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    Este 1 de julio entra en vigor el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual dejará atrás al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), acuerdo vigente desde 1994.

    Este proceso terminará con la incertidumbre política y económica en la región iniciada desde 2016, cuando el entonces candidato republicano Donald Trump amenazó con eliminar por completo el acuerdo de libre comercio entre México y Estados Unidos. Asimismo, mantiene el acceso preferencial de las exportaciones mexicanas al mercado de la Unión Americana.

    Expertos consultados por Sputnik resumieron los principales puntos positivos y las amenazas que pueden surgir a partir de la entrada en vigor del T-MEC.

    Comercio regional

    José Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la Universidad Nacional Autónoma de México (LACEN-UNAM), apuntó que el mantenimiento del acceso preferencial de México al mercado estadounidense puede ayudar a la atracción de inversión extranjera directa al país latinoamericano.

    En ese sentido, destacó que las modificaciones de las reglas de origen en el sector automotriz para exigir que 75% de la composición de los vehículos sea originaria de la región —en el TLCAN ese requisito era de 62,5%— pueden facilitar la llegada de nuevas inversiones a México.

    "Esto obligará a empresas armadoras y de autopartes, si quieren aprovechar el acceso preferencial que México tiene, invertir en el país para cumplir con ese nuevo porcentaje de reglas de origen", explicó.

    Sin embargo, Arturo Huerta, profesor-investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, advirtió que esas reglas también están pensadas para favorecer el comercio de insumos provenientes de Estados Unidos.

    "Lo que Estados Unidos quiere con ese 70% es que México deje de comprarle a China, a Asia, para que le compre a Estados Unidos y así cubrir el 70%". De no cumplir con ese requisito, Huerta recordó que Washington puede imponer un arancel de 25% a los autos que no cumplan con la nueva regla.

    Condiciones salariales

    Asociado con los cambios en el sector automotriz, el T-MEC también establece que 40 y 45% de los vehículos en América del Norte deben ser fabricados por operarios que ganen al menos 16 dólares por hora.

    Esta norma ha sido ampliamente discutida por especialistas y funcionarios mexicanos, quienes advierten las dificultades de establecer este mecanismo en la industria mexicana.

    "Es imposible que los trabajadores [del sector automotriz en México] ganen 16 dólares la hora, sería una distorsión enorme al mercado mexicano", aseguró en enero el subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, Jesús Seade.

    El funcionario comentó entonces que 25% de los obreros del sector que deben percibir ese salario pueden ser cubiertos con Estados Unidos y Canadá. Al respecto, Arturo Huerta advirtió que esta regla busca incentivar el regreso de las plantas armadoras a Estados Unidos y Canadá, dada la ausencia de condiciones para otorgar esos sueldos en México.

    "Para cumplir, México va a tener que consumir esos insumos de los Estados Unidos o de Canadá. También muchas empresas automotrices estadounidenses van a trasladar sus plantas a Estados Unidos y ya no en México, porque aquí ya no van a poder aprovechar lo barato de la mano de obra", señaló.

    Esquema laboral

    La cuestión salarial en sectores como el automotriz también llevó a presiones por parte de los sindicatos estadounidenses, quienes exigieron que el T-MEC incluyera condiciones para evitar que el menor costo de la mano de obra mexicana afectara los puestos de trabajo del sector manufacturero local.

    Con ese motivo, México se vio obligado a aprobar una reforma laboral que, entre otras cosas, garantiza la libertad sindical y la difusión pública de los contratos de los trabajadores, así como la transparencia y rendición de cuentas por parte de los dirigentes sindicales.

    "A pesar de los obstáculos políticos, sociales, empresariales y sindicales que prevalecían en el país, el T-MEC le ofrece al trabajador libertad sindical. Esto es algo muy relevante y que no fue impulsado por los empresarios, sindicatos y Gobierno en años anteriores, sino que fue impulsado por la parte sindical de Estados Unidos. Eso provocó cambios en las leyes del marco laboral de México. Después de 40 años, se ratificó el convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo en torno a la libertad sindical", resaltó José Ignacio Martínez.

    Pero las presiones de Estados Unidos en la materia también llevaron a México a permitir la verificación de sus estándares laborales por parte de agregados laborales. De no cumplir con ellas, puede ser sujeto de sanciones.

    "En la embajada estadounidense hay dos agregados laborales, pero ahora, con base en los artículos 23.3 y 23.4, más el adendum que se da en el 31.1, Estados Unidos tiene este presupuesto para esta revisión en el cumplimiento laboral por parte de México, y a México se le obligó a tener un presupuesto propio al respecto", indicó el coordinador del LACEN-UNAM.

    Solución de controversias

    El arbitraje internacional de cualquier controversia que pueda surgir durante la vigencia del T-MEC es un aspecto que ha sido destacado por varios especialistas.

    José Ignacio Martínez recordó que Donald Trump quería impulsar una figura de resolución a nivel local, por lo que consideró positivo la reproducción de esta figura en términos similares a los descritos en el TLCAN.

    "México logró conservar con Estados Unidos y Canadá el acceso preferencial, a raíz de que la propuesta de Trump era echar abajo el TLCAN totalmente. Creo que eso es lo más relevante", apuntó.

    La insistencia de Canadá fue fundamental para mantener el sistema de solución de diferencias entre los socios. Aun así, Estados Unidos logró cambios en el mecanismo de "Solución de controversias Inversores-Estado", los cuales podrían abrir la posibilidad de que las empresas e inversores poderosos invaliden leyes o sentencias locales a través de un mecanismo no sujeto a arbitrajes.

    Agricultura

    Los sectores o áreas tradicionales como agricultura, acceso a mercados, obstáculos técnicos y medidas sanitarias mantienen casi las mismas condiciones que dieron forma al TLCAN en 1994.

    El sector agrícola mexicano es uno de los más fortalecidos por el acuerdo, ya que el libre comercio en la región le ha permitido sumar 17 años con una balanza comercial superavitaria. Sin embargo, especialistas como Arturo Huerta advierten que el T-MEC todavía no resuelve muchas cuestiones en esa materia.

    "En el caso de los productos agrícolas, está la disputa —que no se ha resuelto— sobre la estacionalidad: Estados Unidos no quiere que México le exporte productos agrícolas en las épocas de cosecha de ellos. En dado caso, las exportaciones van a ser envíos estacionarios diferentes a su cosecha, para que no vaya a competir con sus productores", subrayó.

    Al respecto, la Confederación Nacional Agropecuaria (CNA) ha criticado que, por medio del T-MEC, Estados Unidos podría frenar la exportación de productos mexicanos por ciertos periodos del año.

    Asimismo, desde 2018 el Departamento de Agricultura estadounidense ha acusado que en las cosechas de productos agrícolas se utiliza mano de obra infantil, por lo cual se anticipa que desde el 1 de julio se realicen las primeras quejas contra México por esta situación.

    Cláusulas de exclusión y crepuscular

    Uno de los puntos más polémicos del T-MEC se ubica en su artículo 32.10, el cual establece que si un país de América del Norte acuerda un trato con un país de no mercado —particularmente China—, el pacto tendrá que ser revisado por los otros dos socios antes de su aprobación. Es decir, que las otras partes potencialmente pueden cancelar acuerdos con Pekín.

    "Ahí se limita la evolución, en cuanto a acuerdos con China, porque no se establece bien a bien qué tipo de acuerdos se pueden firmar", lamentó José Ignacio Martínez.

    Del mismo modo, el experto indicó que el artículo 34.7 del T-MEC establece una revisión del tratado cada seis años, en la cual se evaluará el cumplimiento y alcances del acuerdo. Si todas partes deciden renovarlo, el tratado podrá extenderse por 16 años. Pero, en caso contrario, se abrirá un periodo de 10 años para negociar una solución. De no alcanzarse, el T-MEC expirará en 2036.

    Impacto económico

    Para Arturo Huerta, el impacto del acuerdo comercial de América del Norte se verá limitado por las secuelas que dejará la epidemia de COVID-19 en el mundo.

    "Estamos viendo que el mismo efecto de la pandemia, el tipo de crisis que estamos enfrentando a nivel mundial, va a acentuar las políticas proteccionistas, porque todos los países se enfrentan a altos niveles de desempleo, entonces todo mundo va a tratar de proteger su producción local, nacional para generar condiciones de crecimiento", explicó.

    El profesor-investigador de la UNAM también anticipó que la actual crisis llevará a replantear la interrelación de los procesos productivos entre países y, por ende, el proceso de globalización económica.

    "Muchos países van a optar por asegurar la producción interna de insumos estratégicos para no depender del exterior y no ser sujetos a otra pandemia o a otra vulnerabilidad internacional. De ahí vendrá todo un cuestionamiento del proceso de globalización y ahí van a aumentar las protecciones por el desempleo. Tienes que impulsar tu producción nacional y para ello hay que sustituir importaciones", anticipó.

    A su vez, José Ignacio Martínez Otra indicó que el T-MEC, más allá de que establezca una coalición comercial en América del Norte con base a los intereses de Washington, puede servir a México para no cometer el error de ver en este acuerdo un mecanismo para el crecimiento económico.

    "El T-MEC debe ser utilizado como un instrumento de desarrollo para impulsar, a través de la coherencia de políticas públicas, un desarrollo territorial que nos lleve a un progreso humano y a un bienestar social. Ello es posible, siempre que se instrumente un nuevo modelo de desarrollo en torno a la industrialización orientada al desarrollo sostenible", manifestó.

    El coordinador del LACEN-UNAM también consideró que el acuerdo sólo podrá beneficiar al país si el Gobierno mexicano es capaz de brindar confianza los inversionistas extranjeros para atraer capitales e impulsar la producción nacional.

    "El T-MEC inicia justamente en el arranque del tercer trimestre del año, por lo que los tres países sin duda reforzaran su producción industrial. Esto será un paliativo para los tres países para reforzar su actividad industrial, reiniciar su producción y general empleo. Esto va a impulsar que el T-MEC sea un motor que arranque nuevamente la economía de la zona y también va a provocar, de manera indirecta, que otras zonas se vean beneficiadas", concluyó.

    Etiquetas:
    T-MEC, Canadá, EEUU, México
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