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    Tras el inicio de la pandemia los precios del oro se han disparado considerablemente. Esta dinámica positiva atrajo la atención de Zimbabue, país que busca apostar por el oro para mejorar su difícil situación económica. Sin embargo, para alcanzar este objetivo necesita solucionar una serie de problemas muy importantes.

    Los precios del oro han aumentado más de un 30% desde el inicio del 2020 y superaron en agosto la barrera de los 2.000 dólares por onza, todo un récord. Debido a la expansión de la pandemia, este metal precioso pasó a ser un refugio seguro para los inversores frente a la volatilidad provocada por el coronavirus en los mercados.

    Según los medios locales, este país africano —que no cuenta con salida al mar— posee inmensas reservas de oro, cromo, diamantes, platino y otros 40 minerales, todos ellos importantes para la industria. 

    Teniendo en cuenta la positiva dinámica de precios, el Gobierno de Zimbabue ahora está "sopesando opciones" en las que prevé conceder a los inversores licencias que autoricen el comercio de este metal precioso, comunicó el viceministro de Minas, Polite Kambamur, citado por la agencia Bloomberg.

    "No todo el oro reluce"

    Este famoso refrán introducido en el uso por el escritor británico John Ronald Reuel Tolkien describe a la perfección el principal problema con el que tropiezan las empresas que buscan invertir sus recursos en el sector minero de Zimbabue. 

    En particular, los pequeños mineros se muestran decepcionados con el sistema que les obliga a vender su oro al comprador estatal Fidelity Printers and Refiners. Según la regulación aprobada por el banco central del país, un máximo del 55% del valor de este metal precioso vendido a este agente se les paga en moneda extranjera, y, el 45% restante, en dólares zimbabuenses. 

    Mientras tanto los mineros más grandes están sujetos a una norma más generosa, ya que ingresan el 70% del valor del oro vendido a Fidelity Printers and Refiners en divisas extranjeras. 

    Esta regla representa una gran desventaja, sobre todo si se toma en cuenta el notorio debilitamiento de la moneda nacional. Además, las minas existentes requieren que en su desarrollo se inviertan casi 400 millones de dólares en capital fresco, calcularon expertos de un grupo de presión citados por Bloomberg. 

    Por ello, los inversores en la minería del oro están presionando a Zimbabue para que cambie la ley que regula sus actividades. Esta deficiente legislación hace difícil recaudar el capital necesario, según las corporaciones canadienses B2Gold y Caledonia Mining, las cuales estudian adquirir activos en el país.

    "La capacidad de controlar las ventas de oro es fundamental para una empresa como la nuestra. Es un tema que tendría que ser aclarado antes de que se compren algunos activos y se construyan minas", explicó a la agencia estadounidense Clive Johnson, director general de B2Gold.

    Las inconsistencias en las políticas no son el único factor que está decepcionando a las pocas compañías mineras internacionales que operan en el país. Las demoras de hasta dos semanas en los pagos por parte de Fidelity Printers and Refiners también repercuten negativamente en los mineros, reveló el director general de la Cámara de Minas de Zimbabue, Isaac Kwesu. 

    Todos estos problemas deberían ser abordados por el Gobierno del país en sus conversaciones con las empresas si quiere invertir en la industria, urgió Steve Curtis, director general de Caledonia Mining, que muestra su interés por encargarse de una de las mayores operaciones de oro en Zimbabue.  

    "Si se deshacen de aquella legislación, el nivel de inversión sin duda subirá", pronosticó.

    ¿Qué más frustra los ambiciosos planes de Zimbabue? 

    La producción de oro en los primeros ocho meses del 2020 ha aumentado un 10%, impulsada especialmente por los pequeños mineros. Este sector ya se atribuye el 60% de todas las exportaciones de Zimbabue y la mitad de la inversión extranjera directa en este país africano.

    Para 2023 el Gobierno central planea ingresar 12.000 millones de dólares con ayuda de su industria minera, principalmente gracias a la extracción del oro. Se espera que para entonces el metal amarillo genere anualmente ingresos estimados en 4.000 millones de dólares, seguido por el platino con 3.000 millones. 

    De hecho, a finales de septiembre el Banco Africano de Importación y Exportación completó el proceso de diligencia debida que le permitiría proceder con un programa que prevé invertir unos 500 millones de dólares en la exploración de platina en la mina de Darwendale. La empresa Great Dyke Investments, que pertenece a la rusa Vi Holding y a un grupo de inversores de Zimbabue, es la que ya ha iniciado varios trabajos en esta mina.

    No obstante, Robert Besseling, quien es analista y jefe de la consultoría de riesgos empresariales Exx Africa, considera que el plan de impulsar el crecimiento económico basándose en los precios alcistas del oro es "poco realista". En el futuro el crecimiento del sector minero de Zimbabue se verá obstaculizado por la escasez de divisas, el debilitamiento de la moneda nacional y la hiperinflación galopante, advierte el experto.

    Etiquetas:
    Zimbabue, oro
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