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    Como Donald Trump parece entender solo el lenguaje de las sanciones, es hora de que Europa renuncie a la moderación diplomática y defienda sus propios intereses en el proyecto Nord Stream 2, subraya el diario alemán Handelsblatt. En particular, los autores proponen considerar unas medidas de represalia contra el gas de esquisto estadounidense.

    Las sanciones de EEUU contra Nord Stream 2, que Washington planea endurecer aún más, amenazan la soberanía europea y requieren unas medidas de represalia, escribe Handelsblatt.

    Y aunque las consecuencias de cualquier guerra comercial serán extremadamente negativas en una crisis económica, la UE tiene que defender sus propios intereses en el sector de la energía, opinan los autores.

    "Los senadores estadounidenses en su última iniciativa agresiva, la llamada ley de protección de la seguridad energética europea, utilizaron retórica militar", analiza el medio. Se trata de unas sanciones inmediatas y aplastantes contra cualquiera que esté de alguna manera relacionado con la construcción del gasoducto Nord Stream 2.

    Si se aprueban, las sanciones estadounidenses afectarán a casi todas las empresas que participan en la construcción, la explotación y el mantenimiento del gasoducto, es decir, a más de 120 empresas de 12 países europeos.

    Formalmente, Washington está preocupado por que Europa se vuelva "dependiente de la energía de Rusia".

    Sin embargo, en los últimos años, Europa ha diversificado considerablemente sus importaciones de gas, equipando 35 terminales para recibir gas licuado, cuya capacidad total corresponde a cuatro proyectos como Nord Stream 2, señala el artículo.

    Por lo tanto, la UE es capaz de cubrir su demanda de gas, en particular, con suministros de países remotos como Catar, Malasia, Indonesia y Australia, dice el diario alemán.

    Otro argumento de los estadounidenses es que, para cooperar con Rusia, Europa está supuestamente dejando a Ucrania, que recibe la mayor parte de sus ingresos estatales de los aranceles de tránsito del gas. No obstante, los autores también lo consideran insostenible.

    El Gobierno alemán hizo muchos esfuerzos el año pasado para que se firmara un nuevo acuerdo de tránsito de gas ruso-ucraniano, que finalmente se firmó a finales del año, recuerdan.

    La posición de la Administración Trump parece particularmente extraña, puesto que el propio EEUU compra grandes cantidades de petróleo de Rusia, subraya el artículo.

    A finales de 2019, debido a las sanciones impuestas a Venezuela e Irán, Estados Unidos importó hasta 20 millones de barriles de petróleo mensuales de Rusia. Los estadounidenses reciben más petróleo solo de su vecino, Canadá.

    Entonces, ¿qué hay detrás de las acciones agresivas de EEUU contra la UE?

    La nueva doctrina estadounidense de "dominio en la energía" contiene la verdadera razón del nuevo ataque de sanciones, y no tiene nada que ver con la seguridad energética en Europa, señala el artículo.

    El verdadero propósito de las nuevas sanciones es aumentar las ventas de gas estadounidense y deshacerse de Rusia como competencia que ofrece gas a Europa a precios más bajos, explican los autores. 

    "Estamos convencidos de que el tiempo de la moderación diplomática ha terminado", subrayan los autores.

    En su opinión, para proteger los intereses europeos, el Gobierno alemán y la Unión Europea deberían utilizar contramedidas eficaces, en particular, pensar en imponer sanciones de represalia, por ejemplo, contra el gas de esquisto estadounidense.

    "Solo cuando exista un peligro real de graves sanciones de represalia habrá una posibilidad real de resolver el conflicto: Donald Trump solo entiende ese lenguaje", concluye Handelsblatt.
    Etiquetas:
    economía, sanciones, Nord Stream 2, EEUU, UE, Rusia, Alemania
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