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    A principios de los 2000, China se alzó a la conquista del mercado global con su estrategia Go Out o Go Global: así Pekín aumentó su actividad económica extranjera y se convirtió en uno de los líderes económicos del planeta. Sputnik relata cómo el gigante asiático avanza en su expansión incesante en el mercado mundial.

    El caso del desarrollo económico de China es emblemático: su presencia económica en el extranjero es la continuación de su política interior. Desde hace mucho tiempo, las autoridades chinas buscaron constantemente nuevos caminos para el desarrollo económico. 

    Pekín ha logrado muchas cosas: a lo largo de las últimas dos décadas ha demostrado una dinámica muy buena en el crecimiento económico. La economía del gigante asiático creció de manera estable y rápida y lo hizo solo en cuestión de 20 años.

    Pero China no siempre fue una potencia económica. A finales de los 90, el sistema económico chino hizo frente a una serie de problemas vinculados al hecho de que la economía creciera más rápido que el consumo dentro del país. Entonces, la gestión política del país encontró una solución: los fabricantes chinos tenían que reorientar sus productos hacia las exportaciones. En otras palabras, el capital debía salir del país.

    En este sentido, en una de las sesiones de la Asamblea Popular Nacional de China celebrada en 2000 fue propuesta la estrategia de la salida activa de los productores chinos a los mercados globales bajo el lema "ir fuera". Así nació la política Go Out. El propósito final de esa estrategia es la conversión de la República Popular China en la mayor potencia económica del mundo para la década del 2020 y esta resulta ser bastante fructuosa.

    La estrategia se basó en dos puntos clave: se proponía usar los beneficios de dos mercados —el exterior y el interior— y de dos fuentes de materias crudas. De esta manera, el país tendría más posibilidades para modernizar la estructura económica y optimizar la asignación de recursos.

    Una expansión astuta

    Así, el Gobierno en Pekín estimuló a las empresas chinas a explotar los recursos naturales de otros países de manera más activa, aumentar las exportaciones, conquistar nuevos mercados y abrir nuevas fuentes para el ingreso de tecnologías avanzadas. Además, la estrategia supuso que era necesario invertir en el extranjero más activamente.

    El Gobierno ha tratado de estimular a las compañías chinas a crear empresas transnacionales usando la experiencia mundial. Se ha propuesto enfocar la atención de estas empresas en la creación de famosas marcas chinas para ganar popularidad entre los consumidores en diferentes partes del mundo. La idea detrás de esta política es crear marcas que sean capaces de competir con otras marcas populares en el mercado global.

    La estrategia Go Out soluciona una serie de tareas que la economía china ve necesario solucionar: amplía el mercado para productos chinos y fortalece sus posiciones en el mercado global, abre nuevas fuentes de materias crudas, aumenta las exportaciones de la mano de obra. En la etapa actual, que comenzó en 2010, China se ocupa de la creación de corporaciones transnacionales que ocupan un lugar digno en el mercado mundial.

    Ya inició la alteración de los métodos de la promoción de los productos exportados en los mercados extranjeros: Pekín crea redes de venta y centros de comercialización para sus productos en otros países. China, entre otras cosas, favorece a la creación de empresas subsidiarias en el extranjero y el aumento de la salida del capital de su territorio.

    En el foco de atención de la estrategia económica china también se encuentran las medidas encaminadas a expandir las posiciones de Pekín en el mercado laboral mundial. Actualmente, el Gobierno chino fomenta la participación de las compañías en las obras de construcción en el extranjero.

    El poder blando

    En 2018, el volumen de las inversiones directas de China en el extranjero se cifró en 130.000 millones de dólares, que constituye un crecimiento del 4,2% en comparación con el año anterior, según los datos publicados en 2019 por el Ministerio de Comercio de la República Popular China

    La estructura de las inversiones extranjeras continuó mejorando. Estas se dirigieron en gran medida a los servicios comerciales, al sector manufacturero, al comercio minorista y mayorista, y a las industrias extractivas. 

    La salida del capital al extranjero y la apertura de nuevas empresas y cadenas comerciales van acompañadas por la migración de los empresarios y la gestión de las compañías a otros países. Pero no solo los empresarios y los dirigentes de las empresas se mudan al extranjero: China también exporta la mano de obra en grandes cantidades.

    El flujo de dinero que proviene de los chinos que trabajan en el extranjero y se dirige a las familias que se quedaron en China se cifra en varios miles de millones de dólares al año. Este flujo de dinero asegura el crecimiento de consumo y soluciona problemas sociales dentro del país. Por eso, el crecimiento de la exportación de la mano de obra es una de las prioridades estratégicas del Gobierno chino.

    China se convierte en el centro de producción de todo el planeta y, de esta manera, el gigante asiático ingresa en la competición global por el número limitado de puestos de trabajo. Pekín aumenta sus actividades en el mercado mundial de las obras de construcción y de ingeniería. En pocas palabras, el país asiático realiza su expansión en el mundo a través de su poder blando: sus capacidades económicas.

    Para la realización más efectiva de la estrategia económica en el extranjero las compañías necesitan personal calificado que disponga el conocimiento profundo de su especialidad. China necesita especialistas que puedan competir en la escena mundial y, teniendo en cuenta que las escuelas y las universidades china no pueden ofrecer este nivel de profesionalidad, Pekín apuesta por los chinos que viven en el extranjero. Ellos son la parte integral y más importante de su estrategia Go Out.

    En resumidas cuentas, la política Go Out ha demostrado su efectividad a lo largo de las últimas dos décadas y no cabe duda que Pekín logrará alcanzar todas las metas establecidas por su estrategia en los años venideros. 

    El ejemplo chino debería servir como un ejemplo de éxito para otros países en vías de desarrollo que se enfrentan a los mismos problemas ante los que China se encontró a principios de los 2000. Pero apenas conseguirán llegar al mismo nivel que Pekín a corto plazo porque este último ya ha cubierto un camino enorme en su desarrollo económico.
    Etiquetas:
    economía, China
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