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    La proporción de trigo importado va creciendo en Italia. El cereal llega al país desde Canadá, EEUU y Kazajistán, entre otros proveedores. Aunque cuesta menos, su calidad es diferente a la del trigo nacional. Granjeros locales denuncian que esto representa una amenaza a la producción de la verdadera pasta 100% italiana y dicen: "¡Basta!"

    En 2019, los suministros del trigo duro a Italia crecieron en 667.000 toneladas, según el Ministerio de Agricultura, que hace referencia al informe de Istat.

    El trigo importado afecta los precios en el mercado local de Italia, advierte Michele Ferrandino, jefe de la Asociación de Productores Agrícolas de Foggia.

    "La disminución de los precios se debe a varios factores. En primer lugar, es el suministro continuo de trigo extranjero comprado a Australia, Canadá y Kazajistán. Es cierto que nuestra producción no puede satisfacer toda la demanda. Pero queremos condiciones iguales para nuestros productos", comentó Ferrandino a Sputnik. 

    El especialista observó que las instalaciones de procesamiento en Australia y Canadá son mucho más grandes y, por lo tanto, tienen costos de producción mucho más bajos. 

    "El problema de los precios de los granos es viejo, pero nadie quiere resolverlo. Me gustaría que el Gobierno al menos intentara detener el descenso de los precios o proponer soluciones reales al problema", señaló. 

    En particular, los granjeros italianos exigen que el control de las importaciones en los puertos sea más riguroso: a veces el trigo que llegan a los puertos no corresponde a la calidad declarada.

    Desde 1992 el Ministerio ha establecido una norma conocida como TPA, que significa "tráfico de perfeccionamiento activo". Durante la cosecha en Italia, las importaciones deben ser suspendidas. 

    "Como asociación de agricultores italianos, no queremos ir a la huelga, pero queremos tener la garantía de que durante los meses de cosecha, las importaciones de trigo se detendrán".

    Los granjeros italianos quieren vender sus productos "a un precio decente". 

    "No podemos reducir el costo de producción por hectárea de trigo por debajo de los 800 euros, y hoy los empresarios tienen que calcular las pérdidas y decidir si pueden continuar con su negocio".

    Según Ferrandino, muchos productores de pasta distribuyen sus productos bajo la marca Made in Italy, pero esto no es cierto.

    Las factura del trigo enviado desde el extranjero ponen NAZ, que puede entenderse como "nazionale" —producción nacional— o como "nazionalizzato", es decir, nacionalizado, utilizado en el territorio italiano. 

    "Exigimos que las facturas digan 'trigo importado' o 'trigo italiano', y los paquetes de pasta pongan 'hecha de trigo 100% italiano' —si proviene de Italia—. Es inaceptable que los compradores no puedan determinar el verdadero origen del producto. Hay tipos de pasta que están hechos mitad de trigo italiano, mitad de trigo importado. Que el consumidor elija por sí mismo".

    El Made in Italy es un indicador de productos de mayor calidad, subraya Ferrandino y agrega que los agricultores italianos quieren promoverlo y recibir una remuneración adecuada.

    "Si el precio del trigo baja aún más, diré que será muy poco rentable para nosotros producirlo, lo cual es muy malo. Hace unos años perdimos la batalla por las remolachas, ahora nos arriesgamos a perder también el trigo", lamentó.

    La reducción de los precios, según el especialista, está arruinando tanto a los procesadores como a los productores. 

    "Los precios más bajos son malos para los agricultores. La compra en el extranjero continuará porque es conveniente, los importadores harán sus negocios, pero también tenemos que luchar por lo nuestro como productores agrícolas", afirmó.

    La Asociación de Productores Agrícolas prevé hacer huelgas cada miércoles en la Cámara de Comercio e Industria de Foggia para llamar la atención sobre el problema de la caída de los precios del trigo. "No nos detendremos hasta que el Ministerio empiece a escucharnos", concluyó Michele Ferrandino. 

    Etiquetas:
    importación, trigo, economía, agricultores, agricultura, Italia, pasta
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