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    El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs planea comprar el negocio de tarjetas de crédito de General Motors para impulsar su expansión en el mercado de préstamos. Sin embargo, esta no es la única razón por la que la entidad financiera podría querer cerrar el trato.

    Ahora que ha ganado la licitación —a la que también pretendía la británica Barclays—, si se sella el acuerdo con GM Goldman Sachs se hará con más de un millón de titulares de tarjetas, de las cuales anualmente se deducen anualmente casi 8.500 millones de dólares. Esta ventaja contrasta considerablemente con el precio del acuerdo, que ronda los casi 2.500 millones.

    El banco de inversión estadounidense y la corporación Capital One Financial —emisora de las tarjetas de GM desde 2012— se han puesto de acuerdo sobre el proyecto de contrato y sobre el precio de compra, comunicaron al periódico The Wall Street Journal unas fuentes cercanas al caso que prefirieron mantenerse en el anonimato. 

    Las partes esperan sellar el acuerdo en las próximas semanas si todo sale bien. También es probable que Goldman Sachs pague una pequeña prima por las deudas que tienen los tenedores de las tarjetas actuales. Si en el futuro el banco sufre pérdidas a raíz de esta compra, podrá vender a los titulares de las tarjetas de GM sus propios productos para compensarlas. Entre ellos figuran cuentas de ahorro en línea, préstamos personales y productos de inversión.

    Goldman Sachs es nuevo en el mercado de las tarjetas de crédito. Su victoria sobre Barclays es la segunda en el respectivo sector. El banco de inversión estadounidense lanzó su primera tarjeta de crédito en 2019 con la empresa Apple, y ahora está buscando otras ofertas. 

    Además de su negocio con la empresa de Cupertino —que para el 30 de junio tenía saldos pendientes por un total de 4.500 millones de dólares—, Goldman Sachs ha firmado acuerdos para conceder préstamos a los pasajeros de JetBlue Airways y a los vendedores de Amazon. También está sondeando a grandes compañías como Google para ofrecer planes de bienestar financiero a sus empleados.

    El gigante estadounidense continúa irrumpiendo en el mercado de préstamos en un momento bastante complicado. Los bancos de todo el mundo se han visto obligados a aplazar los pagos por créditos para millones de titulares de tarjetas de crédito que, por su parte, se han topado con dificultades financieras a causa de la pandemia. A diferencia de Goldman Sachs, lo que hacen ahora muchas otras entidades financieras es reservar miles de millones de dólares por si llega el momento de cubrir con urgencia las posibles pérdidas si la deuda no se paga.

    Sin embargo, parece que al banco estadounidense no le asusta este riesgo. Por ahora, Goldman Sachs no dispone de sucursales ni de marcas mundialmente reconocidas. Es la segunda causa por la que recurre a este acuerdo. Firmarlo le ayudaría a encontrar a más clientes.

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