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    Quince países de Asia firmaron recientemente el mayor pacto comercial de la historia. El acuerdo sin precedentes implica que EEUU reinicie sus exportaciones de GNL a China tras la guerra comercial y conserve su cuota en los mercados de Japón y Corea del Sur, señala Ariel Cohen, autor del artículo para la revista Forbes.

    El mayor acuerdo comercial del mundo, conocido como la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por las siglas en inglés) es fruto de ocho años de negociaciones entre los miembros de la ASEAN (Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Birmania, Singapur, Tailandia y Vietnam) y seis naciones con las que el bloque regional tiene acuerdos de libre comercio (Australia, Corea del Sur, China, Japón, Nueva Zelanda y la India, aunque esta última anunció en noviembre de 2019 que no lo firmaría por el momento).

    "Es un paso histórico y un gran golpe comercial para Estados Unidos", comentó Ariel Cohen en su publicación.

    El comercio entre los signatarios fue valorado en 2,3 billones de dólares en 2019, lo que convierte a la RCEP en el bloque comercial más grande del mundo. Los países miembros representan casi un tercio de la población mundial y el 29% del PIB mundial, observa el periodista. 

    Mientras tanto, los productos básicos —incluidos el petróleo, el carbón y el gas natural—desempeñarán el papel central en esta organización comercial sin precedentes. 

    Pero esto, según Cohen, no sería una buena noticia para el sector de energía de Estados Unidos, que fue duramente golpeado por la guerra comercial del presidente Trump contra China.

    Actualmente, EEUU está al margen del comercio transpacífico, señala el periodista. Sin embargo, el candidato demócrata Joe Biden promete un regreso al multilateralismo, pero queda por ver cómo va a destruir las barreras comerciales creadas entre Estados Unidos y el mayor importador de energía del mundo: China.

    La dura postura del presidente estadounidense Donald Trump respecto a China deja un espacio de maniobra limitado para Biden a corto plazo, pero es posible, como mínimo, que se suavice el tono de las relaciones bilaterales, pronosticó el analista.

    "La Administración Biden cometería un error si frenara la producción de petróleo y gas de las tierras federales, limitando las oportunidades de Estados Unidos de exportar hidrocarburos a los mercados asiáticos, ávidos de energía. Si lo hace, ese nicho lo ocuparían los miembros de la RCEP, Australia, Indonesia y Vietnam, así como los productores de Oriente Medio", advirtió Cohen.

    Para el analista, el lanzamiento de las RCEP y las siguientes reacciones de Estados Unidos desencadenarán sin duda alguna consecuencias para el sector energético norteamericano y mundial.

    Así, se espera que el nuevo bloque estabilice las relaciones antes muy tensas entre los compradores y los vendedores de energía de Asia. En particular, se podrían reactivar las relaciones entre China y Australia, la mayor fuente de comercio de carbón y gas natural licuado para China, Japón y Corea del Sur. 

    Si la RCEP fortalece los lazos comerciales y, con el tiempo, reduce los aranceles de importación regionales, podría resultar difícil para Estados Unidos reiniciar sus exportaciones de GNL a China y conservar su cuota en los mercados de Japón y Corea del Sur, observó el periodista.

    Los proveedores de GNL de EEUU, según el analista, "todavía están tambaleándose por los aranceles impuestos por China en 2018" en los primeros días de la guerra comercial.

    Por otro lado, los exportadores estadounidenses podrían beneficiarse del aumento del crecimiento del PIB regional.

    Las exportaciones de GNL de Estados Unidos han demostrado responder a las condiciones económicas de Asia, y se prevé que los envíos a China alcanzarán un récord en noviembre. Hace apenas unas semanas, China firmó su primer acuerdo a largo plazo para comprar gas natural licuado de EEUU y acordó la compra de 26 cargas de Cheniere Energy Inc. entre 2021 y 2025, dice el artículo.

    "El crecimiento sostenido en la región podría ayudar a Estados Unidos a seguir siendo un importante exportador de GNL y carbón en los próximos años, incluso a pesar de los estrechos vínculos de China con los actores energéticos regionales. Mucho dependerá del enfoque económico y político de la Administración Biden con respecto a China, así como del apoyo necesario y continuo a las exportaciones de combustibles fósiles en medio de una transición a energía limpia", analizó Ariel Cohen.

    Etiquetas:
    acuerdo comercial, exportaciones, gas, petróleo, crudo, EEUU, China, Asia
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