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    La crisis de COVID-19 ha acelerado un cambio sísmico en la industria mundial de la refinación. Mientras EEUU está cerrando sus refinerías, China lanza nuevos proyectos para procesar el crudo. El gigante asiático destronará a Estados Unidos ya el año que viene, pronostican los analistas, citados por Bloomberg.

    A principios de este noviembre, Royal Dutch Shell Plc cerró su refinería Convent en Louisiana. A diferencia de muchas refinerías de petróleo cerradas en los últimos años, Convent estaba lejos de ser obsoleta: es bastante grande y capaz de refinar una amplia gama de petróleo crudos. Sin embargo, Shell, la tercera mayor empresa petrolera del mundo, quería reducir radicalmente la capacidad de refinación, pero no pudo encontrar ningún comprador.

    Mientras tanto, en el otro lado del Pacífico, China puso en marcha una nueva unidad del gigantesco Rongsheng Petrochemical en Zhejiang, en el noreste de China. Es solo uno de al menos cuatro proyectos en el país con un total de 1,2 millones de barriles al día de capacidad de procesamiento de crudo, observa la agencia Bloomberg. 

    El medio señala que en China y el resto de Asia las economías se están recuperando rápidamente de la pandemia. En cambio, las refinerías de Estados Unidos y Europa están lidiando con una crisis económica más profunda.

    Estados Unidos lideró la refinación desde el comienzo de la era del petróleo a mediados del siglo XIX. En 1967, cuando se inauguró el Convent, EEUU tenía una capacidad de refinación 35 veces mayor que la de China. Pero el gigante asiático lo destronará ya el año próximo, según la Agencia Internacional de Energía. 

    "China va a poner otro millón de barriles al día o más sobre la mesa en los próximos años. Y superará a EEUU probablemente el próximo año o dos", dijo Steve Sawyer, director de refinación de la consultora industrial Facts Global Energy. 

    La capacidad de refinación de China casi se ha triplicado desde los años 2000. Y se estima que la capacidad de procesamiento de crudo del país aumente de 17,5 millones diarios actuales a 20 millones de barriles por día para el 2025, según el Instituto de Investigación de Economía y Tecnología de la Corporación Nacional de Petróleo de China.

    Las refinerías de China se están convirtiendo en una fuerza creciente en los mercados internacionales de la gasolina, el diésel y otros combustibles, escribe la agencia. Eso está incluso presionando a las plantas más antiguas en otras partes de Asia: Shell también anunció este mes que reduciría a la mitad la capacidad de su refinería de Singapur.

    Algunas refinerías estaban a punto de cerrar incluso antes de que se produjera la pandemia, puesto que la capacidad mundial de refinar el crudo de unos 102 millones de barriles al día superaba con creces la demanda de 84 millones de barriles de productos refinados en 2019, según la AIE. La destrucción de la demanda debido al COVID-19 empujó a varias refinerías al borde del precipicio.

    "Lo que se esperaba que fuera un largo y lento ajuste se ha convertido en un choque abrupto", comentó Rob Smith, director de IHS Markit.

    Según la agencia, incluso China puede estar adelantándose a sí misma. Las capacidades adicionales están superando el crecimiento de su demanda. Un exceso de oferta de productos petrolíferos en el país puede llegar a 1,4 millones de barriles al día en 2025, según CNPC. El crecimiento de la demanda de China puede llegar a su punto máximo en 2025 y luego disminuir cuando el país comience su larga transición hacia la neutralidad del carbono.

    Etiquetas:
    EEUU, petróleo, refinería, China
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