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    Aunque la economía española caerá más del 11% respecto al PIB en el conjunto de 2020, los resultados correspondientes al tercer trimestre presentarán un rebote más fuerte de lo esperado, del 14%, propiciado por el consumo interno. Pero el impacto de la segunda ola de la pandemia desbaratará cualquier solución de continuidad, avisan los expertos.

    La anterior previsión cifraba este crecimiento trimestral en un 10%. Pero los resultados de julio y agosto denotan un superávit contra todo pronóstico, fruto de una mayor caída de las importaciones en comparación a las exportaciones.

    Esto invita a pensar que gran parte del consumo y la inversión que marcan la demanda interna se ha cubierto con la producción de bienes producidos en el país. En su informe Situación España, los analistas del banco BBVA escriben que "el mayor crecimiento durante el tercer trimestre se habría dado, en parte, por una atípica concentración del gasto en bienes producidos a nivel nacional". Estos economistas señalan que la caída de la actividad económica ha afectado más a sectores que producen bienes que no se pueden exportar, como la hostelería y los servicios, que no dependen tanto de insumos importados.

    "En el tercer trimestre, la flexibilización de estas medidas hizo que la recuperación del gasto se concentrara en estos sectores más intensivos en el uso de insumos domésticos", escriben.

    Una vez levantado el confinamiento a principios de mayo, el gasto en España se concentró en negocios de ocio, hostelería o peluquería, que se nutren principalmente de insumos de fabricación española. Este hecho, el crecimiento de la demanda de bienes y servicios de producción nacional, ha contribuido a que la demanda externa haya sido positiva, producto también de una recuperación de las exportaciones de bienes, se asegura en el informe.

    Una perspectiva poco favorable

    ¿Puede entonces el made in Spain estimular la actividad económica en las circunstancias actuales? Al respecto de la situación descrita, el economista Fernando Luengo ve difícil que tenga continuidad. "El dato del tercer trimestre es coyuntural", afirma.

    "Va a ser muy difícil que el consumo interno sea un motor importante para la economía si se materializa el escenario que muchos organismos están planteando: aumento brutal del desempleo, una reducción de los salarios y un aumento de la pobreza", declara a Sputnik.

    Este exprofesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid sostiene que en un contexto de desempleo y desigualdad en el que la situación de la mayoría de la gente empeore ("porque el paraguas del Estado puede relajarse, dado que no tiene capacidad financiera ilimitada"), es muy difícil que las exportaciones sean el motor de la economía.

    Y subraya: "El dato clave es que la pandemia está fuera de control", advierte, "una calamidad para la gente y la economía". A su juicio, en una coyuntura de situación económica agravada, el consumo solo podrá asegurarse "con mecanismos sociales que permitan que llegue renta a la gente para que pueda consumir". Sólo un contexto de confinamiento generalizado posibilitaría que el consumo se centrase en productos y servicios made in Spain, explica.

    Un cuarto trimestre desembriagante

    En cualquier caso, los datos del verano quedarán compensados por un cuarto trimestre que amenaza con ser peor de lo esperado ante el impacto de la segunda ola de la pandemia y las nuevas medidas decretadas para hacerla frente.

    La previsión de contracción de la economía se mantendrá en torno al 11,5% en el conjunto del año, sostienen los especialistas del BBVA, que asimismo empeoran el pronóstico para 2021 con un crecimiento de la economía del 5% al que cabe sumar un 1% más en concepto de las ayudas europeas, un 6% en total. La tasa de paro marcará un 17% este año, provocada por una caída del empleo del 8,8%.

    Este horizonte sombrío es el que anticipan los principales organismos internacionales, recuerda Luengo. "El FMI y la OCDE están ajustando sus informes al peor de los escenarios que contemplaban", subraya este economista, autor del blog Otra economía. "Todo está dominado por el rebrote de la enfermedad, lo cual producirá un aumento del ahorro de precaución. Así que la inversión productiva y el consumo de la población van a ser muy malos en los próximos meses. ¿Van a invertir los empresarios en una situación de absoluta incertidumbre? ¿Van a dinamizar su consumo los trabajadores si su situación laboral va a ir a peor?", se pregunta retóricamente.

    Esta situación conllevará a una caída del consumo, al que en opinión de este especialista solo puede salvar un fuerte compromiso del sector público, aunque estará acuciado "por una deuda que va a escalar a niveles históricos del 130% del PIB y un déficit entre el 12% y el 13%".

    "En un contexto de debilitamiento del consumo y la inversión privada, y donde las exportaciones posiblemente no ejerzan de motor, ¿quién puede serlo? El Estado, siempre y cuando tenga capacidad y voluntad política para meter dinero con el que dinamizar el consumo y la inversión pública", concluye Fernando Luengo.
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    rebrote de coronavirus en España, Fernando Luengo, BBVA, economía, pronóstico, consumo, crecimiento, PIB
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