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    En Alemania, el mayor sindicato de trabajadores metalúrgicos, IG Metall, le declaró la guerra al cofundador de Tesla Elon Musk que construye en el país su primera planta europea.

    El sindicato entró en conflicto con Musk, lo que socavará las ambiciones del multimillonario estadounidense o bien reducirá el papel de la organización que durante muchos años tuvo una gran influencia en el mercado automovilístico alemán, analiza Bloomberg. 

    El sindicato cuenta con unos 2,3 millones de miembros y siempre ha demandado mejores salarios y cambios en la estrategia con la amenaza real de las huelgas.

    El conflicto se centra en la negativa de Tesla a firmar el acuerdo salarial colectivo que es estándar en Alemania. El documento regula las condiciones de empleo de los miembros de los sindicatos.

    Después de que Tesla se negara a firmar el acuerdo e ignorara la carta del sindicato que buscó el diálogo, los activistas comenzaron a presionar a la empresa. 

    Durante una protesta en Berlín, los miembros criticaron al fabricante de autos eléctricos por robar la cabeza de la fábrica local de Mercedes, René Reif. Uno de los líderes del sindicato instó a Elon Musk a no demonizar el convenio colectivo, sino a verlo como una forma de construir una relación de trabajo saludable en el colectivo.

    "No es bueno para un fabricante de automóviles estar en permanente conflicto con IG Metall. El sindicato tiene poder de organización, tiene dinero, tiene experiencia. Puede soportar una larga lucha", declaró Christian Baumler, miembro de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, que promueve la agenda sindical.

    Para IG Metall, la preocupación es que Tesla siga los pasos de Amazon que se ha expandido en la mayor economía de Europa sin firmar acuerdos salariales para sus trabajadores de almacén, a pesar de años de protestas organizadas por el sindicato. 

    Musk quiere atraer a los trabajadores con salarios no regulados y opciones de compra de acciones, además de otras ventajas prometedoras, aseguran. Si tiene éxito, podría amenazar la capacidad de IG Metall para conseguir lo que quiere de otros fabricantes de automóviles.

    Musk ya mostró su postura opositora a los sindicatos. Cuando un empleado de la planta de Tesla en California, en 2017, pidió ayuda al sindicato United Auto Workers para sindicalizar el sitio, Musk escribió un correo electrónico que sugería que el hombre estaba tratando de socavar la empresa y más tarde insinuó que organizar la fábrica significaría no más opciones de compra de acciones.

    La lucha por el poder llega en un momento delicado para el sindicato, ya que sus miembros corren el riesgo de perder el empleo seguro que el mundo del automóvil ha prometido durante décadas. 

    Mientras los ejecutivos de la industria automotriz alemana negocian duros recortes con IG Metall para pagar las inversiones en movilidad eléctrica, también podrían señalar menores costos de Tesla y así aumentar la presión sobre el sindicato para que frenen sus demandas.

    La planta de Tesla en la región alemana de Brandeburgo debería ser la primera planta europea de una empresa norteamericana. Se espera que los primeros vehículos salgan de la línea de montaje en el verano boreal de 2021. 

    La fábrica de Tesla promete crear hasta 40.000 puestos de trabajo en el este de Alemania, una región que perdió la mayor parte de su industria pesada durante la Segunda Guerra Mundial.

    Sin embargo, en el transcurso del proyecto la empresa se ha enfrentado a una serie de problemas. Los residentes locales y los ecologistas han criticado a Tesla por la tala y también han expresado su temor a la escasez de agua en la región.

    Etiquetas:
    Alemania, sindicatos, Elon Musk, Tesla
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