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    La entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) marca el inicio de una nueva fase en la integración de los tres países que conforman el triángulo norte de América y, en consecuencia, también podría configurar el panorama del intercambio comercial a nivel mundial.

    El lanzamiento del T-MEC no puede separarse del contexto político-económico que lo precede, es decir, de la disputa económica entre el actual Gobierno de Estados Unidos y China. Un conflicto que, eventualmente, podría afectar las relaciones comerciales de los países que lo integran.

    Al respecto, Raúl Benítez Manaut, profesor-investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que los efectos serían temporales en la medida en la que México disponga sus propias reglas para los inversionistas —ya sean de origen chino o cualquier otro—.

    "La implicación geopolítica inmediata en la relación con China es que se cuestiona la participación de aquellos Estados no democráticos, dicho explícitamente de esa manera en el tratado. Eso influiría en que México tuviera relaciones parciales-bilaterales con China a nivel comercial dentro del marco del T-MEC", advirtió José Luis Valdés Ugalde, politólogo e internacionalista del CISAN, en entrevista con Sputnik.

    Aunado a esta situación, la cercanía de los Gobiernos de Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador está orientada a profundizar la relación de ambos países, lo cual podría limitar el margen de acción de México para establecer nuevas relaciones comerciales que fortalezcan su economía interna a largo plazo.

    "Si va a haber un acuerdo entre el Gobierno de México y el Gobierno de Estados Unidos con Trump, pues eso implicaría que se vuelva a intensificar más la relación con Estados Unidos y de algún modo se limite la relación con China. Ahora, eso está también implícito en el T-MEC, porque en el T-MEC hay una cláusula de reglas de origen que lo que implica es que se privilegien las relaciones de insumos entre los miembros de la región de América del Norte; entonces, por lo mismo, eso cierra un poco las puertas a la entrada de insumos de parte de China", explicó a Sputnik, Ana Esther Ceceña, coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.

    ¿Integración o dependencia económica?

    El nuevo tratado de libre comercio entre los países de América del Norte tiene como objetivo establecer un área de intercambio comercial en la región; esto, a su vez, está dirigido a establecer un nuevo enfoque de integración entre los tres países que se sustente esencialmente en el flujo económico.

    Sin embargo, para Valdés Ugalde esta integración es parcial en la medida en la que se basa únicamente en el intercambio comercial. Dado que las condiciones socioeconómicas de los tres países que integran el T-MEC no son iguales, la relación que se establece es de carácter asimétrico.

    En consecuencia, las limitaciones que se establecen en el T-MEC podrían ocasionar que México no solo amplíe su relación económica con Estados Unidos —a quien va dirigido más del 70% de su comercio exterior—, sino que profundice su dependencia económica hacia el país con el que comparte la frontera norte.

    Para Valdés Ugalde este desalentador panorama podría regularse con la diversificación de las exportaciones mexicanas y con la generación de condiciones que permitan la inversión —nacional y extranjera— en el desarrollo de proyectos de infraestructura del Estado.

    "Es un freno inicial porque si funciona el T-MEC, como funcionó el tratado de libre comercio anterior [TLCAN], entonces sí se prevén que va a haber más inversiones. Aquí México tiene que aclarar las condiciones en las que va a haber buenas inversiones", apuntó Benítez Manaut respecto a las limitantes que el T-MEC impone a México sobre otros tratados económicos que pudiera conformar.

    El factor geopolítico del T-MEC

    La confrontación actual entre los Gobiernos de Donald Trump y Xi Jinping marcará el inicio del T-MEC, a menos de que gane Joe Biden del Partido Demócrata las próximas elecciones de Estados Unidos y se reconfiguren las dinámicas comerciales con China.

    "Va a retroceder la relación comercial [de México] con China a partir de las elecciones políticas que están incorporadas explícitamente en el T-MEC (…) Hay un veto a China aquí, y hay un veto a México y a Canadá para tener relaciones con China, y esto ocurre dentro del marco de la confrontación comercial que había hecho Trump con China", alertó politólogo e internacionalista del CISAN.

    Por otro lado, las dinámicas comerciales no solo podrían modificarse en términos de las relaciones que México puede establecer con China —en este caso—, sino también en lo que se orienta al flujo comercial de mercancías que regularmente transitan por el país para llegar a Estados Unidos.

    "Para muchos de los asiáticos, [México] ha funcionado como un territorio de triangulación para entrar al mercado de Estados Unidos y esto de algún modo el T-MEC ahora lo está reglamentando, entonces en principio frenaría un poco la entrada de productos asiáticos en general", apuntó Ceceña.

    A pesar de ello, Valdés Ugalde opinó que el T-MEC no tiene el suficiente potencial para reconfigurar el actual panorama geopolítico en términos de una nueva disputa económica entre los países aliados.

    "El T-MEC es un acuerdo comercial fuerte y poderoso, que representa un volumen muy grande de mercancías comerciándose entre los tres países. Es una posibilidad para poder abrirle a la América del Norte frentes comerciales interesantes y nuevos, pero no representa geopolíticamente una amenaza para la Unión Europea, ni para Asia, ni para China, ni para el conjunto de aliados que tiene China en el sureste asiático, sino en todo caso representa una posibilidad para poder desarrollar regionalmente al país", agregó.

    En contraste, Ana Esther Ceceña manifestó que la reactivación de un tratado de libre comercio —como lo es el T-MEC— junto con los megaproyectos en el sureste de México impulsados por López Obrador sí podrían orientarse a reconfigurar el panorama geopolítico de la región de América del Norte en relación con el mundo.

    Sobre este punto, señaló que con el anterior Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) no solo se integró una visión de intercambio de mercancías, sino también una suerte de tratados alternos que incluían aspectos de seguridad en territorio mexicano —como la Iniciativa Mérida— que tenían la intención de establecer un circuito de seguridad hemisférica.

    "En este caso, pensando en América del Norte y ahora con la revitalización del T-MEC, pues a EEUU y más con la idea de los megaproyectos del sur, a Estados Unidos le interesa mucho que toda esa región tenga una coraza, un envolvimiento de seguridad donde él pueda meter la mano. (…) Eso le permitiría a Estados Unidos tener más injerencia en la política de control de migrantes que se ha establecido en esa frontera [al sur de México] y que se detendría en la barrera del Corredor Transístmico, pero también le permitiría tener el control de ese Corredor Transístmico y eso realmente un punto estratégico para el comercio del futuro, como para el reordenamiento territorial del continente", expuso la coordinadora del  Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.

    Etiquetas:
    T-MEC, China, EEUU, México
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