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    El presidente Pedro Sánchez "ve con buenos ojos" a Nadia Calviño en su carrera por el cargo. Pero un miembro del Gobierno español a la cabeza del Eurogrupo en medio del debate sobre los fondos de recuperación puede agudizar las tensiones en el seno de la UE y obrar que los países del norte se alíen en torno a un mismo candidato en su contra.

    La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, sin filiación a partido político alguno, hija del histórico director del ente público RTVE durante los años ochenta, José María Calviño, y único miembro del Gobierno sin acta de diputado, parece contar con el apoyo total del presidente Pedro Sánchez en su promoción a la dirigencia del Eurogrupo.

    La presidencia del Eurogrupo es estratégica, pues es el órgano que coordina las políticas económicas de los Estados miembros de la eurozona. En el momento histórico de recesión actual debido a la pandemia, su importancia es mayúscula en la toma de decisiones, que pueden ser cruciales. Su mandato dura dos años y medio. Su vigente presidente, Mário Centeno, fue elegido para el cargo en diciembre de 2017.

    Cada uno con su voto, son los 19 miembros de la eurozona quienes dirimirán la próxima presidencia de este órgano, por lo que Calviño deberá granjearse un mínimo de 10 votos para acceder al puesto. Pero las trabas son muchas, empezando por el enrarecido ambiente en el seno de la UE a raíz de la discusión sobre el fondo de recuperación para afrontar la crisis económica derivada de los efectos de la pandemia de coronavirus en el continente. Este ambiente ha terminado por dar forma a un bloque, los países del norte, que, según los indicios, intentarán poner al frente de la presidencia del Eurogrupo a una persona que no provenga de los países que luchan por ampliar los márgenes de ayuda.

    Los posibles rivales de Calviño

    La pugna por el diseño y sentido de los fondos de recuperación ha delimitado en las últimas semanas que cuatro países ―Holanda, Suecia, Dinamarca y Austria―, se posicionen claramente en contra de las propuestas de los países del sur de Europa. Pero a efectos de voto, los dos nórdicos no cuentan, pues no pertenecen a la zona euro.

    "El debate sobre el fondo de recuperación ha dividido en gran medida el bloque entre el Norte y el Sur, aunque Alemania ahora apoya la idea de las subvenciones y Olaf Scholz, el ministro de Finanzas del país, es un aliado de Calviño", indica el diario británico The Financial Times, que también señala que la figura de Calviño agrupará a los países de la denominada nueva liga hanseática en torno a otro candidato bajo la idea de "cualquiera menos Calviño", según este rotativo. De este modo, el luxemburgués Pierre Gramegna y el irlandés Paschal Donohoe, serían más de su gusto. No obstante, la española contaría con el apoyo de Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán, perteneciente al Partido Socialdemócrata. No en vano, Alemania ha dado el visto bueno a la política de subvenciones.

    El luxemburgués Gramegna defiende posiciones liberales, y hasta ahora nadie de esta vertiente política ha presidido el Eurogrupo.  Pero ya habido un par de altos funcionarios de Luxemburgo en puestos de relumbrón: Jean-Claude Juncker y Jacques Santer, expresidentes de la Comisión Europea. El primero, además, también lo fue del Eurogrupo. Y, encima, su país alberga varios organismos comunitarios, como el Banco Europeo de Inversiones, la Secretaría General del Europarlamento, el Tribunal de Justicia de la UE, o las reuniones del Consejo Europeo durante los meses de abril, junio y octubre.

    Por su parte, el irlandés Donohoe se adscribe al Partido Popular Europeo, que no ha puesto a ninguno de sus miembros en el cargo desde 2013. Donohoe tiene hándicap: el Gobierno irlandés todavía no se ha formado. Y el italiano Paolo Gentiloni, comisario de Finanzas, podría tener también opciones, aunque rompería la tradición de que la presidencia del Eurogrupo la ocupe un ministro de Economía de la eurozona.

    El hipotético hito de ser la primera mujer

    En caso de oficializarse su candidatura y resultar posteriormente elegida, Calviño se convertiría en la primera mujer en presidir el  Eurogrupo. Un hecho así confirmaría la tendencia iniciada en 2019 con la elección de la alemana Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea y de la francesa Christine Lagarde como jefa del Banco Central Europeo (BCE). La propia Comisión se ha propuesto como objetivo tener una plantilla compuesta por un 50% de mujeres hacia finales de 2024. 

    Otros contras

    Los dos últimos presidentes de Eurogrupo, el portugués Centeno y el holandés Dijsselbloem, provenían de gobiernos socialistas.

    Pero los equilibrios políticos son muy finos. La buena relación de Calviño con los ministros de la eurozona y su afinidad con las políticas comunitarias podrían no bastar. A España, muy necesitada de un caudal de ayuda para la recuperación cuanto más grande mejor, no se la ve bien como árbitro en este tema. También, el hecho de que la diplomacia de la UE esté dirigida por otro español, Josep Borrell, puede minar las posibilidades de Calviño. Borrell pertenece a la familia socialista, al igual que dos teóricos candidatos más que acompañarían a la ministra de Economía de España: la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya (como directora general de la OMC), y el ministro español de Ciencia y Tecnología, Pedro Duque (como director de la Agencia Espacial Europea).

    Etiquetas:
    Partido Socialista Europeo (PSE), Partido Popular Europeo (PPE), Comisión Europea, Christine Lagarde, Ursula von der Leyen, Jean-Claude Juncker, Eurogrupo, Ministerio de Economía de España, Gobierno de España
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