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    El medio estadounidense The National Interest publicó un artículo en el que expresa la preocupación de que Rusia use las restricciones para las exportaciones de trigo como "arma política".

    Rusia es el mayor exportador de trigo del mundo y se estima que controlará el 20% de los mercados de exportación de cereales para 2028, observan las autoras de la publicación.

    De acuerdo con el medio, "es probable que el cambio climático convierta a Rusia en una potencia mundial de cereales aún mayor".

    El cambio climático, según el artículo, puede ampliar la tierra cultivable de Rusia. Sin embargo, eso no significa que el país sea inmune a los fenómenos meteorológicos extremos, como el derretimiento del permafrost o los incendios forestales, admiten las autoras.

    "Con el cambio climático, otros países pueden depender más de las importaciones de Rusia, lo que los hará más vulnerables cuando Rusia experimente sus propios impactos climáticos y restrinja las exportaciones", advierten. 

    En particular, las periodistas recuerdan que Rusia introdujo una cuota para las exportaciones de trigo en medio de la pandemia de COVID-19. Según la revista, los importadores, como Turquía, Egipto y Bangladés, tuvieron que buscar urgentemente otras fuentes para llenar sus reservas de cereales.

    Al mismo tiempo, las autoras reconocen que "es comprensible y apropiado que la seguridad alimentaria nacional sea la prioridad del Gobierno ruso".

    Sin embargo, la sequía de 2010 y la pandemia del coronavirus, según las autoras, no representaban amenaza para la seguridad alimentaria interna y "el Kremlin respondió a las crisis limitando las exportaciones", mientras que "Rusia todavía tenía importantes reservas de cereales".

    "Aún más preocupante es que los tiempos de crisis brinden una posibilidad de que Rusia limite las exportaciones por motivos de influencia política. Rusia podría militarizar sus exportaciones de trigo para presionar a otros países cuya inseguridad alimentaria inducida por el clima les deja pocas opciones", advierten las autoras.

    Rusia estableció en abril de este año una cuota temporal para sus exportaciones: no se pudieron exportar más de siete millones de toneladas hasta finales de junio.

    Según el ministro ruso de Agricultura, Dmitri Pátrushev, la medida buscaba "garantizar el volumen necesario de grano en el mercado interno, evitar el aumento de los precios de los principales cultivos, así como de los precios al consumidor de los productos finales de harina, cereales, pan e industrias cárnicas y lácteas".

    La agencia Bloomberg observó en abril de 2020 que la prohibición de las exportaciones rusas podría incluso resultar beneficiosa para sus competidores, como Estados Unidos y los países de la Unión Europea.

    La cuota, mientras tanto, ya dejó de estar vigente y a partir del pasado 1 de julio, el trigo ruso puede exportarse sin limitaciones.

    Rusia había expresado en marzo su intención de mantener su estatus de mayor exportador de trigo al mercado mundial. Al mismo tiempo, el país espera tener una cosecha récord de grano este 2020 que pueda batir el récord de 2017.

    Etiquetas:
    sequía, pandemia, política, exportaciones de trigo, trigo, exportaciones, EEUU, Rusia
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