    © Sputnik/ Vladimir Trefilow
    Ensayos
    URL corto
    Club Zinóviev, Pável Rodkin
    0 0 0

    Analizando el artículo del político y multimillonario ruso Mijaíl Prójorov, el miembro del Club Zinóviev Pável Rodkin investiga el camino que proponen a Rusia los emisarios locales del capitalismo global.

    El político y multimillonario ruso Mijaíl Prójorov ha publicado un artículo programático titulado ‘La nueva política económica 2.0', cuya tercera parte tuvo una gran resonancia al tratar temas más sensibles para la sociedad como trabajo, seguridad social, educación… Las ideas expuestas por Prójorov son interesantes, sobre todo, porque representan una proyección de los principios básicos del proyecto liberal-capitalista de reorganización social detrás de los cuales está un poder consolidado y global. El obstáculo para realizar este proyecto es el Estado social.

    Emisarios de la supersociedad global

    Sería un error tomar los enunciados de Mijaíl Prójorov —muy bien ordenados, por cierto- como un esperpéntico espectáculo de un multimillonario que se ha metido en política. No tiene sentido reprocharle amoralidad o canibalismo. Prójorov es el portavoz de la ideología de la supersociedad (un término de Alexandr Zinóviev) occidental, que se convirtió en global, y uno de sus emisarios. La supersociedad global se sirve de una moral y unos valores distintos. La base de esta ideología es el poder sostenido por la desigualdad social y económica y la división de las personas en superiores e inferiores. Cada vez es más difícil ignorar la crisis del orden socioeconómico actual, por eso algunos jugadores globales quieren precipitarla.

    Puede parecer que el artículo de Prójorov es, incluso a nivel del lenguaje político empleado, un eco inoportuno de los años noventa, cuando se produce la implantación en Rusia del capitalismo salvaje. Pero no es así. Al contrario, el programa de Prójorov publicado ahora es una dura respuesta a las transformaciones incipientes. Él propone una hoja de ruta basada sobre un viejo modelo liberal-capitalista estadounidense cuyo objetivo es mantener el poder del capital a través de la reorganización social de toda la humanidad.

    El primer paso de este proceso sería desmontar la sociedad del bienestar, producto estrella del progreso científico y técnico. Prójorov expresa su descontento: "Nuestra política social está orientada no tanto a la creación de posibilidades para la autorrealización de la persona sino al mantenimiento de un determinado nivel de bienestar para todos a la vez". Esto mismo declaraba en septiembre de 2013 el nuevo rey de los Países bajos, Guillermo Alejandro: "El clásico estado de bienestar de la segunda mitad del siglo XX será sustituido por una sociedad participativa".

    Reorganización social de la humanidad

    Es de ingenuos pensar que se trata exclusivamente de una eficaz actividad empresarial que no tiene obligaciones ante la sociedad ni limitaciones por parte del Estado pero que, por algún motivo, asegura la eficacia de ambos. La economía y el negocio no es un objetivo, sino una herramienta de la reorganización social. La diversificación de la estructura social y profesional de la sociedad (fruto del desarrollo de las nuevas cadenas tecnológicas) se da al mismo tiempo que la simplificación y de su organización expresada en la simple división supraclasista: ‘capital-poder' y ‘trabajador-esclavo' deshumanizado.

    Dmitri Kulikov
    © Sputnik/ Vladimir Trefilov
    El proyecto del Estado de bienestar, que se venía realizando a la vez en la URSS y en Occidente bajo la dirección de EEUU, ya no es necesario: dada la suspensión de la confrontación global de dos sistemas, no cumple con sus funciones ideológicas. Es más, el bienestar global empieza a resultar peligroso. Fue George Orwell quien mejor lo descubrió en la novela ‘1984', en la parte dedicada a la teoría y práctica del colectivismo oligárquico: "…Un aumento del bienestar tan extraordinario amenaza con la destrucción —es ya, en sí mismo, la destrucción- de una sociedad jerárquica…. Si la riqueza llega a generalizarse, no servirá para distinguir a nadie…. si todos disfrutan por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele idiotizar, aprenderán muchas cosas y empezarán a pensar por sí mismos; y si empiezan a reflexionar, se darán cuenta más pronto o más tarde de que la minoría privilegiada no tiene derecho alguno a imponerse a los demás y acabarán barriéndola".

    La destrucción de la URSS por Occidente brindó nuevas posibilidades a la contrarrevolución social que, a escala mundial, resultó ser una auténtica catástrofe social. Pero los principios de la supersociedad soviética no fueron aniquilados por completo, han sobrevivido y pueden ser realizados en la sociedad moderna. Esto es lo que más le preocupa a Prójorov: "El Estado, al asumir demasiadas responsabilidades, apoya la postura soviética de la sociedad ante la sanidad y educación que las considera "ámbitos no productivos" y algo a que se puede acceder de manera gratuita impidiendo, de esta forma, la implantación de modernas estrategias empresariales". Por lo tanto, la Nueva Política Económica 2.0 (sería más correcto decir "la esclavitud 2.0") significa el fin del trabajo de utilidad social y el desmontaje del Estado social.

    Matar bajo anestesia

    Hasta ahora la función de la hipnosis social y, a la vez, del escaparate de la sociedad capitalista, la cumplía el consumo, que sigue asociándose al bienestar. Incluso a pesar de que el consumo se ha convertido en una herramienta universal de enajenación del salario y enriquecimiento del capital dentro de este sistema cerrado que posee todo el poder. Pero la ampliación del consumo tiene sus límites y se está acercando a una fase en la que ya no puede existir sin estimulación o presión.

    La magia del consumo que reinaba durante la época de la Guerra Fría se está evaporando. El nuevo truco que permite ocultar los mecanismos reales de poder es el llamado ‘capital humano'. Prójorov, por supuesto, lo menciona: la economía moderna es la economia de capital humano en la que la persona es "el principal activo y la principal fuente del valor añadido". Aquí hay que hacer una aclaración. El capital humano es percibido por la sociedad como algo positivo: la persona se presenta como un valor. Pero el capital lo comprende de otra manera, en el sentido arcaico: el número de esclavos y la calidad de su trabajo se traducen en el capital del dueño. El capital humano es el mayor grado de deshumanización y el propio Prójorov habla de ello abiertamente: "Las infraestructuras, el transporte público y la alimentación, el mantenimiento de la orden pública, la ciencia y la defensa son ramas importantes de la economía y los servicios públicos, pero no debemos confundirlos con la reproducción de la persona".

    El potente mecanismo de manipulación de la conciencia del que se sirve la economía moderna impide verlo con claridad. Y lo más espantoso es que las tesis de Prójorov encuentran apoyo entre la llamada ‘clase creativa' en Rusia que aprueba su programa como si no le afectase. ¿Por qué sucede? Es que la conciencia de la clase creativa, que comparte la ideología de las reformas liberales, nace de una falsa identidad social. La clase creativa se considera sociedad ‘de primera' y asocia sus intereses a los del capital siendo, en realidad, trabajador asalariado.

    Hoy en día la falsa identidad es una herramienta no sólo geopolítica (es lo que estamos viendo en Ucrania y este problema necesita un estudio detallado) pero también social, lo que está ocurriendo en Rusia. Las iniciativas de Prójorov se perciben por la mayoría absoluta como salvajes y antisociales pero ¿qué ocurrirá si reciben un apoyo informativo y humanitario? Hay que ser conscientes de que en cuanto el Estado se debilite, el capitalismo liberal global llevará a cabo una acción social represiva a gran escala, mucho más profunda que las reformas de choque de los 90, cuyo plan está elaborado y publicado.

    Etiquetas:
    estado de bienestar, Club Zinóviev
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik