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    La recuperación de China de los estragos causados por la pandemia se aceleró en el tercer trimestre del 2020, si bien el crecimiento de su economía fue más débil de lo esperado. Sin embargo, ¿se puede afirmar con certeza que lo peor para el país asiático ya ha quedado atrás?

    El producto interno bruto de China creció un 4,9% entre julio y septiembre del 2020 respecto al 2019, según los datos oficiales. Este crecimiento ha sido más lento que el del 5,2% previsto por unos analistas encuestados por Reuters, pero ha acabado siendo más rápido que el del 3,2% registrado en el segundo trimestre.

    Todo el arsenal de indicadores positivos 

    La producción industrial creció un 6,9% tras haber aumentado un 5,6% en agosto. Esta dinámica demuestra que la recuperación en el sector industrial está cobrando fuerza.

    Las ventas al por menor subieron un 3,3% en septiembre en comparación con el 2019, acelerando considerablemente respecto al modesto aumento del 0,5% en agosto. Este también fue el mayor crecimiento registrado desde diciembre de 2019.

    En septiembre las ventas de automóviles en China marcaron un sexto mes consecutivo de ganancias. En particular, las del fabricante Ford Motor incrementaron un 25% en el tercer trimestre en comparación con el año anterior.

    Todo esto no habría sido posible si el Gobierno chino no hubiera adoptado una serie de medidas que incluyeron un mayor gasto fiscal, recortes en los tipos de interés para los préstamos con el fin de reactivar la economía y apoyar la creación de empleos.

    Como resultado, el Fondo Monetario Internacional pronostica un aumento del 1,9% para la economía china en 2020. Esta previsión está muy cerca de la proyección del 2% hecha por el banco central del gigante asiatico.

    Si estos pronósticos se cumplen, China pasará a ser la única gran economía del mundo que registrará crecimiento en 2020.

    ¿Y no hay ningún riesgo?

    La economía de China sigue avanzando por la senda de la recuperación, impulsada por un repunte en las exportaciones. El gasto de los consumidores también va en la dirección correcta, pero no se puede decir que el país se haya liberado por completo del arrastre causado por el coronavirus, señaló a Reuters, Yoshikiyo Shimamine, quien es el principal economista del Instituto de Investigación de Vida, Dai-ichi, en Tokio.

    "Existe el riesgo de que una nueva imposición de cierres en Europa y otra oleada de infecciones en Estados Unidos perjudiquen el consumo y provoquen mayores pérdidas de empleos, lo que, a su vez, tendría un impacto negativo sobre la economía china", explicó.

    Los políticos de todo el mundo esperan que la recuperación firme de China ayude a reimpulsar la demanda global. No obstante, la portavoz de la Oficina Nacional de Estadística de China, Liu Aihua, advirtió que el crecimiento económico del país asiático continúa siendo desigual.

    "Internamente, la economía todavía está en proceso de recuperación. Algunos o la mayor parte de los indicadores no han vuelto a su nivel de crecimiento normal, mientras tanto unas de las tasas de crecimiento acumuladas han disminuido", advirtió la funcionaria china. 

    Así, en términos trimestrales, el PIB aumentó tan solo 2,7% entre julio y septiembre, lo que estaba lejos del aumento del 3,2% previsto anteriormente y el del 11,5% registrado en el trimestre anterior. En gran medida el brote, que en el primer trimestre del 2020 causó la primera contracción de la economía china desde al menos 1992, está ahora controlado.

    "Lo más importante para la economía china en los próximos meses será poner al día el consumo de servicios", señaló Larry Hu, uno de los directivos de la empresa Macquarie Capital en Hong Kong.

    Etiquetas:
    economía, China
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